Teoría del estatus

Incluir bioleninismo: mirar aquí y aquí y aquí 

Incloure i coordinar teoria de les causes

Incorporar: esquerra – aconseguir estatus mitjançant assenyalar virtut (de forma directa o indirecta), dreta – aconseguir estatus d’unes altres formes.

Incorporar:

Es el poder de l’estatus.  L’estatus és un impuls biològic primari

L’home és un animal social i està programat per fer-ho tot per aconseguir estatus. L’estatus està lligat amb l’èxit reproductiu, com la ciència ha demostrat.

I els diners i els poders són només mitjans per aconseguir estatus (i no al revés). La gent pot aconseguir estatus de les formes tradicionals: diners, política (poder), etc.

Però la majoria de la gent no pot aconseguir un gran estatus amb això. Així que hi ha una forma d’aconseguir estatus que està a l’abast de tots: «aparentar virtut»

Obviament, ser virtuós pot donar-te estatus, però és més fàcil només aparentar-ho. Perquè el camí de la virtut és difícil i costós.

Per aparentar virtut, només cal que senyales virtut segons la religió oficial, que que en el nostre cas es el progressisme.  També has d’evitar que se’t senyale com poc virtuós perquè això et fa perdre estatus.

Eixe és el poder de les acusacions de ser poc tolerant, fatxa, etc. Jo sempre faig broma amb això. «Podria ser pitjor. Podria haver-nos dit fatxa». Però en el fons comprenc el poder de la paraula «fatxa, perquè dir-te «fatxa» és dir-te «poc virtuós, de poc estatus, persona menyspreable».  I éssent l’home un animal social, això té un impacte biològic i irracional.

Llavors, a totes parts, la gent només fa que asenyalar virtut per aconseguir estatus. Es produeix una «espiral de santedat», en què cadascú vol assenyalar més virtut que l’altre, una espècie de carrera d’armaments d’assenyalar virtut. Ara que tot el món recolza el matrimoni gai, cal trobar algo per distingir-se i anirem amb els transexuals.

Això passa perquè l’estatus és relatiu. Per tindre estatus, has de ser millor que els altres. Per tant, si tot el món aprova el matrimoni homosexual, tú no pots aconseguir estatus recolzant el matrimoni homosexual. Has de destacar-te cada vegada més.

Així la gent va derivant cap a la bogeria (encara més amb l’acceleració que dona la Internet, que milions de persones estan assenyalant virtut de forma instantània). Estes espirals de santedat, acaben amb un règim totalitari, com el de Stalin, el de Robespierre, el de Cromwell.

Les societats tradicionals tenen formes de protegir-se d’estes espirals de santedat.

Una són els dogmes, de forma que la gent no pot anar cap a la bogeria. Ha d’aturar-se abans perquè no pot eixir-se’n dels dogmes.

El cristianisme té alguns mecanismes més:

1) Separa església d’Estat. El més sant normalment no intervé en el joc polític

Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Mi Reino no es de este mundo.

2) Jesús es passa mig evangeli denunciat als fariseus perquè no feien més que assenyalar virtut. Continuament parla que no cal assenyalar virtut.

Guardaos de hacer el bien en público sólo para que la gente os vea. De otro modo, no recibiréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por eso, cuando socorras a algún necesitado, no lo pregones a bombo y platillo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que la gente los alabe. Os aseguro que esos ya han recibido su recompensa. 3 Cuando socorras a un necesitado, hazlo de modo que ni siquiera tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha. 4 Así tu buena obra quedará oculta y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

5 Cuando oréis, no hagáis como los hipócritas, que son muy dados a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para que todo el mundo los vea. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. 6 Tú, cuando ores, métete en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está allí a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. (Mateo 6, 1-6)

3) I més important.

En el cristianisme, ser virtuós és reconéixer que un és pecador. Llavors si vols presumir de ser bon cristià, hauries de presumir de que eres el més pecador de tots. Obviament, això no t’ajuda res a l’estatus.

«Mireu què bon cristià sóc, que reconec els meus pecats, que he sigut adúlter, que he sigut poc generós amb el necessitat, que he sigut egoista, que he estafat als meus germans, que tracte mal a la meua dona». No pareix ser una bona recepta per augmentar l’estatus.

Es a dir, la forma d’assenyalar virtut en el cristianisme és dir que un no té virtut (és pecador).

Es difícil aconseguir estatus així assenyalant virtut.  Hi ha algú que ho ha intentat (les beates que presumien de complir la Quaresma millor que ningú), però l’assenyalar virtut està molt reduit en el cristianisme.

Justament perquè l’assenyalar virtut pot destruir una societat, com estem veient. La gent, per tal que li consideren progressista, és capaç de vendre el país i el futur dels seus fills

 


 

El estatus como necesidad biológica

El estatus social es la posición que una persona ocupa en una sociedad o en una comunidad. Es decir, el valor que los otros le dan. O puede definirse también como el grado de calidad del trato que las otras personas le dan. Así, las personas que la sociedad o la comunidad considera valiosas y, por lo tanto, trata mejor se dice que tienen alto estatus. Así, un rey tiene alto estatus: se le considera alguien especial y valioso y será siempre mejor tratado que un mendigo. Así, por poner una anécdota, cuando el Rey emérito Juan Carlos I dice una mala palabra en un acto oficial se le alaba y se le dice que «es muy campechano», pero a otra persona se le diría que es un «mal educado» o que no sabe comportarse en un acto oficial.

Todas las especies de animales sociales tienen programadas biológicamente el concepto de estatus. A partir de este estatus, se forma la jerarquía social, por la cual unos animales tienen estatus alto y otros un estatus bajo en el grupo social animal. Así, en los chimpancés, el macho de mayor estatus, llamado «macho alfa», tiene acceso a trato preferencial en la comida y en el sexo. Ver por ejemplo este estudio https://www.emory.edu/LIVING_LINKS/publications/articles/Crick_etal_2013.pdf y para una historia más divertida https://medium.com/swlh/how-to-become-an-alpha-male-in-a-chimpanzee-tribe-c5aa36378d50

En el hombre no es diferente, el estatus es una necesidad biológica, como puede ser la comida y la reproducción, de los cuales deriva, como veremos más adelante. Siendo el hombre un compuesto de biología y cultura, este escrito intenta explicar las adaptaciones culturales que esa necesidad biológica tiene en las sociedades humanas, con especial enfoque en la sociedad occidental, especialmente la de las últimas décadas.

Así, es parte de la naturaleza humana que toda persona desee incrementar su estatus. Se ha demostrado que históricamente los hombres con más estatus tienen más parejas sexuales, sus parejas sexuales son más atractivas (es decir, con mejores genes), tienen más hijos y sus hijos tienen mayores tasas de supervivencia y de reproducción, por lo que el deseo en el hombre de tener un mayor estatus es seleccionado de forma biológica mediante la selección natural y es parte de la naturaleza humana.

También los hijos de las mujeres con mayor estatus tienen tasas más altas de supervivencia y reproducción, por lo que también las mujeres están programadas para buscar el estatus. Históricamente (en el 99% de la historia humana), las mujeres alcanzaban un estatus alto casándose con hombres de alto estatus (es por ello que han sido siempre exitosas entre el público femenino las mil versiones de la historia de la Cenicienta -telenovelas, Pretty woman, 50 sombras de Grey- donde una mujer de bajo estatus se empareja con un hombre de alto estatus ). Para que una mujer de bajo estatus pudiera conseguir un hombre de alto estatus debía tener una serie de características: ser bonita, ser agradable y ser virtuosa (lo que tradicionalmente incluía, entre otras cosas, no ser promiscua sexualmente y cumplir los preceptos de la religión imperante en la sociedad). También estos rasgos tienen motivos biológicos, pero esta sería otra discusión.

Se ha demostrado que el impulso biológico fundamental es la búsqueda del estatus y que el dinero y el poder sólo son medios para conseguirlo. Una vez cubiertas las necesidades básicas y un nivel placentero de vida, de nada sirven el dinero adicional y el poder si no ayudan a incrementar el estatus de una persona.

Como todo lo explicado son fenómenos biológicos, están presentes en todas las sociedades y culturas humanas (y de los animales sociales).

Relación del estatus con el dinero y el poder

En general, a partir de las necesidades biológicas individuales de primer nivel, comida y reproducción (que incluye el sexo), se derivan tres necesidades biológicas sociales de segundo nivel: estatus, poder y recursos (que, en los humanos, se llama «dinero»). Tener estatus, poder o recursos te da acceso a más y mejores comida y parejas (donde «mejor» se define como «mejor para la supervivencia y la reproducción»).

Estatus, poder y dinero están muy relacionados (sobre todo, los primeros dos) pero son diferentes:

  • En todos los niveles de poder, como media los poderosos suelen tener mayor estatus que la gente sin poder, pero hay personas de alto estatus que no son poderosos (por ejemplo, Rafa Nadal).
  • Los recursos y el estatus aún están menos relacionados. Un programador «nerdo» de Silicon Valley puede ser millonario, pero tener bajo estatus, tan bajo que no puede encontrar una pareja para reproducirse. Mientras que un famoso que aparece en la tele tiene alto estatus aunque quizás no tiene donde caerse muerto (o tener riqueza negativa, es decir, deudas).

La relación exacta entre estos tres conceptos queda para un estudio posterior, pero parece que en lo que trata sobre la comida, los recursos parecen ser lo más importante, seguidos por el estatus y seguidos por el poder. De hecho, en la comida, los estatus y el poder sólo son importantes en cuanto pueden influir sobre los recursos (pueden ser usado para conseguir recursos). Sin embargo, hay que tener en cuenta, que una vez satisfechas las necesidades biológicas básicas con cierto grado de holganza, adicionales recursos no producen mayor y mejor comida (no come mejor una persona que gana un millón de dólares al mes que una persona que gana diez mil dólares al mes). Por eso, a partir de una cierto nivel de ingresos, los recursos adicionales se dedican a la compra de estatus y/o poder.

En cuanto al sexo, el estatus es el concepto importante. Los recursos sin estatus sólo pueden conseguir sexo de prostitución (es decir, pequeñas cantidades de sexo con hembras de bajo estatus que no suelen llevar a la reproducción, el cual también se da en los animales) y el poder sólo permite mejorar el sexo a través del estatus. Esto es el residuo evolutivo de las tribus de cazadores-recolectores, donde el estatus es equivalente al poder y a los recursos. En una tribu así, se elige como más poderoso (líder de la tribu) al hombre de más estatus y este es el que recibe los mejores trozos de carne (que es todo el recurso que puede conseguir, pues una tribu nómada no puede acumular riquezas).

La reproducción en general es una combinación de sexo y comida (debes tener comida para dar a tus hijos), así que todos estos conceptos se relacionan de formas complicadas que quizás se analizarán algún día.

De las tres necesidades biológicas secundarias, se forman tres jerarquías diferentes: jerarquía social (estatus), jerarquía política (poder) y jerarquía económica (recursos, es decir, dinero), que están relacionadas pero son independientes

Aquí trataremos solamente el estatus y hemos hablado algo del poder en ****. El tema de los recursos queda para otra ocasión. Sin embargo, como el poder y el dinero están relacionados y entrelazados con el estatus aparecerán frecuentemente en esta discusión.

Por qué la lucha por el estatus es inevitable

En todas las culturas y sociedades, las personas buscan aumentar su estatus social. Como se verá más adelante, el estatus es un bien limitado y más escaso que las personas que lo desean. Además, el estatus es algo relativo: no todos pueden tener un estatus alto a la vez sino que, para que haya alguien con estatus alto, alguien debe tener un estatus bajo.  Es como se dice en teoría de juegos, «un juego de suma cero». Por ello, las personas deben competir entre ellas para conseguirlo. Así, en todas las sociedades y culturas, hay una competición por el estatus en que unas personas ganan y otras pierden. Las personas que ganan son las de alto estatus y las personas que pierden son las de bajo estatus.

En nuestra sociedad de después de la Ilustración, la lucha por el estatus alcanza un carácter despiadado. En las sociedades tradicionales (como el Antiguo Régimen, o sociedades tradicionales islámicas) o tribales (pueblos «primitivos»), el estatus viene dado (en gran parte) por el nacimiento. Aunque siempre uno puede aumentar en cierta manera tu estatus, este aumento de estatus tiene límites. Si naces en familia noble, serás noble (aunque puedes variar tu estatus dentro de la nobleza). Si naces en familia plebeya, serás pebleyo (aunque puedes variar tu estatus dentro de tu clase). Incluso en algunas sociedades, como en la Baja Edad Media, si naces hijo de carpintero serás carpintero (son los gremios). En la India, caso más extremo, no sólo no puedes escapar de tu casta sino tampoco de tu subcasta (jati), de las que hay miles.

Por supuesto que esto no es así en todas las ocasiones: los libros de historia están llenos de personajes que comienzan en familia humilde en una sociedad tradicional y gracias a sus habilidades sociales, políticas, intelectuales o militares, pueden acceder al estatus más alto. Pero son las excepciones más que la regla y, en general, en las sociedades tradicionales, tu estatus lo da el nacimiento. Esto da estabilidad y paz a la sociedad, a cambio de una pérdida de movilidad social.

En otras sociedades (como Roma, la democracia ateniense y nuestra sociedad actual derivada de la Ilustración), el estatus está mucho menos fijado y la movilidad social es mucho mayor que las sociedades tradicionales, aunque mucho menor que lo que la gente percibe. El nacimiento sigue determinando el estatus, aunque lo hace de forma mucho menos absoluta y evidente, de modo indirecto: a través de la herencia biológica (los hijos de padres inteligentes son inteligentes, los hijos de padres carismáticos son carismáticos) y a través de la herencia socio-económica (los hijos de padres ricos heredan su riqueza, los hijos de padres bien situados heredan sus contactos e influencias).

Es por ello que los hijos de las clases dirigentes suelen ser de la clase dirigente, aunque el régimen cambie. En España tenemos un ejemplo en el hecho de que gran parte de nuestros políticos son hijos de políticos franquistas. En Roma, las mismas familias dominaron durante siglos. En la democracia ateniense, dominaron familias nobles. En general, el libro «The Son also Rises» («el hijo también se eleva») del antropólogo Gregory Clark rastrea los apellidos europeos durante generaciones para demostrar que la movilidad social es mucho menor que lo que se piensa y que las mismas familias siguen mandando, incluso después de una revolución burguesa o comunista.

Sin embargo, en sociedades no tradicionales como la nuestra, la lucha con el estatus es feroz, en parte porque la movilidad social es superior a las sociedades tradicionales y, en parte, porque la gente percibe que la movilidad social es aún superior a la que realmente es. Los medios están llenos de historias donde una persona, sólo porque trabajó mucho, llegó a ser rico o persona influyente (aunque la mayoría de personas que trabajan mucho nunca llegarán a ricos o personas influyentes). Nunca oímos de los contactos que tenía, por ejemplo. La historia de Bill Gates es un ejemplo paradigmático.

Como el estatus no está fijado de forma explícita y se piensa que está menos definido de  lo que realmente está y como el estatus es relativo (juego de suma cero), se produce una lucha feroz de todos contra todos por incrementar el propio estatus.

Esta lucha es más feroz porque el estatus es algo relativo: si todo el mundo duplicara su riqueza, el estatus seguiría siendo el mismo, porque el estatus se mide respecto al de tu círculo social. Se ha demostrado que la gente prefiere una situación en que tienen menos dinero que ahora si sus vecinos aún tienen mucho menos que él a una situación en que todos los vecinos son igualmente ricos. Es decir, el hombre no tiene un instinto biológico para buscar el dinero, sino para conseguir estatus (y el dinero sólo es un modo de conseguir estatus).

Ese es el origen de la expresión inglesa «keeping up with the Joneses», algo así como «no quedar por detrás de los García»: nadie quiere ser menos que sus vecinos. Es por eso que los muy ricos se afanan por serlo aún más: como su círculo social está compuesto de millonarios, deben tener más dinero que ellos para elevar su estatus. Alguien dijo que la lista de los cien hombres más ricos del mundo de la revista Forbes debería ser prohibida, pues fomenta este tipo de competición. El rico que está en el número 53 ve que su amigo está en el número 51 y se desvive por ser aún más rico para no estar por detrás de su amigo. Como el estatus es relativo, la lucha por el estatus se parece a la carrera de armamentos: es una escalada donde nunca hay respiro. Cuando una persona de la comunidad hace algo que le consigue un estatus superior, los otros lo siguen imitándolo (si pueden), lo que neutraliza esa ventaja e iguala el estatus de todos. El que quiera distinguirse deberá hacer algo más, que prontamente será imitado por los otros y esto produce una escalada en busca del estatus, sólo ralentizada por las limitaciones que tienen las personas.

Este carácter relativo del estatus es lo que explica (en gran parte) el consumismo actual. Como dijo el humorista americano George Carlin, «compramos basura que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no nos gusta». Se trata de comprar productos que nos permitan impresionar a nuestros vecinos y, por lo tanto, estar por encima de ellos en estatus social (o, en el peor de los casos, no quedarnos por detrás de ellos en estatus social). Asimismo, estas demostraciones de estatus (que pueden ser reales o ficticias, es decir, a base de crédito, de dinero que no tenemos) nos permiten obtener y mantener parejas más atractivas, como se explica en el primer párrafo. (El otro motivo del consumismo, que es la búsqueda del placer por encima de todo, queda para otra discusión).

Mecanismos para conseguir un mayor estatus

Algunas formas de aumentar el estatus : la política y la economía, educación.***

Pero ¿qué pasa con la gente que no es especialmente inteligente, especialmente hábil en los negocios o en el trabajo, especialmente hábil en la política y la intriga? Estos rasgos son, en su mayor parte, rasgos innatos de personalidad y, dado que el estatus es relativo, sólo los que lo tienen en forma extraordinaria (unas solas pocas personas) pueden usarlos para aumentar su estatus. Para las personas que no destacan especialmente en estas habilidades, siempre hay una forma de aumentar el estatus: intentar que el resto de la comunidad les considere personas especialmente buenas (o virtuosas). Esto se aplica especialmente a las mujeres, cuya virtud se valoraba histórica (como se ha visto más arriba) y que históricamente no han tenido otra forma de aumentar su estatus.

En toda sociedad, las personas que se considera virtuosas tienen un estatus superior en la comunidad a aquellas que se considera malvadas. Lo importante aquí es la percepción social. Una persona puede ser despreciable en su fuero interno, pero mientras la comunidad la considere como buena, tendrá un estatus superior. Esto es muy evidente en las culturas del honor, como el Islam o la sociedad española del Siglo de Oro. El honor es una palabra antigua que significa «cómo de virtuoso te considera la comunidad» y está asociado con el estatus social. Cuanto más honor, más estatus social.

Cuando un padre musulmán fundamentalista (normalmente impulsado por la madre) mata a su hija porque se descubrió que ha sido promiscua, está evitando que su familia pierda el honor (es decir, que su familia deje de ser considerada virtuosa por la comunidad). Perder el honor es lo último, porque significa ser un apestado social (sin ningún estatus) y, lo que es más grave, que las hermanas de la hija promiscua no podrán casarse y no podrán tener hijos (pues casarse con una persona deshonorable es perder el honor y nadie quiere hacerlo). De nuevo, lo importante es la percepción social: si la hija es promiscua y nadie se entera, no hay ningún problema. Es por eso que, si nadie se ha enterado, la familia musulmana normalmente opta por emigrar a otra parte, donde no les conozcan, para dejar que todo se olvide, en vez de recurrir al asesinato por honor.

Si el honor (la percepción social de la virtud de uno) es una forma de conseguir estatus, un método que está al alcance de todos para aumentar el estatus es realizar acciones que hagan creer a la comunidad que uno es virtuoso. A este fenómeno, tan antiguo como el hombre, se le ha dado el nombre moderno de «señalar virtud». Se trata de hacer demostraciones públicas de virtud delante de la comunidad. Para la gente que no es especialmente hábil en los estudios, el negocio o la intriga (es decir, para la inmensa mayoría de la gente), esta es la única forma que tienen de intentar aumentar el estatus.

La escalada de señalar virtud en esta sociedad

Como en la nostra sociedad, la lucha por el estatus es más feroz que en otras sociedades, nuestra sociedad está involucrada en una carrera de armamentos de señalar virtud. Dado que la religión de la Ilustración que profesa nuestra sociedad identifica la igualdad con el bien, una forma de señalar virtud (y ganar el estatus correspondiente) es demostrar que uno es igualitario. Como el estatus es relativo, no basta que uno sea igualitario: uno debe ser más igualitario que el vecino. La forma más fácil es acusar a otro como no igualitario (es decir, discriminatorio), así uno queda como más bueno que aquel que acusa. Las palabras para condenar la conducta no igualitaria (es decir, discriminatoria) son varias: racista, sexista, homófobo, xenófobo, islamófobo y otros adjetivos que se asocian con el mal. Es por eso que ha habido una inflación en el uso de estos términos.

Asimismo, como el estatus es relativo, el señalar virtud produce una escalada en la ideología igualitaria. Así, cuando la supuesta igualdad entre hombre y mujer fue aceptada por el conjunto de la sociedad, alguien se destacó como especialmente virtuoso señalando la supuesta igualdad entre heterosexual y homosexual. El resto de la sociedad siguió esta tendencia, para no quedarse atrás en la carrera por el estatus. Entonces, los que quisieron señalar virtud, tuvieron que buscar otra cosa: defender la igualdad entre nacional y extranjero, la igualdad entre transexual y mujer, llegando hasta el absurdo. Otras próximas tendencias es igualar el matrimonio monógamo con el polígamo, el hombre necrófilo o pedófilo con la persona normal. Incluso se ha propuesto la igualdad entre hombre y chimpancé (el proyecto Gran Simio), aunque la idea no ha tenido todavía éxito.

A veces, alguna gente se pregunta por qué la izquierda defiende a cosas como el Islam (cuyos valores son antitéticos a los valores de la izquierda) o la immigración descontrolada (que rebaja los salarios de las clases más bajas, enriquece a los ricos y aumenta la desigualdad de la sociedad). Existen varios motivos para ello (lucha contra el cristianismo, búsqueda de poder e influencia dirigida por instancias mayores) que podrían ser discutidos en otras ocasiones. Pero parte de la explicación es que defendiendo estos temas, el izquierdista aparece como una persona virtuosa, igualitaria y no altruista. Se trata de señalar virtud para aumentar (o no disminuir) el estatus de uno.

Hay que repetir que estos señalamientos de virtud no tienen nada que ver con que uno sea virtuoso. Uno sólo debe parecer bueno, no serlo. Tenemos ejemplos variados de gente que proclama públicamente los valores de la religión progresista actual, actuando de forma diferente en su vida privada. Todos conocemos el empresario que explota a sus trabajadores mientras hace proclamas públicas contra la discriminación. O el varón que presume de feminismo mientras tiene un amante (algunos de esos casos se han hecho públicos) o la mujer feminista que ataca a otras mujeres en su ámbito privado. El multiculturalista que explota a una empleada doméstica extranjera. El problema sólo pasa cuando la conducta privada se hace pública, como cuando se sabe que Pablo Iglesias vive como un rico mientras critica a los ricos. Pero si no se sabe nada de tu conducta privada (porque no eres un personaje público), puedes señalar virtud como un poseso mientras sigues en tu vida privada contradiciendo todo lo que dices en público.

Y, lo que es más importante, no te cuesta nada. Señalar virtud es un proceso que no cuesta ningún esfuerzo. Sólo debes decir las palabras adecuadas y ya se te considera virtuoso. Así, si te preocupa la condición de los inmigrantes, la solución lógica sería dar parte de tu dinero a una organización que ayuda a los inmigrantes, dedicar tus horas libres a enseñar español a los extranjeros, acoger a un inmigrante en tu casa o ayudar a financiar los estudios al hijo de un inmigrante. Pero esto es costoso. Sin embargo, poner en tu muro de Facebook, «luchemos para acabar contra el racismo y la xenofobia» (o ponerte un lacito de color) no cuesta nada y te gana estatus social, que es de lo que se trata.

De la misma manera, hay gente que hace demostraciones públicas de virtud para ayudar a los extraños mientras tiene abandonados a sus familiares. Cuidar de la abuela es costoso (porque la abuela está enferma y es dificil de tratar) y no te da ningún estatus. Pero dar un poco de dinero en la Tele Maratón contra las inundaciones de un país lejano, es indoloro y te gana estatus (sobre todo, si lo dices a tus amigos y lo publicas en las redes sociales).

Los diferentes usos de señalar virtud

Hasta ahora nos hemos centrado en la utilidad de los señalamientos de virtud para aumentar (o no disminuir) el estatus de uno en la sociedad, ya que este es un escrito sobre el estatus. Pero, en realidad, señalar virtud se realiza con diversos objetivos, que se relacionan con los tres tipos de personas que forman parten de un movimiento:

  • Los idealistas creen en la ideología y señalar virtud les produce un subidón de oxitocina además de verse a sí mismos como bueno y salvadores del mundo.
  • Los fariseos son los que señalan virtud para aumentar su estatus en la comunidad y la sociedad.
  • Los aprovechados son los que señalan virtud para conseguir algo más: dinero, poder o sexo.
  • Los indiferentes son los que señalan virtud simplemente para que les dejen en paz o para que su estatus no disminuya. Como los tenderos de Havel.

Una misma persona puede pertenecer a varios de estos grupos. Así, supongamos un político que cree en la ideología y además usa señalar virtud para aumentar su estatus en el país y así conseguir un buen resultado en las elecciones. Este político pertenecería al grupo de los idealistas, fariseos y aprovechados.

Quizás más que grupos podríamos hablar de cuatro objetivos de señalar virtud:

  • Autoimagen: Sentirse bien con uno mismo.
  • Honor: Aumentar el estatus en la sociedad.
  • Utilidad: Servir de herramienta para conseguir otros fines.
  • Supervivencia: Evitar que la vida empeore.

Las tres primeras se usa señalar virtud para conseguir una mejora, pero las última es simplemente para que no empeore.

Más concretamente, siguiendo la ruta de habitual, diferentes colectivos usan señalar virtud de diferentes maneras.

En los académicos, el señalamiento de virtud les produce estatus dentro de la comunidad universitaria de forma farisea, pero este estatus no es muy importante, más allá de que a todo el mundo le gusta que le traten bien ya que normalmente no se traduce en mejores posibilidades económicas o sexuales. Por el contrario, los académicos de ciencias sociales buscan el estatus de otra forma, descubriendo nuevas excepciones sin principios que les permiten tener un estatus elevado como innovadores o personas referentes dentro de su área. Es decir, las excepciones sin principios que serán el combustible de señalamiento de virtud no se descubren señalando virtud, sino por métodos tradicionales de aumentar el estatus (es decir, siendo destacado en tu profesión).

Por el contrario, en el mundo de los estudiantes universitarios, el estatus es muy importante (de hecho, la adolescencia y la juventud son las etapas en las que el estatus reina sobre otras necesidades). Por ello, los estudiantes señalan virtud como fariseos. También son idealistas.

En cuanto a los políticos, normalmente son aprovechados, que usan el señalar estatus para conseguir poder, aunque no se puede descartar que alguno sea también idealista. Del mismo modo, los periodistas combinan idealismo con aprovechamiento.

En cuanto a la gente normal, los progres pueden dividirse entre fariseos y aprovechados (si obtienen subvenciones, ayudas sociales) o la gente que son las dos cosas a la vez. Así, por ejemplo, los musulmanes son simplemente aprovechados, pues señalar virtud progre no les genera estatus en su comunidad, pero sí que pueden repetir eslóganes progres si esto les permite conseguir más ayudas sociales o ayudar a la expansión del Islam.

Finalmente, la gente conservadora son los indiferentes. Pueden señalar virtud progre para que los dejen en paz, pero buscan el estatus con métodos tradicionales y no señalando virtud.

En general, hay gente que no puede obtener nada por su señalamiento de virtud (estudiantes, gente progre que no aumenta sus ayudas sociales señalando virtud, gente conservadora). Estos no pueden ser aprovechados y, por lo tanto, sólo pueden ser idealistas, fariseos o indiferentes.

La comparación con una cultura de la culpa.

En resumen, nuestra sociedad se ha convertido en una cultura del honor, donde el comportamiento público es lo que cuenta y el comportamiento privado no importa. En ese aspecto, se parece a culturas como el Islam, aunque la religión y los valores son diferentes.

Por ello, resulta ilustrativo comparar nuestra sociedad (que es una cultura del honor) con una cultura de la culpa, como la sociedad cristiana europea tradicional, en la que el comportamiento privado importa más y el comportamiento público no importa tanto. Es importante señalar que no hay culturas puras del honor o de la culpa: todas son una mezcla de ambas características, pero, de forma relativa, el cristianismo está más volcado al interior que el Islam o el progresismo (que son culturas más volcadas al exterior).

El cristianismo: los fariseos, todos somos pecadores, diferencia entre la búsqueda de la virtud y la búsqueda del poder. Savoranola. El prójimo.

El egoismo sólo debe

Teoria del canvi social

Com s’ha radicalitzat la política cap a l’extrema esquerra q una opinió de Carmena en 2006 es hui dia una opinió considerada d’extrema dreta!

Tinc un escrit a mig fer (que segurament acabaré quan estiga a El Salvador) que explica això. Us he explicat que el desplaçament de la finestra Overton cap a l'»esquerra» es dona pel reconeixement d’excepcions sense principis.

Així, per exemple, un dia algú va decidir que tractar les relacions homosexuals diferent de les relacions heterosexuals viola el sagrat principi de la igualtat. Ningú se n’havia adonat de la Il·lustració, perquè la cosa era tan absurda i contrària al sentit comú, que la cultura no estava suficient psicòtica perquè eixe pensament fora possible.

(Queda per un altre dia perquè la desigualtat a favor de la dona no viola este principi)

Eixe algú (en realitat van ser moltes persones) va vore això com una forma d’ASSENYALAR VIRTUT i augmentar el seu estatus social.

Eixe algú podria haver assenyalat virtut proclamant la igualtat entre l’home i la dona però això ja havia estat acceptat per tota la societat. L’increment d’estatus per dir algo que tots ja diuen és mínim o inexistent. Assenyalar la virtut que tots accepten no puja l’estatus, sinó fa que el estatus no disminuisca i et consideren un heretge de poc estatus (fatxa, sexista, etc).

Realment, l’avantatge d’assenyalar virtut és assenyalar virtut en algo que no s’ha acceptat per la societat. Algo nou. Així un es distingueix com més virtuós que uns altres.

Així que un munt de gent va començar a assenyalar virtut respecte als «drets gais». Això es va propagar per tota la societat perquè ningú volia perdre estatus social i ser considerat com un apestat. Va seguir la ruta habitual: de les Universitats americanes de la Ivy League, als estudiants universitaris (incloent els estudiants de Periodisme), els mitjans de comunicació, els polítics, la gent progre i la gent conservadora

Durant tot este trajecte, molta gent va aconseguir assenyalar virtut en el seu entorn.

Una vegada això està assumit per tota la societat, la societat s’ha desplaçat cap a l’esquerra. La finestra Overton (rang d’opinions respectables) s’ha desplaçat cap a l’esquerra. Hui dir que una parella homosexual no haja de tindre els mateixos drets que una parella homosexual (es diga «matrimoni» o no) et col·loca en un estatus social paregut al dels assassins de dones, encara que eixa veritat ha sigut reconeguda per tots els pobles de la història, inclosa la civilització occidental fins fa 20 anys, inclosa l’esquerra més radical.

Per tant, ja el tema homosexual està amortitzat. Ja no es pot assenyalar virtut amb això. Ara cal buscar un altre tema nou: transsexuals, immigrants, etc.

I eixe és el mecanisme pel qual es dona el canvi en la religió de l’egoisme i la finestra Overton es desplaça sempre cap a l’esquerra, és a dir, es purifica eliminant les excepcions sense principis.

Com que la religió de l’egoisme no té cap tipus d’ancla (dogma, escriptures sagrades) excepte quatre principis abstractes (llibertat-tabula rasa, igualtat-boc expiatori i progrés) que són absurds i contradictoris, este desplaçament va portant la finestra Overton cap a llocs més i més absurds i l’únic STOP possible és el col·lapse de la civilització.

Ritme del canvi social

Bé, tota esta gran explicació venia pel fet que cal preguntar-se: Quin és el ritme en què la finestra Overton es desplaça cap a l’esquerra? Per què s’ha accelerat en els últims anys de forma que el que deia Carmena fa 10 anys hui és super-fatxa? (super-fatxa) vol dir «la posició més retrasada de la finestra Overton conforme es desplaça cap a l’esquerra».

Cal dir primer que la religió de l’egoisme sempre serà una religió on el canvi és més accelerat que una religió tradicional, per dos raons:

  • No té ancles, com us vaig dir.
  • Afavoreix la destrucció en comptes de la construcció. http://www.thetruthcounts.com/blogtraducciones/2018/12/19/sobre-perque-la-religio-de-legoisme-sha-propagat-tan-rapidament/

Però cal observar que la propagació de la religió de l’egoisme s’ha accelerat els últims anys. Per què?

El ritme (la velocitat) en què la finestra Overton va cap a l’esquerra el marca la velocitat en què l’assenyalament de virtut d’una determinada excepció sense principi (per exemple, el matrimoni gai) recorre la societat des de les capes més altes a les capes més baixes seguint la ruta habitual: de les Universitats americanes de la Ivy League, als estudiants universitaris (incloent els estudiants de Periodisme), els mitjans de comunicació, els polítics, la gent progre i la gent conservadora

Antigament, això era lent, perquè la transmissió de la informació era molt lenta i durava dècades (i més antigament segles). Quan una nova parida s’ocorria a un tipus de Harvard, havia de posar-la en la revista de Hardvard (paper) esperar lentament a que la idea se propagara dins del microcosmos de Harvard, després educar a una nova generació d’estudiants amb la idea, estos anirien als periòdics i la tele. Poc a poc la cosa aniria consolidant-se en Estats Units, però en Espanya només poca gent sap anglés i només la gent que viu en l’estranger podria agarrar-la. Estos haurien de prendre el control de l’educació i els mitjans de comunicació en Espanya i educar a una nova generació i finalment la cosa arriba al poble espanyol molt de temps després

Per exemple, la correcció política és inventada per l’escola de Frankfurt començant per 1937. Van haver d’esperar fins als anys 60 per adoctrinar parcialment a una generació: els hippies, el maig del 68. I la cosa va arribar a Espanya sobre l’any 2000. És un llarg camí.

Amb la Internet això és molt ràpid. Un tio de Harvard inventa la parida, assenyala virtut en Facebook i Twitter, tota la progressia americana comença assenyalar virtut com bojos en les xarxes socials, a Espanya arriba dos o tres anys després i el matxaqueo és continu. El cicle dura només uns quants anys

Podríamos decir que la Internet ha facilitado señalar virtud y, por lo tanto, el señalamiento de virtud ha perdido valor por la ley de la oferta y la demanda. Es decir:

  1. En la Internet es mucho más fácil señalar virtud, por ello más gente lo hace y lo hace más veces que antes.
  2. Hay un aumento de la cantidad de señales de virtud.
  3. Por lo tanto, señalar virtud (especialmente en Internet) ya no da la cantidad de estatus que daba antes sino sólo una cantidad modesta de estatus. Las señales de virtud se devalúan pues dejan de ser escasas y pasan a ser omnipotentes.
  4. Esto hace que la gente señale virtud más veces y con más frecuencia, con el fin de conseguir un estatus mayor, compensando con la cantidad de señales de virtud la devaluación de la señal de virtud individual. Es como el adicto que necesita más droga para conseguir el mismo efecto.
  5. Esto lleva a 2 y el ciclo se repite.

Se trata pues de un círculo virtuoso, que aumenta las señales de virtud y la gente que señala virtud hasta el máximo que soportan las limitaciones tecnológicas y psicológicas. Por ello, la nueva excepción sin principio se propaga muy rápidamente por el tejido social y la ventana Overton se mueve muy rápidamente a la izquierda.

I és per això que el que diu Carmena fa deu anys és ara considerat típic de Hitler
(També la Internet explica fenòmens com els de la contra-reacció però això queda per un altre dia)

Contra-reacció: Cerca de la veritat perquè la Internet evita censura de l’èlit. Resistència a canvis massa ràpids produïts per la Internet.

  • Col·lectius exclosos de la prosperitat econòmica que tenen accés a mitjans de comunicació (al contrari que el comunisme)

Sobre la fal·làcia de la complexitat

Recordeu que l’esquerra s’ha de desmodorrar un poc i buscar una alternativa a racista, sexista, homófobo, etc, perquè estes paraules de control han perdut la seua força?

En esa recerca d’algo que parega vagament a un argument, crec que el guanyador va a ser el següent: «Vox és un partit populista i és populista perquè busca solucions senzilles a problemes complexos»

Encara és minoritari, però jo crec que es popularitzarà.

Cal replicar que els problemes complexos necessiten solucions i que no se solucionen ells sols perquè un diga que són complexos. Que ,si tenen solucions millors, que les diguen i vorem si són més bones i més complexes que les de les de Vox. El que no es pot fer és deixar un problema sense solucionar només per dir que és complex, ni despistar sobre la complexitat del problema per no donar solucions.

Ja fa temps que havia observat eixa fal·làcia en els progres de les xarxes socials. Expliques la causa d’algo, com sol fer ací. I el progre t’ix. «No se pueden simplificar los problemas. El problema es mucho más complejo que eso.». Però no expliquen la causa més complexa. Només usen «complex» com usen «racista»: per guanyar la discussió sense pensar, sense donar arguments.

Estan tota la vida deixant els problemes podrir, sense donar cap solució.  I quan algú proposa una solució, «esto es muy complejo». I així seguim sense fer res

Sobre Rousseau i el canvi de perspectiva

https://eldebate.es/libertades/son-los-progres-y-su-maldito-discurso-20181219

Bon article. Es el q us deia. Rousseau (el fundador de la religio de l’egoisme) va dir q tots erem iguals i q l’home es bo per natura. Naix bo (per aixo ell va abandonar als seus cinc fills). Per tant, el mal es devia a la societat. Calia reformar la societat amb educacio i reforma de les institucions (inclosa la revolucio) per acabar amb el mal i arribar a la utopia.

Ara torna a llegir l’article i voras que totes les idees dels progres son exactament eixes. Tot això estava ja en Rousseau.

Per què les idees de Rousseau van tindre tan èxit? Perque eren excuses per a l’egoisme. El cristianisme anterior diu q has de començar la lluita contra el mal començant per tu mateix, començant amb el mal que tens dins. Rousseau va donar una forma mes atractiva. Tu eres bo, fes el q et dona la gana i la culpa la te la societat (és a dir els altres).

La gent cada vegada es mes egoista, la societat degenera, la turba busca un culpable fora d’ells, seguint el mecanisme de chivo expiatorio de Rene Girard. En la nostra epoca, el chivo expiatori es el mascle blanc hetero.

Jimenez Losantos te una frase sobre el comunisme en el seu ultim llibre que es pot aplicar a tota la religio de l’egoisme, perque el marxisme nomes es una secta de la religio de l’egoisme, es a dir, Marx es un dels fills de Rousseau.

La frase diu: «El comunismo tiene ventaja sobre el cristianismo. Porque en el comunismo, la penitencia la hacen los otros»

Sobre perquè la religió de l’egoisme s’ha propagat tan ràpidament

Alguns s’estranyen que la religió de l’egoisme s’haja propagat tan ràpidament.

Però és normal. Hi ha una asimetria en l’Univers, codificada en la segona llei de la termodinàmica. Construir és molt difícil, destruir és molt fàcil.

Els budistes tibetans passen setmanes fent un mandala d’arena i després en un moment el desfan, com a símbol de la impermanència de les coses. Les falles tarden un any en fer-se i una nit en desfer-se.

Fer que la gent renuncie al seu egoisme per construir algo és molt difícil. Per exemple, en Europa va necessitar que l’Imperi Romà caiguera i que hi haguera segles de pobresa i guerra.

Fer que la gent seguisca el seu egoisme i que li donen pel cul a tots és molt senzill

A un adicte a una droga és molt difícil dir-li que renuncie a la droga. Però si li dius que consumisca més droga, és molt fàcil

De la mateixa manera, «eres pecador, necessites reformarte i necessites de Déu» és el missatge més difícil de vendre del món

En canvi, «eres fantàstic i fes el que et dona la gana» (la religió de l’egoisme) és el missatge més fàcil de vendre en el món

Sobre religions constructives i religions destructives

L’home té dos components: terrenal i espiritual.  De la mateixa manera, totes les religions tenen dos components: terrenal i espiritual (algunes només tenen el component terrenal, com la religió de l’egoisme).

Amb el component espiritual, les religions connecten (de millor o pitjor manera) amb Déu i el món transcendent. Amb el component terrenal, les religions ordenen la vida individual i són el fonament de la societat.

L’Islam (com les altres religions tradicionals) són capaces de sostindre una societat. Són com un pegament, que pega als diversos individus perque treballen de forma conjunta.  En el cas de l’Islam és una societat subòptima, però és una societat.

La religió de l’egoisme és una religió dissolvent. Es podria dir la religió de l’individualisme. La llibertat vol dir que la persona té la coartada per comportar-se de formes antisocials. La igualtat dissol les estructures jeràrquiques que formen la societat. Com si els músculs es negaren a obeir les ordres del cervell, perquè estan en contra de la tirania. Cadascú fa el que li dona la gana i així una societat no pot funcionar a llarg terme.

Per tant, la religió de l’egoisme no pot sostindre una societat a llarg temps. Dissol la societat, desfent el pegament que uneix als diversos individus. La societat decau, fins que és conquistada per una societat amb una religió més constructiva.

Per què totes les religions tradicionals són constructives i la religió progre moderna és destructiva?

Molt senzill: només les religions constructives han sobreviscut. Les altres han matat a la societat que les tenia. Són com virus que maten a la persona i, per tant, es maten a ells mateixos.

Al final de l’Imperi Romà, hi havia religions paregudes a la religió de l’egoisme. Epicur va proposar l’epicureanisme, que deia que Déu no existia i, per tant, que el que havien de fer és disfrutar dels plaers de la vida (Com deia Sant Pau, «Si Cristo no ha resucitado, comamos y bebamos que mañana moriremos»). Com veieu, l’esquema mental és molt paregut al de la religió de l’egoisme.

Séneca va proposar l’estoicisme. I les masses romanes tenien religions mistèriques, que els donaven la coartada per dedicar-se al plaer i fer el que els donava la gana (alguns dels seus rites religiosos eren orgies).

Cap d’eixes religions ha arribat a l’actualitat, perquè eren destructives de la societat. La societat romana va decaure amb elles.

Fa un temps, sentia un podcast que parlava que Sèneca havia estat en Roma al mateix temps que Sant Pere i Sant Pau. I el podcast va dir: «És curiós que tres dels grans pensadors de la història hagen estat en el mateix lloc en el mateix temps»

I jo vaig pensar que realment els grans pensadors de la història eren Sant Pere i Sant Pau (transmetent el missatge de Jesús). Hui en dia mil dos-cent milions de persones lligen els seus escrits i ordenen la seua vida segons el que van dir.

Sèneca s’estudia en la història de la filosofia, però té una importància molt menor comparada amb ells. Només una ínfima part de gent el coneix i ningú mai ha ordenat la seua vida segons les indicacions que ell va donar (ni tan sols Sèneca).

Sobre la destrucció de la identitat espanyola (i occidental)

Imagina que un grup fonamentalista musulmà aconsegueix el poder en Espanya . Quan dic «el poder», em referisc al poder total: polític (executiu, legislatiu, judicial), administratiu (funcionaris), ideològic (escoles, mitjans, llibres, cultura, entreteniment, periodisme), econòmic.

De sobte, tota la història d’Espanya i tot el caràcter tradicional espanyol li pareixerà un immens error i posarà tots els seus esforços per esborrar la història i la identitat del poble espanyol, que estan xopats fins a l’ós de catolicisme i cultura occidental. I així construir la seua utopia islamista, on res del que ara considerem espanyols subsistisca (o almenys eixe és l’objectiu final que no es pot aconseguir de seguida) i que Espanya es parega a Arabia Saudita o així. Podríem parlar d’endofòbia.

Bé, això és el que està passant ara. L’única diferència és que la religió de l’èlit no és l’Islam sinó la religió de l’egoisme versió políticament correcta.

La cosa ve de lluny. Des del segle XIX, l’esquerra (que hui consideraríem dreta) ha pensat que la història d’Espanya és un immens error, perquè anava contra la seua utopia religiosa (de la religió de l’egoisme).

Ja Manuel Azaña, en la Segona República, parlava de «¿Será posible un nuevo comienzo?». Tot el que havia hagut abans havia sigut merda i ell tenia dins del seu cap la solució a tots els problemes i el mètode per arribar al paradís terrenal.

Esta religió de l’egoisme (encara no era la secta de la correcció política) va fer-se amb el poder en Espanya durant la transició i va començar el seu procés de transformació per esborrar tot rastre de la identitat espanyola i reemplaçar-la per la seua utopia de la llibertat i igualtat.

Alfonso Guerra es va fer famós per la seua frase: «A España no la va conocer ni la madre que la parió».

Més endavant es van descobrir unes altres maneres d’esborrar la identitat espanyola: per exemple, amb la immigració musulmana, que l’esquerra va aplaudir amb entusiasme, pel seu odi al cristianisme i a la tradició espanyola.

Sobre la dreta com a reraguarda de l’esquerra

El que tenim és que la dreta ha assumit els postulats de l’esquerra. La dreta no és una dreta de veritat. Això va deixar d’existir fa molt de temps, excepte en minoria, molt minoritària. La dreta és la reraguarda de l’esquerra

Les dos comparteixen la religió de l’egoisme. L’esquerra és la gent que té pressa per portar-la a les últimes conseqüències (acabar amb les excepcions sense principi). La dreta és la gent que vol portar-la a les últimes conseqüències, pero despacito, suave, suavecito.

La dreta ha assimilat els dogmes de llibertat i igualtat i, per tant, està en inferioritat a l’esquerra que vol aplicar-los fins a les últimes conseqüències absurdes.

Un partit com Vox hui és d’extrema dreta. Fa 10 anys seria de dreta normal (pràcticament és el PP d’Aznar). Fa 60 anys seria d’extrema esquerra. Es per això que no pot defensar la seua posició de forma coherent i ha de callar.

Si l’esquerra foren els salafistes (els musulmans radicals), la dreta serien els musulmans moderats. En el fons els musulmans moderats estan d’acord amb els salafistes i, en el fons, saben que els salafistes tenen la raó (l’Alcorà està de part dels salafistes). Així que quan els salafistes fan un atemptat, els musulmans moderats protesten amb la boca xicoteta, però en el fons estan massa acomplexats per oposar-s’hi, perquè en el fons saben que els salafistes tenen la raó.

El mateix passa amb la dreta que ha assumit la cosmovisió de l’esquerra i no s’hi oposa quan arriba al poder. Només fa una pausa perquè les noves absurditats de l’esquerra siguen digerides per la població.

La dreta en el fons sap que l’esquerra té la raó (segueixen de forma més coherent la religió de la llibertat i igualtat). Per això no protesta i s’acomplexa. El professor d’esquerra se sent amb el bé i la raó del seu costat i, per això, adoctrina. El professor de dreta calla.

Vox parla d’una nació de ciutadans lliures i iguals. Per començar, això no és cert: la llibertat i igualtat no existeixen en la realitat i són impossibles d’implementar. Per seguir, això és el fonament de l’esquerra. Vox en realitat, en forma històrica, és un partit d’esquerres.

Fa algunes excepcions sense principi a la religió: els nacionals no són iguals als estrangers. Estes excepcions sense principis van ser eliminades per l’esquerra globalista en els últims 10 anys, perquè anaven contra la igualtat. (No es van eliminar totalment en la pràctica però sí en la teoria). Quan Vox ha d’argumentar en contra de la immigració descontrol·lada, no pot recolzar-se en la igualtat, ha de recolzar-se en el sentit comú: no tota Africa cap en Espanya, l’Estat del Benestar no aguantarà, etc.

Això són les excepcions sense principis: excepcions de sentit comú que van contra els principis de la religió progre. L’esquerra avança eliminant-les i purificant la religió progre perquè siga més coherent amb ella mateixa i menys coherent amb la realitat.Són molt difícils de defendre. En el cas de Vox, si parla d’igualtat, qualsevol pot dir: I perquè un immigrant no pot ser igual a tu? Quin mèrit tens d’haver nascut a Espanya?

La dreta és solament l’esquerra de fa uns pocs anys, abans de les més recents eliminacions d’excepcions sense principi. Vox no ha eliminat la desigualtat entre nacional i estranger. No ha eliminat totalment la desigualtat entre relació heterosexual i relació homosexual. S’oposa al matrimoni gay, però accepta una unió de drets mentre no siga anomenada «matrimoni». Per tant, és l’esquerra menys 10 anys.

Sobre el budisme

– Pantheism (Buddhism) vs theism (Christ)

– Reincarnation (Buddhism) vs only one mortal life (Christ).

– Nirvana (Buddhism) vs resurrection (Christ)

– Everything is illusion (Buddhism) vs Everything is real (Christ)

– The main problem is suffering (Buddhism) vs the main problem is selfishness, called, sin (Christ)

– Suffering is always bad (Buddhism) vs suffering can be good (Christ, who suffered to save the world)

– Change your heart to extinguish desire (Buddhism) vs change your heart to extinguish selfishness and cultivate love (Christ)

– A person can extinguish desire by his own (Buddhism) vs a person cannot change his heart by his own so he needs God (Christ)

– Renounce the world (Buddhism) vs work for the Kingdom of God (Christ)

la 1a i la 3a que signifiquen?

El budisme creu que Déu i l’univers és el mateix. Això se li diu «panteisme» de les paraules gregues Pan- (tot) Theos – Déu . «Tot és Déu». Nosaltres som Déu, els arbres són Déu,les taules són Déu, etc . Es tracta d’un Déu no personal. Una espècie d’energia (El concepte no se sosté des del punt de vista lògic. Per això, el Budisme ha d’abandonar la lògica)

(La Nova Era és agafar conceptes del budisme i mesclar-los amb la religió de l’egoisme de formes especialment bobes i contradictòries. En algunes variants, agafen el concepte del panteisme. El mindfulness i tot el «budisme» que es practica en Occident (que no és budisme de veritat) és part d’este moviment.)

En canvi, en el cristianisme, Déu i l’univers són diferents. Això s’anomena «teisme» (de Theos – Déu en grec)

El Nirvana és l’objectiu de la religió budista.

El budisme és una resposta a la pregunta: «Com fem per acabar amb el sofriment?», mentre que el cristianisme és la resposta (no conec una altra) a la pregunta: «Com fem per acabar amb l’egoisme?». Això no vol dir que el budisme no vulga acabar amb l’egoisme, però és un objectiu secundari. Tampoc vol dir que el cristianisme no vulga acabar amb el sofriment, però és un objectiu secundari.

En el budisme, com tot és Déu, el nostre jo personal és una il·lusió. És una font de sofriment, perquè els desitjos personals ens fan patir. L’objectiu és deixar d’existir per deixar de patir. Que el nostre jo desaparega en l’Absolut (el Déu panteista que s’identifica amb l’univers i que no és personal: no pensa, és una espècie d’energia. És com una gota d’aigua que es fon amb l’oceà. A eixa desaparició del jo personal i la fusió amb l’univers-Déu se li diu «Nirvana»

A l’existència normal se li anomena «el Samsara». El Samsara és el cicle de les reencarnacions. Els budistes veuen la reencarnació com una maledicció
. Qui voldria viure milers de vides? Viure és patir! Millor deixar d’existir i deixar de patir. Fondre’s amb l’univers en el Nirvana. Deixarem de pensar, deixarem d’existir, deixarem de patir. Allí veus que el budisme és una religió filla del pessimisme. No aspira a la felicitat sinó a l’absència d’infelicitat. No aspira a ser feliç sinó a deixar de patir

El concepte cristià és diferent. El cristianisme no és tant una religió de la vida després de la mort, sinó de la vida després de la vida després de la mort.
Això se li diu la resurrecció i predica que cadascú tindrà el que vol Com va dir C.S. Lewis, hi ha dos tipus de persones en el món. Les que diuen a Déu: «que es faça la teua voluntat» i les que Déu les diu a elles: «que es faça la teua voluntat»

(La Nova Era veu la reencarnació com algo chupi-guay. L’objectiu no és extingir el jo, sinó fer el que ens dona la gana. És la religió de l’egoisme amb conceptes budistes. Quan un budista medita, ho fa per intentar extingir el jo. Quan un nova era, medita ho fa per conectar amb el jo interior. És per això que el budisme occidental és una farsa.

És com pregar per aconseguir pau interior. És cert que pregar et dona pau interior, però un cristià no ho fa per això. Ho fa per nutrir la seua relació amb Déu. De la mateixa manera, un budista no medita per tindre pau interior. Ho fa per conectar-se i fondre’s amb l’Absolut. Després, un llig que «el mindfulness es una práctica milenaria» i no és cert.

Agafen del budisme el que els dona la gana. No estic en contra d’això però que no li diguen budisme. Jo no crec que el budisme es puga sostindre des d’un punt de vista lògic i crec que el budisme està d’acord amb això. Però tinc el màxim respecte per una religió que ha sigut una força per al bé en este món. I el punt de partida del budisme: que la causa del sofriment és el desig, em pareix completament cert i encertat.)

(El que us he contat és lo bàsic del Budisme. Però caldria distingir entre budisme hinayana, mahayana, tantra i Ch’an – el que s’anomena «budisme zen» en occident)

El Pare Luis Fernando de Prada, en el seu programa de Radio Maria Espanya, «El hombre de hoy y Dios» (que és excel·lent en tots els aspectes) comença els primers podcasts parlant d’estos temes i fa un cicle d’ideologies que jo no havia sentit mai però em pareix completament encertat. Va així:

1. Optimisme trascendent.

2. Optimisme immanent

3. Pessimisme inmanent.

4. Eixides al pessimisme immanent

5. Torna a 1

(Trascendent vol dir «de l’altre món». Inmanent vol dir «d’este món»)

Totes les cultures que conec segueixen eixe cicle més o menys. El que discrepe del Pare de Prada és que ell posa al budisme en 1). I per a mi, va en 4). La nostra cultura està en 4). Per això el budisme és atractiu. El que passa és que els valors del budisme i el de la religió de l’egoisme són completament contraris. Per això ix la Nova Era.

El truco más ingenioso del sistema

Por Ted Kaczynski[i]

 

“La sociedad tecnológica podrá permitirse el lujo supremo de tolerar la rebelión         inútil con una sonrisa indulgente”. Jacques Ellul.1                                                                       

El sistema se la está jugando a los presuntos revolucionarios y rebeldes. El truco es tan sutil que, si hubiese sido conscientemente planeado, uno se vería obligado a admirar su elegancia casi matemática.

1. Lo que el Sistema no es.

Comencemos por dejar claro qué no es el Sistema. El Sistema no es el presidente de un país y sus consejeros y delegados, ni el gobierno, ni siquiera el Estado de un país; no es los policías que maltratan a quienes protestan; no es las juntas directivas de las corporaciones multinacionales; y no es los Frankensteins que, en sus laboratorios, enredan ilegítimamente con los genes de los seres vivos. Todas esas personas no son más que siervos del Sistema, y no constituyen el Sistema en sí mismas. Es más, los valores, actitudes, creencias y conductas personales e individuales de cualquiera de esas personas pueden estar significativamente en conflicto con las necesidades del Sistema.

Para ilustrarlo con un ejemplo, el Sistema requiere respeto por los derechos de propiedad y, aun así, los directivos de grandes empresas, los policías, los científicos y los políticos a veces roban (por “robar” no debemos entender sólo la sustracción de objetos físicos. Podemos incluir también todos aquellos medios ilegales de adquirir propiedades, tales como evadir impuestos, aceptar sobornos y cualquier otra forma de fraude o corrupción). Pero el hecho de que los ejecutivos, los policías, los científicos y los políticos a veces roben no significa que robar sea algo propio del funcionamiento del Sistema. Al contrario, cuando un policía o un político roban algo, se están rebelando contra el respeto por la ley y la propiedad que exige el Sistema. No obstante, aun cuando roban, estas personas siguen siendo siervos del Sistema ya que públicamente continúan apoyando la ley y la propiedad.

Sean cuales sean los actos ilegales que puedan ser cometidos por los políticos, policías o ejecutivos de forma individual, el robo, el soborno y el fraude no son propios del funcionamiento del Sistema sino disfunciones del mismo. Cuantos menos robos haya, mejor funcionará el Sistema y éste es el motivo por el que los siervos y los gestores del Sistema siempre promueven la obediencia a la ley, aun cuando, a veces, encuentren conveniente para sí mismos infringirla en privado.[ii]

Veamos otro ejemplo. Aunque los policías sean los protectores del Sistema, la brutalidad policial no es propia del correcto funcionamiento del Sistema. Cuando unos policías dan una paliza a un sospechoso, no están trabajando por el bien del Sistema, sólo están desahogando sus propias rabia y hostilidad. La meta del Sistema no es la brutalidad o la expresión de la rabia. En lo que a la tarea de la policía se refiere, la finalidad del Sistema es conseguir que sus reglas sean obedecidas y lograrlo con el mínimo grado posible de desorden, violencia y mala prensa. Por tanto, desde el punto de vista del Sistema, el policía ideal sería aquel que nunca se enfadase, nunca usara más violencia de la necesaria y, en tanto le fuera posible, mantuviera a la gente bajo control mediante la manipulación en lugar de mediante la fuerza. La brutalidad policial es solamente otra disfunción del Sistema, no algo propio de su correcto funcionamiento.

Para demostrarlo, observemos la actitud de los medios de comunicación. Los medios de información convencionales condenan casi unánimemente la brutalidad policial. Por supuesto, la actitud de los medios de comunicación convencionales representa, como norma en nuestra sociedad, la opinión predominante entre las clases poderosas acerca de lo que es bueno para el Sistema.

Lo que se acaba de comentar acerca del robo, el fraude y la brutalidad policial es aplicable también a los casos de discriminación y victimización tales como el racismo, el sexismo, la homofobia, la pobreza y la explotación laboral. Todos ellos son malos para el Sistema. Por ejemplo, cuanto más discriminados o excluidos se sientan los negros, más probable es que se inclinen hacia el crimen y que no se preocupen de estudiar carreras que les transformen en miembros útiles para el Sistema.

La tecnología moderna, con los medios de transporte rápidos a larga distancia y el trastorno de los modos tradicionales de vida que la caracterizan, ha llevado a la mezcla de distintas poblaciones, de tal modo que hoy en día individuos de diferentes razas, nacionalidades, culturas y religiones tienen que vivir y trabajar juntos. Cuando la gente se odia o rechaza mutuamente debido a su raza, etnia, religión, preferencia sexual, etc., los conflictos resultantes interfieren en el funcionamiento del Sistema. Salvo unas pocas y fosilizadas reliquias del pasado, los gestores del Sistema saben todo esto de sobra y por eso nos adoctrinan en la escuela y a través de los medios para que creamos que el racismo, el sexismo, la homofobia y cosas por el estilo son males sociales que hay que eliminar.

Sin duda algunos de esos gestores del Sistema, algunos políticos, científicos y ejecutivos, en privado, creen que el lugar de la mujer es la cocina, o que la homosexualidad y el matrimonio interracial son algo repugnante. Pero aun cuando la mayoría de ellos creyesen tales cosas, eso no significaría que el racismo, el sexismo y la homofobia sean propios del funcionamiento del Sistema -igual que el robo por parte de los gestores no significa que robar sea algo propio del buen funcionamiento del Sistema. Y justo del mismo modo que el Sistema promueve el respeto por la ley y la propiedad con el fin de mantener su propia seguridad, el Sistema por el mismo motivo necesita desprestigiar y evitar el racismo y otras formas de victimización. Esa es la razón por la que el Sistema, a pesar de algunas desviaciones privadas por parte de algunos miembros de la élite, tiene como uno de sus objetivos básicos la supresión de la discriminación y la victimización.

Como prueba de ello, observemos de nuevo la actitud de los medios de información mayoritarios. Salvo por alguna ocasional y tímida disensión por parte de unos pocos comentaristas más osados y reaccionarios, la propaganda de los medios es favorable de forma abrumadora a la igualdad racial y de sexo y a la aceptación de la homosexualidad y del matrimonio interracial.2

El Sistema necesita una población que sea mansa, no violenta, domesticada, dócil y obediente. Necesita evitar cualquier conflicto o trastorno que pueda interferir en el funcionamiento ordenado de la máquina social. Además de suprimir las hostilidades grupales de tipo racial, étnico, religioso y de cualquier otro tipo, también necesita eliminar o manejar en su propio beneficio cualquier otra tendencia que provoque trastornos y desorden, como son el machismo, los impulsos agresivos y cualquier inclinación a la violencia.

Naturalmente, los tradicionales antagonismos raciales y étnicos tardan en desaparecer; el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no pueden ser fácilmente suprimidos y las actitudes en relación a la identidad sexual y de género no pueden ser generalizadas de un día para otro. En consecuencia, hay muchos individuos que se resisten a esos cambios y el Sistema se enfrenta al problema de doblegar su resistencia.3

2. La forma en que el Sistema explota el impulso de rebelión.

 Todos en la sociedad moderna estamos atrapados en una tupida red de normas y regulaciones. Estamos a merced de grandes organizaciones tales como grandes empresas, gobiernos, sindicatos, universidades, iglesias y partidos políticos y, en consecuencia, carecemos de poder. Como resultado de la servidumbre, de la impotencia y de otras vejaciones que el Sistema nos inflige, existe un sentimiento de frustración generalizado, que conduce a un impulso de rebelión. Y aquí es dónde el Sistema realiza su mejor truco: mediante un brillante juego de manos, convierte la rebeldía en algo que le resulta beneficioso.

Muchas personas no comprenden las raíces de su propia frustración y, en consecuencia, su rebeldía está mal encaminada. Saben que quieren rebelarse, pero no saben en contra de qué. Casualmente, el Sistema es capaz de aplacar su necesidad de rebeldía proveyéndoles de una lista de injusticias prefabricadas y estereotipadas en contra de las cuales puedan rebelarse: el racismo, la homofobia, los problemas de las mujeres, la pobreza, la explotación laboral… el “kit” completo con todo el batiburrillo de ridiculeces propias del manual del activista.

Una inmensa cantidad de aspirantes a rebeldes se tragan el anzuelo. Al combatir el racismo, el sexismo, etc., lo único que hacen es trabajar en favor del Sistema. En vez de darse cuenta de ello y reconocerlo, se imaginan que están rebelándose en contra del Sistema. ¿Cómo es posible que esto suceda?

Primero, hace cincuenta años el Sistema no promovía aún la igualdad para los negros, las mujeres y los homosexuales, así que, entonces, las acciones en favor de esas causas realmente eran una forma de rebelión. En consecuencia, esas causas llegaron a ser consideradas convencionalmente como causas rebeldes. Y han mantenido ese estatus hasta hoy simplemente debido a la tradición, ya que cada nueva generación de rebeldes imita a las anteriores.

Segundo, como ya he apuntado antes, hay aún una cantidad significativa de personas que se resisten a los cambios sociales que el Sistema requiere. Y algunas de esas personas representan incluso la autoridad, como por ejemplo, algunos policías, jueces o políticos. Estos reaccionarios constituyen un objetivo para los presuntos rebeldes, alguien contra quien rebelarse. Ciertos personajes célebres ayudan al éxito de este truco despotricando en contra de los activistas: el hecho de ver que han hecho enfadar a alguien refuerza la ilusión de los activistas de que se están rebelando.

Tercero, con objeto de entrar en conflicto incluso con la mayoría de gestores del Sistema que sí aceptan totalmente los cambios que el Sistema demanda, los presuntos rebeldes insisten en soluciones que van más allá de lo que esos gestores del Sistema consideran prudente y muestran una ira desproporcionada respecto de asuntos triviales. Por ejemplo, demandan el pago de compensaciones para las víctimas de supuestas  injusticias y a menudo se ponen hechos una furia ante cualquier crítica dirigida a un grupo minoritario, no importa lo prudente y razonable que ésta sea.

De este modo, los activistas son capaces de mantener la ilusión de que se están rebelando contra el Sistema. Pero esa ilusión es absurda. La agitación contra el racismo, el sexismo, la homofobia y temas similares no supone mayor rebelión contra el Sistema que protestar contra el fraude o la corrupción en la política. Aquellos que luchan contra el fraude y la corrupción no se están rebelando sino que actúan en favor del Sistema, lo refuerzan: ayudan a que los políticos obedezcan las normas del Sistema. Y, de un modo similar, aquellos que actúan en contra del racismo, el sexismo y la homofobia están también reforzando el Sistema: ayudan al Sistema a suprimir las actitudes racistas, sexistas y homofóbicas que se desvían de sus necesidades y le causan problemas.

Pero los activistas no actúan sólo como reforzadores del Sistema. También sirven a modo de pararrayos para proteger el Sistema dirigiendo el descontento público lejos del Sistema y sus instituciones. Por ejemplo, existen varios motivos por los que el Sistema se ha visto favorecido por la salida de las mujeres fuera de sus hogares y por el empleo femenino. Si, hace cincuenta años, el Sistema, representado por el gobierno o los medios de comunicación, hubiese comenzado súbitamente a difundir campañas de propaganda con el fin de hacer socialmente aceptable que las mujeres centrasen sus vidas en promocionarse laboralmente en vez de permanecer en el hogar, la natural resistencia humana al cambio habría ocasionado un descontento público generalizado. Lo que realmente sucedió fue que estos cambios fueron encabezados por las feministas radicales, tras las cuales las instituciones del Sistema avanzaban tímidamente guardando una distancia de seguridad. El descontento de los miembros más conservadores de la sociedad se dirigía principalmente en contra de las feministas radicales en vez de en contra del Sistema y sus instituciones, porque los cambios promovidos directamente por el Sistema parecían lentos y moderados en comparación con las soluciones más radicales defendidas por las feministas, e incluso esos cambios relativamente lentos eran vistos como algo impuesto al Sistema mediante la presión ejercida por parte de los radicales.

 3. El mejor truco del Sistema.

 Así que, en resumen, el mejor truco del Sistema consiste en lo siguiente:

 a) Por el bien de sus propias eficiencia y seguridad, el Sistema precisa llevar a cabo cambios sociales profundos y radicales para irse adaptando a las condiciones resultantes del progreso tecnológico.

b) La frustración debida a las condiciones de vida impuestas por el Sistema produce impulsos de rebeldía.

c) Los impulsos de rebeldía son aprovechados por el Sistema en favor de los cambios sociales que éste precisa; los activistas se “rebelan” contra viejos y obsoletos valores que carecen ya de utilidad para el Sistema y en favor de nuevos valores que el Sistema necesita que aceptemos.

d) De este modo, los impulsos de rebeldía, que de otro modo podrían ser peligrosos para el Sistema, encuentran una forma de expresión que no sólo no es dañina para el Sistema, sino que le es útil.

e) Buena parte del descontento resultante de la imposición de cambios sociales, en lugar de dañar al Sistema y a sus instituciones, es dirigida contra los radicales que promueven los cambios sociales.

Por supuesto, este truco no es algo previamente planeado por los gestores del Sistema, que ni siquiera son realmente conscientes de que están llevándolo a cabo. La forma en que todo ello funciona es algo así:

Al decidir qué postura tomar acerca de cualquier asunto, los redactores y los dueños de los medios de comunicación de masas han de sopesar, consciente o inconscientemente, varios factores. Han de considerar el modo en que los lectores o espectadores reaccionarán ante lo que ellos impriman o difundan acerca del asunto, han de considerar el modo en que sus anunciantes, sus colegas de otros medios y otras personas poderosas reaccionarán y han de considerar el efecto que tendrá para la seguridad del Sistema aquello que hagan público.

Estas consideraciones prácticas por lo general tendrán un peso mayor que cualquier tipo de sentimientos personales que esas personas puedan tener acerca del tema en cuestión. Los sentimientos personales de los directivos de los medios de comunicación de masas, de sus anunciantes y de otras personas poderosas son diversos. Pueden ser liberales o conservadores, religiosos o ateos. La única característica común que presentan todos los dirigentes es su compromiso con el Sistema, con su seguridad y con su poder. En consecuencia, mientras esté dentro de los límites impuestos por lo que el público esté dispuesto a aceptar, el principal factor determinante de las actitudes propagadas por los medios es un fuerte consenso en las opiniones de los directivos de los medios y de otras personas poderosas acerca de lo que es bueno para el Sistema.

Por tanto, cuando un redactor u otro directivo de los medios de comunicación de masas han de decidir qué actitud tomar respecto a un movimiento o una causa, su primer pensamiento es determinar si lo que el movimiento implica es algo bueno o malo para el Sistema. Quizá traten de convencerse a sí mismos de que su decisión está basada en principios morales, filosóficos, o religiosos, pero es un hecho evidente que en la práctica la seguridad del Sistema tiene preferencia sobre cualquier otro factor a la hora de determinar las actitudes de los medios de comunicación de masas.

Por ejemplo, si el redactor de una revista de actualidad evalúa el movimiento de las milicias[iii] puede que personalmente simpatice con algunos de sus objetivos y principios, o puede que no, pero también prestará atención al hecho de que existe un fuerte consenso entre sus anunciantes y sus colegas de otros medios acerca de que el movimiento de las milicias es potencialmente peligroso para el Sistema y por consiguiente debería ser desprestigiado. Bajo tales circunstancias, ese directivo sabe que a su revista le conviene mostrar una actitud negativa hacia el movimiento de las milicias. Y presumiblemente, la actitud negativa de los medios de comunicación de masas forme parte de los motivos por los que el movimiento de las milicias ha decaído.

Cuando ese mismo redactor evalúa el feminismo radical, ve que algunas de sus propuestas serían peligrosas para el Sistema, pero también ve que el feminismo implica muchas cosas que son útiles para el Sistema. La participación de las mujeres en el mundo de los negocios y en campos tecnológicos incrementa el grado de integración de ellas y de sus familias en el Sistema. Sus aptitudes son de gran utilidad para el Sistema en lo que a negocios y a asuntos tecnológicos se refiere. El énfasis feminista en acabar con la violencia doméstica y la violación también sirve a las necesidades del Sistema, ya que la violación y los malos tratos, al igual que otras formas de violencia, son peligrosos para el Sistema. Y quizá lo más importante, el redactor conoce el hecho de que el trabajo domestico moderno, aburrido y carente de alicientes, así como el aislamiento social propio de las modernas amas de casa, pueden generar una grave frustración en muchas mujeres; frustración que causará problemas al Sistema a menos que se ofrezca a las mujeres una salida mediante carreras profesionales en el mundo de los negocios y de la tecnología.

Incluso si este redactor es un machista que personalmente se siente más cómodo con las mujeres en una posición de subordinación, sabe que el feminismo, al menos en sus versiones relativamente moderadas, es bueno para el Sistema. Sabe que su postura editorial ha de ser favorable al feminismo moderado o de lo contrario sufrirá la desaprobación de sus anunciantes y de otra gente poderosa.

Y esta es la razón por la que la actitud de los medios de comunicación convencionales ha sido generalmente favorable al feminismo moderado, variada, según el medio y el momento, respecto del feminismo radical y marcadamente hostil hacia las posturas feministas más extremas.

A través de este tipo de proceso, los movimientos rebeldes que son peligrosos para el Sistema son objeto de propaganda negativa, mientras que los movimientos rebeldes que son considerados útiles para el Sistema reciben un moderado apoyo por parte de los medios.

La absorción inconsciente de la propaganda mediática influencia a los supuestos rebeldes incitándoles a “rebelarse” de formas que sirven a los intereses del Sistema.

Los intelectuales universitarios también juegan un importante papel en la realización del truco del Sistema. A pesar de que les encanta presentarse a sí mismos como pensadores independientes, los intelectuales constituyen (salvo honrosas excepciones) el grupo social más sobresocializado[iv], más conformista, más dócil y más domesticado de la sociedad moderna actual. Como resultado de ello, su impulso de rebeldía es particularmente fuerte. Pero, como son incapaces de pensar independientemente, la rebelión real es imposible para ellos. En consecuencia, son unos primos que caen en el truco del Sistema, lo cual les permite irritar a cierta gente y gozar de la ilusión de estar rebelándose sin haber desafiado siquiera los valores más básicos del Sistema.

Debido a que son profesores de la gente joven, los intelectuales universitarios ayudan al Sistema a aplicar su truco a los jóvenes. Y lo hacen dirigiendo los impulsos de rebeldía de los jóvenes hacia objetivos inocuos, prefabricados y estereotipados: el racismo, el colonialismo, los problemas de las mujeres, etc. La gente joven que no es universitaria aprende a través de los medios de comunicación, o a través del contacto personal, acerca de las causas de “justicia social” en favor de las cuales los estudiantes se rebelan, e imita a esos estudiantes. Así pues, se desarrolla una cultura juvenil en la cual hay un modo estereotipado de rebelión que se expande a través de la imitación de los demás -del mismo modo que los estilos de peinado, vestido y otras novedades se extienden por imitación.

 4. El truco no es perfecto.

 Naturalmente, el truco del Sistema no funciona a la perfección. No todas las posturas adoptadas por la comunidad de “activistas” son compatibles con los requerimientos del Sistema. Así, algunas de las dificultades más importantes a que se enfrenta el Sistema guardan relación con el conflicto entre los dos diferentes tipos de propaganda que el Sistema tiene que usar, la propaganda de integración y la propaganda de agitación.4

La propaganda de integración es el principal mecanismo de socialización[v] en las sociedades modernas. Es propaganda diseñada para inducir en las personas las actitudes, creencias, valores y hábitos que necesitan adquirir para convertirse en herramientas fiables y útiles para el Sistema. Les enseña a reprimir o sublimar permanentemente los impulsos emocionales que son peligrosos para el Sistema. Se centra en actitudes a largo plazo y en valores profundamente arraigados y de amplia aplicabilidad en lugar de en actitudes concretas referentes a asuntos específicos y puntuales.

La propaganda de agitación actúa sobre la emociones de las personas para conseguir que manifiesten ciertas actitudes o comportamientos en situaciones específicas y puntuales. En lugar de enseñar a la gente a suprimir impulsos emocionales peligrosos, persigue estimular ciertas emociones para lograr propósitos bien definidos y localizados en el tiempo.

El Sistema necesita una población ordenada, dócil, cooperativa, pasiva y dependiente. Por encima de todo requiere una población no violenta, ya que necesita que el gobierno ejerza el monopolio sobre el uso de la fuerza física. Por este motivo, la propaganda de integración tiene que enseñarnos a horrorizarnos, asustarnos y consternarnos ante la violencia, de tal modo que no sintamos la tentación de usarla ni siquiera cuando estemos muy enfadados. (Cuando uso el término “violencia” me refiero a agresiones físicas sobre seres humanos). Más en general, la propaganda de integración ha de inculcarnos valores blandos y sensibleros que elogien la ausencia de agresividad, la interdependencia y la cooperación.

Por otro lado, en ciertos contextos, al propio Sistema le resulta útil o imprescindible basarse en métodos agresivos y brutales para lograr sus propios objetivos. El más obvio ejemplo de tales métodos es la guerra. En tiempos de guerra el Sistema depende de la propaganda de agitación: con el fin de ganar la aprobación pública de las acciones militares, juega con las emociones de la gente para hacerla sentir miedo e ira frente a un enemigo, real o supuesto.

En tal situación hay un conflicto entre la propaganda de integración y la propaganda de agitación. Aquellas personas en quienes los valores blandengues y la aversión a la violencia han sido más profundamente implantados no pueden ser fácilmente persuadidas para que aprueben una operación militar sangrienta.

Y aquí es donde el truco del Sistema falla en cierto modo. Los activistas, que han estado “rebelándose” todo el tiempo en favor de los valores de la propaganda de integración, continúan haciéndolo durante los tiempos de guerra. Se oponen a la guerra no sólo porque es violenta sino porque es “racista”, “colonialista”, “imperialista”, etc., todo lo cual es contrario a los valores pusilánimes y flojos inculcados por la propaganda de integración.

El truco del Sistema también falla en lo concerniente al trato que reciben los animales. Inevitablemente, muchas personas extienden a los animales los valores sensibleros y de aversión hacia la violencia que les han sido inculcados respecto a los humanos. Les horrorizan el sacrificio de animales para obtener carne y otras prácticas que causan daño a los animales, tales como la reducción de las gallinas a meras máquinas de poner huevos manteniéndolas en diminutas jaulas o el uso de animales en experimentos científicos. Hasta cierto punto, la oposición al maltrato de animales resultante de esos valores puede ser útil para el Sistema: dado que una dieta vegana es más eficiente, en términos de aprovechamiento de los recursos, de lo que lo es una carnívora, el veganismo, si se adoptase de forma generalizada, ayudaría a aliviar la presión ejercida sobre los recursos limitados de la Tierra por parte de una población humana creciente. Pero la insistencia de los activistas en acabar con el uso de animales en experimentos científicos entra en abierto conflicto con las necesidades del Sistema, ya que en un futuro inmediato no parece probable que se encuentre ningún sustituto eficaz para los animales como material de experimentación.

De todos modos, el hecho de que el truco del Sistema fracase ocasionalmente no impide que, en conjunto, sea un mecanismo marcadamente efectivo para desviar los impulsos de rebeldía en favor del propio Sistema.

Hay que reconocer que el truco descrito aquí no es el único factor determinante de la dirección que toman los impulsos de rebeldía en nuestra sociedad. Muchas personas hoy en día se sienten débiles e impotentes (porque la verdad es que el Sistema realmente nos vuelve débiles e impotentes) y, en consecuencia, se identifican obsesivamente con las víctimas, los débiles y los oprimidos. Esta es también otra razón por la cual victimizaciones tales como el racismo, el sexismo, la homofobia y el neocolonialismo se han convertido en los típicos temas tratados por los activistas.

 5. Un ejemplo.

 Tengo frente a mí un libro de texto de antropología5 en el cual he encontrado algunos buenos ejemplos del modo en el cual los intelectuales universitarios ayudan al Sistema a llevar a cabo su truco disfrazando de crítica de la sociedad moderna lo que no es sino conformismo. El más sofisticado de todos estos ejemplos se encuentra en las páginas 132-136, donde el autor cita, “adaptándolo” a su manera, un artículo de Rhonda Kay Williamson, una persona hermafrodita (esto es, una persona que nació con caracteres físicos de ambos sexos, masculino y femenino).

Williamson afirma que los indios americanos no sólo aceptaban a las personas hermafroditas sino que las apreciaban especialmente.6 Y contrasta esta actitud con la de los euroamericanos, que ella identifica con la actitud que sus propios padres mostraron hacia ella.

Los padres de Williamson la maltrataban cruelmente. La despreciaban por su condición de hermafrodita. Le decían que estaba “maldita y que servía al diablo” y la sometieron a extravagantes ritos religiosos para hacer salir al “demonio” de su interior. Le dieron incluso pañuelos en los cuales debía “toser para expulsar el demonio fuera de sí”.

Sin embargo, es obviamente ridículo equiparar todo esto con la moderna actitud euroamericana. Podría aproximarse a la actitud euroamericana de hace 150 años, pero hoy en día casi cualquier educador, psicólogo o clérigo convencional estadounidense se horrorizaría al ver aplicar ese tipo de trato a una persona hermafrodita. A los medios de comunicación de masas ni se les ocurriría presentar tal trato de un modo favorable.

El estadounidense de clase media típico de la actualidad puede que no acepte la condición hermafrodita del modo que lo hacían los indios, pero pocos habrá que no reconozcan que el modo en que Williamson fue tratada es cruel.

Los padres de Williamson obviamente eran gente estrafalaria, chiflados religiosos cuyas actitudes y creencias estaban muy alejadas de los valores del Sistema. Por tanto, a pesar de que pretende estar criticando la sociedad euroamericana moderna, Williamson realmente está atacando solamente ciertas minorías atípicas y ciertas antiguallas culturales que aún no se han adaptado a los valores dominantes en los Estados Unidos del presente.

Haviland, el autor del libro, en la página 12 presenta la antropología cultural como iconoclasta, como algo que desafía los valores asumidos por la sociedad occidental moderna. Esto es tan profundamente contrario a la verdad que resultaría divertido si no fuera tan patético. La corriente predominante en la antropología moderna estadounidense está abyectamente al servicio de los valores y creencias del Sistema. Cuando los antropólogos de la actualidad pretenden poner en cuestión los valores de su sociedad, normalmente lo único que cuestionan son valores del pasado -valores obsoletos y pasados de moda que hoy en día no son mantenidos ya por nadie salvo por algunos excéntricos y reliquias vivientes que no han seguido el ritmo de los cambios culturales que el Sistema nos exige.[vi]

El uso que Haviland hace del artículo de Williamson ilustra esto muy bien y representa la tónica general de todo su libro. Haviland usa hechos etnográficos para inculcar en sus lectores lecciones políticamente correctas, pero suaviza u omite totalmente hechos etnográficos que son políticamente incorrectos. Así, mientras que cita el caso de Williamson para exaltar la aceptación de los hermafroditas por parte de los indios, no menciona, por ejemplo, que en muchas tribus indias a las mujeres que cometían adulterio se les cortaba la nariz,7 mientras que sin embargo tal castigo no se inflingía a los hombres adúlteros; o que entre los indios crow un guerrero que recibiese un golpe por parte de un extraño tenía que matarlo inmediatamente o, de lo contrario, caería inevitablemente en desgracia a los ojos de su tribu;8 tampoco menciona Haviland el uso habitual de la tortura por parte de los indios del este de los Estados Unidos.9 Por supuesto, hechos de este tipo representan violencia, machismo y discriminación entre sexos, por tanto son incompatibles con los valores actuales del Sistema y tienden a ser censurados por ser políticamente incorrectos.

Sin embargo, no dudo que Haviland cree sinceramente que los antropólogos ponen en cuestión los fundamentos de la sociedad occidental. La capacidad para el autoengaño de nuestros intelectuales fácilmente puede alcanzar tales extremos.

Para acabar, quiero dejar bien claro que no estoy sugiriendo que esté bien amputar narices en caso de adulterio, o que cualquier otro maltrato hacia las mujeres deba ser tolerado, ni tampoco me gustaría ver a nadie discriminado o rechazado por ser hermafrodita o por su raza, religión, orientación sexual, etc., etc., etc. Pero en nuestra sociedad hoy en día luchar contra esos problemas supone, como mucho, defender meras reformas. El mejor truco del Sistema consiste en haber conseguido transformar poderosos impulsos de rebeldía, que de otro modo podrían haber tomado una dirección revolucionaria, y ponerlos al servicio de esas modestas reformas.

 Notas:


1. Jacques Ellul, The Technological Society, traducción de John Wilkinson, publicada por Alfred A. Knopf, Nueva York, 1964, página 427.[vii]

2. Incluso el repaso más superficial de los medios de comunicación de masas en países industrializados modernos, o aun en países que meramente aspiran a ser modernos, confirmará que el Sistema está volcado en eliminar la discriminación basada en la raza, la religión, el sexo, la orientación sexual, etc., etc., etc. Sería fácil encontrar miles de ejemplos que ilustren esto, pero aquí citaremos sólo tres, de tres países diferentes.

Estados Unidos: “Public Displays of Affection”, U.S. News & World Report, 9 de septiembre, 2002, páginas 42-43. Este artículo constituye un buen ejemplo del modo en que la propaganda funciona. En principio se presenta como presuntamente imparcial o neutral en lo referente a las uniones homosexuales, otorgando incluso un cierto espacio a los puntos de vista de aquellos que se oponen a la aceptación pública de la homosexualidad. Pero cualquiera que lea el artículo, que en realidad manifiesta un claro trato de simpatía hacia una pareja homosexual, tendrá la impresión de que la aceptación de la homosexualidad es deseable y, a largo plazo, inevitable. Particularmente importante es la foto de la pareja homosexual en cuestión: un par de individuos físicamente atractivos han sido seleccionados y fotografiados para dar una buena impresión. Nadie con una mínima comprensión de cómo funciona la propaganda puede dejar de notar que el artículo constituye propaganda en favor de la aceptación social de la homosexualidad. Y tengamos presente que U.S. News & World Report es una revista de centro-derecha.

Rusia: “Putin denounces intolerance”, The Denver Post, 26 de julio, 2002, página 16 A. “MOSCU -El presidente Vladimir Putin denunció contundentemente los prejuicios raciales y religiosos el jueves… ‘Si permitimos que este germen chauvinista de la intolerancia nacional o religiosa se desarrolle, arruinaremos el país, remarcó Putin y este mensaje fue claramente repetido en la televisión rusa la noche del  jueves”. Etc., etc.

México: “Persiste racismo contra indígenas” [sic], El Sol de México, 11 de enero, 2002, página 1/B. Pie de foto: “A pesar de los esfuerzos por otorgar dignidad a la gente indígena de nuestro país, continúa sufriendo discriminación…”[viii] El artículo informa de los intentos de los obispos de México de combatir la discriminación y dice que los obispos quieren “purificar” las costumbres de los indígenas para liberar a las mujeres de su estatus tradicionalmente inferior. El Sol de México tiene fama de ser un periódico de centro-derecha.

Cualquiera que desease tomarse la molestia podría multiplicar por mil estos ejemplos. La evidencia de que el propio Sistema persigue la eliminación de la discriminación y la victimización es tan obvia y abrumadora que uno no puede evitar asombrarse cuando los radicales asumen que luchar contra estos males es una forma de rebelión. Uno no puede por menos que atribuir esta creencia a un fenómeno bien conocido por los propagandistas profesionales: la gente tiende a obviar, a dejar de percibir o de recordar, aquella información que choque con su ideología. Véase el interesante artículo “Propaganda”, en The New Encyclopaedia Britannica, Volumen 26, Macropaedia, 15ª edición, 1997, páginas: 171-179, especialmente la página 176.

3. En esta sección, he dicho que el Sistema no es algunas cosas, pero no he dicho qué es el Sistema. Un amigo me ha señalado que esto puede dejar un tanto confusos a los lectores, así que he de aclarar que para el propósito de este artículo no es necesario dar una definición precisa de lo que es el Sistema. No puedo imaginar ningún modo de definir el Sistema en una sola y rotunda frase y no quisiera romper la continuidad del artículo con una larga, complicada e innecesaria digresión acerca de lo que es el Sistema, así que dejaré sin responder esa cuestión. No creo que el hecho de que yo no la responda impida seriamente la comprensión de lo que quiero expresar en este artículo.

4. a) Los conceptos de “propaganda de integración” y “propaganda de agitación” son comentados por Jacques Ellul en su libro Propaganda.

b) En este artículo cuando menciono “propaganda de integración” y “propaganda de agitación” dependo de mis recuerdos del libro Propaganda de Jacques Ellul. Pero puede ser que me acuerde mal. Puede ser que lo que llamo “propaganda de integración” se llame correctamente “propaganda sociológica”.[ix]

5. William A. Haviland, Cultural Anthropology, Novena Edición, Harcourt Brace & Company, 1999.

6. Asumo que esta afirmación es exacta. Ciertamente refleja la actitud de los navajo. Véase Gladys A. Reichard, Navaho Religion: A Study of Symbolism, Princeton University Press, 1990; página 141. El original de este libro fue registrado en 1950, bastante antes de que la antropología estadounidense se transformase en una disciplina profundamente politizada, así que no veo motivos para suponer que tal información esté sesgada.

7. Este hecho es bien conocido. Véase, por ejemplo, Angie Debo, Geronimo: The Man, His Time, His Place[x], University of Oklahoma Press, 1976, página 225; Thomas B. Marquis (intérprete), Wooden Leg: A Warrior Who Fought Custer, Bison Books, University of Nebraska Press, 1967, página 97; Stanley Vestal, Sitting Bull, Champion of the Sioux: A Biography, University of Oklahoma Press, 1989, página 6; The New Encyclopaedia Bitannica, Vol. 13, Macropaedia, 15ª edición, 1997, artículo “American Peoples, Native”, página 380.

8. Osbourne Russell, Journal of a Trapper, edición de Bison Books, página 147.

9. El uso de la tortura por parte de los indios del este de los Estados Unidos es algo muy conocido. Véase, por ejemplo, Clark Wissler, Indians of the United States[xi], Edición Revisada, Anchor Books, Random House, Nueva York, 1989, páginas 131, 140, 145, 165, 282; Joseph Campbell, The Power of Myth, Anchor Books, Random House, Nueva York, 1988(?), página 135; The New Encyclopaedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15ª edición, 1997, artículo “American Peoples, Native”, página 385; James A. Axtel, The Invasion Within: The Contest of Cultures in Colonial North America, Oxford University Press, 1985, no me es posible citar la página.

10. [Añadida posteriormente y no indicada en el texto]. En […] “El Mejor Truco del Sistema” me referí a la “politización” de la antropología estadounidense y ataqué duramente a los antropólogos políticamente correctos […] Mis ideas acerca de la politización de la antropología se basaban en unos cuantos libros y artículos que había leído y en algunos materiales que me había enviado una persona que estaba estudiando antropología. Mis opiniones no estaban de ningún modo basadas en una toma de datos sistemática o en un detallado conocimiento de la literatura antropológica reciente.

Uno de los españoles con los que mantengo correspondencia […] señaló que yo había sido injusto con los antropólogos y defendió sus argumentos enviándome copias de artículos aparecidos en publicaciones dedicadas a la antropología; por ejemplo, Michael J. Shott, “On Recent Trends in the Anthropology of Foragers”, Man (N.S.), Vol. 27, nº 4, diciembre, 1992, páginas 843-871; y Raymond Hames, “The Ecological Noble Savage Debate”, Annual Review of Anthropology, Vol. 36, 2007, páginas 177-190.

[Mi amigo] tenía razón. Tal y como me demostró, yo había subestimado en gran medida el número de antropólogos estadounidenses que habían hecho un esfuerzo consciente por presentar los hechos de manera objetiva y sin un sesgo ideológico. Pero, aunque mi punto de vista acerca de la politización de la antropología fuese exagerado, seguiría siendo verdadero en gran medida. Primero hay algunos antropólogos cuya labor está fuertemente politizada (ya he comentado el caso de Haviland [por ejemplo]). Segundo, algunos de los debates entre antropólogos parecen tener motivos claramente políticos, incluso cuando los participantes en dichos debates ciertamente se esfuercen por ser honestos y objetivos. Considérese por ejemplo, el mencionado artículo de Raymond Hames, que revisa la controversia antropológica acerca de si los pueblos primitivos fueron o no buenos conservacionistas. ¿Por qué suscita esta cuestión tanto debate entre los antropólogos? La razón, obviamente es que hoy en día el problema de controlar los daños medioambientales causados por la sociedad industrial es un asunto de candente actualidad política. Algunos antropólogos se ven tentados a presentar a los pueblos primitivos como ejemplos morales de los que deberíamos aprender para tratar con respeto nuestro entorno; otros antropólogos quizá preferirían usar a los primitivos como ejemplos negativos para convencernos de que deberíamos basarnos en métodos modernos a la hora de regular nuestro medioambiente.

Hasta aproximadamente mediados del siglo XX, nuestra sociedad mostraba una exagerada confianza en sí misma. Salvo unas pocas voces disidentes, todo el mundo asumía que el “progreso” nos estaba llevando a un futuro mejor y más brillante. Incluso los miembros más rebeldes de la sociedad –los marxistas- creían que las injusticias del capitalismo representaban sólo una fase transitoria que teníamos que atravesar para llegar a un mundo en el que todos compartiríamos los beneficios del “progreso” de modo igualitario. Dado que la superioridad de la sociedad moderna se daba por supuesta, raramente se le ocurría a alguien establecer comparaciones entre esta sociedad y las primitivas, ya fuese para ensalzar la modernidad o para denigrarla.

Pero, desde mediados del siglo XX, nuestra sociedad ha ido perdiendo su confianza en sí misma. Las personas reflexivas se ven cada vez más afectadas por las dudas acerca de si vamos por el camino correcto y esto ha llevado a muchos a cuestionarse el valor de la modernidad y a reaccionar en su contra idealizando las sociedades primitivas. Otras personas, cuya sensación de seguridad se ve amenazada por los ataques a la modernidad, reaccionan a la defensiva y exageran los rasgos poco atractivos de las culturas primitivas a la vez que niegan u obvian sus rasgos más atractivos. Esta es la razón por la que algunas cuestiones que en su día eran puramente académicas ahora tienen una fuerte carga política.[xii]



[i] Traducción de “The System’s Neatest Trick” a cargo de Último Reducto (U.R. en adelante). © 2003 para el texto original, Theodore John Kaczinsky. © 2005 para la traducción, Último Reducto. (Nota del traductor).

[ii] Una lectura superficial de esta parte de “El Mejor Truco del Sistema” podría hacer que fuese interpretada como una defensa del robo como actividad presuntamente revolucionaria. Al plantearle esto a Kaczynski, su respuesta fue la siguiente nota:

“[Quiero llamar] la atención del lector sobre lo que escribí en “Hit Where It Hurts” [“Golpead Donde Duela”, publicado en Textos de Ted Kaczynski, U.R. (Ed.), 2005] acerca de lo de romper los escaparates de McDonald’s o Starbuck’s y señalar que lo mismo es aplicable a los robos, etc., que no son más que alfilerazos sin trascendencia alguna, de manera que no son verdaderos actos revolucionarios”. (Fragmento de una carta de Ted Kaczynski a U.R. del 5-6-2005. Original en castellano). (N. del T.).

[iii] Dado que pocos lectores no estadounidenses sabrán lo que es el movimiento de las milicias (“militia movement”) y que aunque así sea su noción del mismo puede que esté distorsionada por proceder quizá de fuentes sensacionalistas y poco fiables, U.R. pidió a Kaczynski que explicase qué quería dar a entender él con “militia movement”. Ésta fue su respuesta:

“Hace tal vez unos diez o quince años -no me acuerdo exactamente surgieron unos grupos que se llamaban a sí mismos ‘militias’, por ejemplo, ‘Montana Militia’, o ‘militia’ de tal o cual otro estado. Se armaban en cuanto que lo podían hacer legalmente y es probable que adquiriesen secretamente algunas armas ilegales también. Pretendían rebelarse en contra de la falta de libertad que supone la modernidad (sin darse cuenta del vínculo entre la falta de libertad y la tecnología moderna), pero sus ideas eran sumamente ingenuas: Se aferraban a la Constitución de los Estados Unidos, la cual, según su ingenua interpretación, les garantizaba tales y cuales derechos y libertades. Creían que había una conspiración cuya finalidad era que las Naciones Unidas se hiciesen cargo del poder en los Estados Unidos. Según esos milicianos, había tropas de las Naciones Unidas que se escondían en alguna parte de los Estados Unidos y estaban esperando para hacerse cargo del poder. Los milicianos se proponían enfrentarse a ellas. Timothy McVeigh, quien voló el Federal Building en Oklahoma City, tenía alguna clase de vínculos con las milicias, hecho que los medios de comunicación aprovecharon para desacreditar a las milicias. Esto empeoró tanto la fama de éstas que casi se murió el movimiento. Las milicias existen hoy todavía, pero tienen pocos adeptos”. (Fragmento de una carta de Ted Kaczynski a U.R. del 7-9-2005. Original en castellano). (N. del T.).

[iv] Kaczynski usa el término “sobresocializada” para referirse a la gente que ha asumido tan profundamente el código moral de su entorno social que es incapaz no ya de actuar sino siquiera de pensar de una forma que contravenga dicho código. Véase Freedom Club, La sociedad Industrial y Su Futuro, Ediciones Isumatag, 2011, párrafo 25. (N. del T.).

[v] “Los psicólogos usan el término ‘socialización’ para designar el proceso mediante el cual los niños son instruidos para pensar y actuar del modo que la sociedad exija. Se dice que una persona está bien socializada si cree en el código moral de su sociedad, lo obedece y se adapta bien a ser un elemento funcional de esa sociedad”. (Freedom Club, La Sociedad Industrial y Su Futuro, párrafo 24). (N. del T.). “[…] El proceso de socialización no se limita a la infancia. Pero creo que la mayor parte de la socialización se produce en la infancia […]” (Fragmento de la carta de Ted Kaczynski a U.R. del 19-1-2010. Original en inglés).

[vi] La antropología, en particular, y las “ciencias” sociales, en general, no sólo suelen estar fuertemente encadenadas a los valores del Sistema en Estados Unidos. Este es un fenómeno universal en la actualidad (y no sólo en la actualidad; la “corrección política” es algo que varía de contenido según la época y el lugar, pero que siempre ha estado ahí). El ejemplo dado aquí por Kaczynski se refiere a un libro estadounidense de antropología. Sin embargo, no hace falta rebuscar mucho para encontrar ejemplos similares o equiparables en las “ciencias” sociales hispanas y europeas actuales. (N. del T.).

[vii] La versión castellana de esta cita que aparece en este artículo es una adaptación libre de la traducción de Wilkinson, que a su vez la tradujo del original en francés de Ellul. Si bien las formas no coinciden exactamente, U.R. considera haber respetado el sentido de la versión original. Existe edición en castellano de este libro: La Edad de la Técnica, aunque la traducción de esta cita dada en esa edición tampoco coincide con la de U.R. (N. del T.).

[viii] Este fragmento es la traducción al castellano de la traducción hecha por Kaczynski al inglés a partir del original en castellano aparecido en El Sol de México. Por tanto, es posible que la traducción de U.R. no coincida exactamente con el original mexicano. (N. del T.).

[ix] Fragmento añadido a esta nota en base a una carta del autor a U.R. del 5-6-2005. (N. del T.).

[x] Existe edición en castellano: Geronimo, El Apache: el hombre, su tribu, su tierra, su tiempo. Olañeta, 2002. (N. del T.).

[xi] Existe edición en castellano: Los Indios de los Estados Unidos de América, Paidós, 1993. (N. del T.).

[xii] Esta nota es la traducción de un fragmento de un borrador del texto “Afterthoughts” enviado por el autor a U.R. el 2-9-09 (el texto “Afterthoughts” aparece publicado en el libro de Ted Kaczynski, Technological Slavery, Feral House, 2010, páginas 415-423). Original en inglés. (N. del T.).

About the origin of life

In fact, divine explanations and naturalistic explanations are not exclusive, because God (if He exists) could create life through natural processes and laws of nature instead of through direct intervention. So we have a fallacy in the very introduction of the course, which shows its bias. We should talk of naturalistic explanations (which can be divine or not) vs non-naturalistic explanations (which can be only divine, that is, the direct intervention of God).

The problem for atheists is that their worldview does not accept non-naturalistic explanations, because this would mean that God exists. So they are not free to go where the evidence leads: they must insist that naturalistic explanations are true, whatever the evidence is. Since all naturalistic explanations have failed so far (no, not only in the details but completely, this is the second fallacy in the introduction of the course), this puts today’s atheists in a bad place. They have to insist that the future will reveal that naturalistic explanations are true.

This may be the case, of course. We cannot discard the possibility that some future research could reveal a successful naturalistic explanation (although I think this is unlikely). But this is a possibility and atheists treat it as a certainty. What is intellectually dishonest is to ASSUME that the future will prove that there is a successful naturalistic explanation. It’s like saying «the future will prove me right». But this is not an argument and everybody can say this in defense of any opinion in any area. «I know that dark matter EXISTS and future research will prove me right». «I know dark matter DOES NOT EXIST and future research will prove me right». You can defend any position saying «the future will prove me right». But we don’t know what the future will bring so you cannot base your opinion on possible future discoveries that may or may not happen.

The only rational position is to say that the current state of the research is that naturalistic explanations fail. You can remain agnostic about the origin of life if you want (this is my position, as a theist, I can go where the evidence leads so I don’t favor naturalistic or non-naturalistic explanations). But atheists cannot leave it like this and be agnostic about this area, waiting for new developments. They have to insist that naturalistic explanations must be true, whatever the evidence, because otherwise they would accept the possibility that God might exist. So they tie themselves into knots and use the most outrageous fallacies and distorsions only to get to the conclusion that they have assumed from the very first beginning. This is psychologically reassuring (nobody wants his basic assumptions to be uncertain) but it is not a rational assessment of the subject.