Cada palabra que procede de la boca de Dios

Jim Blackburn

[Original en inglés aquí. Todas las citas bíblicas son de la Reina Valera 1960, la traducción protestante más popular en español, para que no haya sospechas de parcialidad en la traducción.]

Cuando estudiaba en la Universidad, era común que cada profesor entregara un temario que esbozaba y resumía su asignatura. Recuerdo un temario en específico, que incluía una frase parecida a la siguiente: «Asiste a clase todos los días y aprobarás esta asignatura». Pensé: «Esto parece bastante sencillo. De todas maneras, yo no falto a menudo a clase, así que supongo que tengo garantizado un aprobado fácil».

Pensé que podía asistir a clase todos los días y trabajar en las tareas urgentes de otras asignaturas. La clase podría convertirse en una especie de sesión de estudio para otras asignaturas, ya que todo lo que tenía que hacer para aprobar era «asistir» cada día. Incluso, cuando acabara las tareas, podría pasar algún tiempo en la clase reponiendo sueño atrasado. Si el profesor intentara suspenderme al final de curso, podría simplemente mostrarle su escrito, donde sus propias palabras me garantizaban un aprobado sólo por asistir.

Por supuesto, lo que pensaba era tonto. Había muchos requisitos para aprobar el curso. El llamamiento del profesor a asistir a clase sólo intentaba inculcar en los estudiantes la importancia que tenían sus explicaciones para aprender el contenido necesario para aprobar la asignatura. No era una garantía de aprobado. Pero, sin duda, el profesor tenía experiencia que aquellos que asistían a clase con regularidad tenían un porcentaje de aprobados mucho mayor que aquellos que no lo hacían.

Esta historia tiene paralelos en la apologética moderna.

Los versículos sueltos como «prueba»

Como un apologista del [sitio web] «Catholic Answers», a menudo hablo con no católicos que cuestionan varias doctrinas de la Iglesia Católica. No es raro que esas personas presenten un versículo de la Biblia – la «prueba» textual de lo que afirman. Creen firmemente que este versículo invalida la doctrina de la Iglesia que cuestionan.

Por ejemplo, cuando alguien cuestiona la doctrina de la Iglesia sobre la importancia de las obras en la vida de un cristiano, frecuentemente cita el siguiente versículo para refutar esa doctrina: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo» (Hechos 16:31).

Después de esto, hace comentarios que expresan que piensa que eso es todo – si crees en Jesús, es seguro que irás al cielo. Al fin y al cabo, la Biblia es la palabra inerrante de Dios: si eso es lo que dice la Biblia, entonces esto es todo lo que necesitamos saber. Así, si creemos, tenemos una garantía simple pero cierta de salvación.

Cuando oigo este argumento, no puedo evitar recordar el temario de mi universidad y preguntarme si la persona que lo usa se imaginará un día de pie ante las puertas del cielo con ese versículo en la punta de su lengua, listo para decir a San Pedro: «He creído en el Señor Jesucristo así que tengo la entrada al cielo garantizada». Entonces, San Pedro contestaría: «¿Qué hay de todo lo otro que dice la Biblia?». De hecho, en vez de Pedro, podría ser Jesús quien le diría: «Nunca te conocí; apártate de mí, hacedor de maldad» (Mateo 7:23).

¿Ves? Este es el peligro de entender erróneamente y citar inapropiadamente un versículo o pasaje de la Biblia sin considerar su significado completo en su contexto correcto. Esto es usar versículos sueltos como prueba de la peor manera.

Cuando explico los posibles riesgos de usar versículos sueltos como prueba, a veces uso como argumento un ejemplo obvio y extremo de esta técnica . Por ejemplo, según la Escritura: «No hay Dios».

Esto esto todo. Supongo que podemos cerrar nuestras biblias e irnos a casa ahora porque la misma Biblia nos dice que no hay Dios. Está justo ahí en el Salmo 14.

Por supuesto, si vuelves a abrir la Biblia y lees el versículo completo, el contexto revela un nuevo significado: «Dice el necio en su corazón: No hay Dios.» (Salmo 14:1; ver también Salmo 10:4, Salmo 53:1 y 2 Reyes 5:15). 

Las primeras seis palabras del versículo dan una interpretación completamente diferente a la frase suelta «No hay Dios»: ¡eres un necio si eso es lo que crees!

El contexto es vital

Lo primero a considerar cuando alguien cita versículos sueltos de forma incorrecta es el contexto inmediato en el que aparece este texto. Por ejemplo, en el caso de la persona que cita: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo» (Hechos 16:31), miremos este versículo en su contexto completo. (Hechos 16:25-34).

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: «No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí».

El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Cuando leemos la historia completa en que aparece el versículo suelto, vemos que Pablo fue a enseñar el evangelio al carcelero y a su familia y, entonces, los bautizó a todos. Claramente, creer simplemente en Jesús no era todo lo que Pablo tenía en mente. En este contexto, creer incluye como mínimo ser bautizado. Probablemente es por esto por lo que Pablo les «habló la palabra del Señor», para enseñarles qué significa realmente creer en Jesucristo, es decir, seguir sus mandamientos.

Más que la suma de sus partes

A veces considerar el contexto inmediato de un versículo suelto no es suficiente para comprenderlo completamente. En ese caso, podemos citar otros versículos para demostrar que el pasaje original no se entiende bien de forma aislada.

Para ello, podría ser útil señalar  que Jesús, citando Deuteronomio 8:3, enfatizó la importancia de toda la palabra de Dios: «Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). Si la Biblia es la palabra de Dios, entonces cada palabra de ella debe ser importante, y debemos considerar toda la Biblia por completo. Debemos ser cuidadosos de no separar sólo trocitos de ella para formular nuestra fe.

Volviendo al versículo suelto: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo», podemos buscar otros pasajes bíblicos que discutan también qué es lo que se requiere para la salvación, con el fin de ver el cuadro completo de lo que se necesita.

Por ejemplo, considera estos versículos:

  • «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 7, 21).
  • «Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo» (Mateo 10, 22; ; ver también Mateo 24:13; Marcos 13:13).
  • «El que creyere y fuere bautizado, será salvo» (Marcos 16:16).
  • «Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente» (Lucas 13:3).
  • «El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» (Juan 3:3)
  • «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero [último].» (Juan 6:54)
  • «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.» (Romanos 10:9)
  • «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» (Romanos 10:13)
  • La fe sin obras es muerta (Santiago 2:20)
  • El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva […] por la resurrección de Jesucristo (1 Pedro 3:21)

Aislados como pruebas sueltas, se podría afirmar erróneamente que cada uno de estos versículos contiene todo lo necesario para la salvación: «Hacer la voluntad del Padre; perseverar hasta el fin; creer y ser bautizado; arrepentirse; nacer de nuevo; comer la carne de Jesús y beber su sangre; confesar que Jesús es Señor y creer que Dios le levantó de los muertos; invocar el nombre del Señor; tener fe viva con obras; ser bautizado». Muchos más versículos podrían añadirse a esta lista.

La verdad es que todas estas cosas son necesarias para la salvación y ninguno de estos versículos debería ser citado como una fórmula suelta. Para comprenderse por completo, todos ellos deben considerarse dentro del contexto de cada uno y del resto de la Escritura.

Confiar en la autoridad

Pero a veces, incluso considerar toda la Escritura puede no ser suficiente para corregir un versículo suelto usado incorrectamente como prueba. Esto es porque la propia Escritura no basta del todo  para entender la fe cristiana en su plenitud, porque la Biblia no contiene toda la revelación de Dios. Juan nos dice: «Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.» (Juan 21:25).

Entonces, ¿cómo uno puede refutar un versículo suelto usado incorrectamente como prueba si la misma Biblia no basta para hacerlo? Si cada palabra de la revelación de Dios es importante y debe ser considerada, pero no toda ella está incluida en la palabra escrita de la Biblia, ¿dónde puede encontrarse? Es muy sencillo: se encuentra en aquellos a los que Dios encomendó la plenitud de su revelación – la jerarquía con autoridad de su Iglesia – a los que encomendó «la fe que ha sido una vez dada a los santos» (Judas 3).

En último término, si, usando la misma Escritura, no podemos tratar adecuadamente un versículo suelto, debemos confiar en la enseñanza de la Iglesia.

Así que, cuando alguien ofrece un versículo bíblico para demostrar un argumento que sabes que es incorrecto, primero considera el versículo en su contexto inmediato, después considera lo que otros versículos y la totalidad de la Escritura tiene que decir sobre el tema. Y, finalmente, confía en la enseñanza con autoridad de la Iglesia para resolver el asunto de forma definitiva.

Sobre Francia (y Occidente)

Es fácil. Quisieron acabar con la tradición milenaria francesa (religión, cultura francesa, tradiciones) en nombre de una utopía (la República francesa, la laïcité, en la que todos los hombres son iguales, en qué la cultura no importa y el hombre está reducido a comer, follar y votar lo que los poderosos le dictan, en que Francia no es una nación con cultura, historia y tradiciones sino un departamento administrativo al que puede ir cualquiera del mundo y ser francés). Recordad el infame discurso de Macron en que va a Marsella y ve gente de todo el mundo y dice. «¡Veo franceses!».

Mientras que la tradición francesa era algo que funcionó durante milenios, esa paja mental de la utopía (parida por cuatro filósofos ilustrados con más tiempo libre y orgullo que sabiduría) no funcionaba sino en el papel. Todo se mantuvo hasta los años 60 porque, aunque las élites eran utópicas, las masas seguían siendo cristianas y tradicionales. A partir de los años 60, las élites consiguieron adoctrinar a las masas en su utopía, a traves de los medios y la escolarización masiva. Desde este momento, Francia (y Occidente) se suicida. Como la utopía es algo impracticable, será sustituida por la tradición, como pasa siempre. Como no se quiere volver a la tradición francesa, se sustituirá por la tradición islámica.

Los cobardes de Tours

[Original en inglés aquí.

El título alude a la batalla de Tours (también llamada «batalla de Poitiers») en la que el líder franco Carlos Martel, con pocas tropas, valentía y fe, logró detener la invasión islámica de Europa en 732. Así impidió que Europa se convirtiera en parte del Califato Islámico y permitió que la civilización europea no muriera poco después de nacer]

Bataille de Poitiers, Steuben, siglo XIX.

Te habrás dado cuenta de que los hombres raramente pierden una oportunidad de presentar sus fracasos como algo de qué sentirse orgullosos. Esto es porque el fracaso ofrece un camino fácil y establecido, mientras que el éxito puede involucrar incomodidad e insultos por parte de aquellos que preferirían que no lo tuvieras. Y como somos propensos al ocio y a alabarnos a nosotros mismos, no es sorprendente que estos dos aspectos se combinen de forma inconsciente. Aunque pienso que sería útil ser un poco más conscientes de ello.

Esto era lo que pensaba durante el ritual (ahora ejecutado con desgana) que producen los atentados terroristas que se suceden con regularidad mecánica en Gran Bretaña.  Cada uno de ellos genera un montón de tópicos que proliferan como hongos después de la lluvia. Por supuesto, conoces de qué hablo: llamados a la unidad entre aquellos que quieren matar y conquistar a los ingleses y aquellos ingleses que preferirían que no lo hicieran.

De acuerdo, este terreno que compartimos en común es un estrecho istmo, pero este es el motivo de que tengamos valores, tolerancia y diversidad. Cualquier palabra que puedas engatusar a la población para que se la trague. La clave es no hacer nada pero de forma ostentosa. Por lo tanto, la pasividad histérica se ha vuelto la respuesta estándar europea a encontrar las entrañas de los nativos servidas en tiras como si fueran espaguetis en un plato.

Un vívido ejemplo de este estupor frenético es un cartel que apareció horas después de la masacre en Londres, por encima de las manchas de sangre. Se me pasó guardar la imagen, pero recuerdo de memoria que decía algo parecido a «Ten el valor de seguir amando»

La imagen a la que se refiere el autor es esta. El cartel dice: «Londres. Atrévete a seguir amando».

¡Ah, la cálida alabanza de la fría cobardía! Porque fingir amor cuando se tiene miedo no es valentía, sino lo opuesto. «Ten el valor de seguir amando» se escribe de forma más honesta como «Ten la cobardía y la apatía de no resistir«. Pero como esta sinceridad hiere gravemente el ego, buscamos narrativas que presentan nuestra locura bajo una luz más favorable. «Valentía» y «amar» parecen mucho más positivos que palabras que evalúen la situación de forma más honesta.

Resulta casi cómico imaginar que es valentía de verdad lo que el eje político-mediático intenta fomentar con sus llamamientos inculcados a base de repetición. ¿Ahora llamamos «valentía » al miedo de decir algo que pudiera hacer que te despidieran del trabajo? ¿Es valentía la aceptación sumisa a las restricciones sobre el «discurso del odio»? ¿Es valentía pronunciar con rimbombancia cualquier tópico para evitar que te etiqueten con un -ismo? Más específicamente para el tema que estamos tratando, ¿es valentía implorar a los extranjeros que sean más limitados en sus matanzas? Si es así, es seguro que Carlos Martel fue el mayor cobarde de Europa.

Ser un lamebotas cultural desganado y sumiso da muchas ventajas en nuestro mundo moderno. Considerarte valiente no debería ser una de ellas.

About Darwinian evolution

“The fossil record is anything but complete. Actually, it’s a exceptionally poor filter with gaping holes. On top of that, recovery of fossils is exceptionally tiny compared to what actually lies buried. The odds of finding particular forms is very very small.”

This was the excuse in Darwin’s time and Darwin was right to argue that. Now after a century of unburying fossils, this doesn’t cut. Some transitional forms should have been found. Their absence have led to scientists to formulate theories such as the punctuated equilibrium, which have their own problems.

A theory cannot be proven based on the absence of evidence or in the difficulty of finding evidence.

“We can’t find evidence, but if the evidence were found it would be as I say. Believe me”. Complete fail


Well,  let’s say the fossil record doesn’t show evolution–common descent–to hold. What do you say about the evidence from the phylogenetic tree?


Firstly, a disclaimer. I am a Catholic but I don’t have any theological problem with evolution. I don’t think Adam and Eve really existed and I don’t think that Genesis has to be interpreted literally. Having said that, the problems with evolution are scientific.

Secondly, let’s define the terms. Common descent = all living organisms descend from a common ancestor. Biological evolution = change in the heritable characteristics of biological populations over successive generations. Macroevolution = species derive from other species through biological evolution. Microevolution = inside the same species, some specific features are selected through biological evolution. Mutation evolution = the way that evolution happens is through DNA mutations. Darwinian evolution = the way that evolution happens is through RANDOM (blind) DNA mutations. (I know, I know, Mr. Briggs, maybe this “random” is not accurate, but bear with me).

Bob asked me about the evidence about the phylogenetic tree. Well, to begin with, there is no inequivocal evidence about the existence of a phylogenetic tree. As you see in the Wikipedia page (https://en.wikipedia.org/wiki/Phylogenetic_tree), the definition of phylogenetic tree IMPLIES acceptance of evolution. That is, talking about the evidence of evolution in the phylogenetic tree (defined in evolutionary terms) is the fallacy named “begging the question” (https://en.wikipedia.org/wiki/Begging_the_question).

What is the evidence in favor or against Darwinian evolution?

EVIDENCE IN FAVOR.

  • Living organisms are very similar, not only in a macro way but also in a micro way (the cell, chemical reactions).
  • These similarities are not equal. There are organisms that are more similar than other ones. So you can classify organisms in a cladistic tree (this is what Carl Linnaeus did).
  • Complexity of living organisms increases over time.

EVIDENCE AGAINST.

  • Transitional forms have not been found.
  • Mutations cannot produce the kind of change we see from a species to another (irreducible complexity). See for example, https://www.amazon.com/Chance-Shattering-Modern-Theory-Evolution/dp/1880582244 . For some complex structures, several mutations must be produced at once to be advantageous, which is extremely unlikely. If the mutations are produced serially, natural selection removes them from the gene pool.

If you see the evidence in favor of Darwinian evolution, Darwinian evolution is only one of the theories that can explain this evidence. The similarity of living organisms could be explained by the fact that they are designed by the same designer (not necessarily God). The web pages I produce are similar and they can be classified in a cladistic tree, as I learn new tricks or I derive a design from a previous design.

A directed evolution would fit the evidence too. A designer producing the kind of mutations needed to go from a form to another form will explain all the evidence in favor and against.

So there is no evidence of Darwinian evolution, only because you can derive a cladistic tree. This is a piece of evidence that fits with several theories and cannot be taken as a proof of only one theory. Even more, there are theories that are more in line with the evidence.

In addition, Darwinian evolution has several pieces of evidence against it.

Rodney Stark writes in the link I include below: “I write as neither a creationist nor a Darwinist, but as one who knows what is probably the most disreputable scientific secret of the past century: There is no plausible scientific theory of the origin of species!”

Atheist Thomas Nagel writes in Mind & Cosmos :”‘ … the general force of the negative part of the intelligent design position – scepticism about the likelihood of the orthodox reductive view, given the available evidence – does not appear to me to have been destroyed …At least the question should be regarded as open.”

If it was about science, the fact we don’t have a certainty about the origin of species would be well known and all theories would be assessed according to their merits. Real science does not hide from the lack of knowledge. There are a lot of scientific aspects that we don’t have explanation for (at least, until now). We don’t hurry to present one theory as a fact, only because we don’t understand something.

Why is different with Darwin? Why Darwinian evolution is presented as the only theory, as something proven by science, and indisputable and undeniable, as a fact? As said Richard Dawkins, “the theory is about as much in doubt as that the earth goes round the sun”

Because it was never about science. It was about atheism (or materialism). As Dawkins said: “Although atheism might have been logically tenable before Darwin, Darwin made it possible to be an intellectually fulfilled atheist”. This article explains that evolution was motivated by atheism: http://www.aei.org/publication/fact-fable-and-darwin/

It was about fighting traditional religion. As geneticist Richard Lewontin said (I emphasize using *):

“Our willingness to accept scientific claims that are against common sense is the key to an understanding of the real struggle between science and the supernatural. We take the side of science in spite of the patent absurdity of some of its constructs, in spite of its failure to fulfill many of its extravagant promises of health and life, in spite of the tolerance of the scientific community for unsubstantiated just-so stories, *because we have a prior commitment, a commitment to materialism.*

It is not that the methods and institutions of science somehow compel us to accept a material explanation of the phenomenal world, but, on the contrary, that we are forced by our a priori adherence to material causes to create an apparatus of investigation and a set of concepts that produce material explanations, no matter how counter-intuitive, no matter how mystifying to the uninitiated. Moreover, that materialism is absolute, for *we cannot allow a Divine Foot in the door.*”

This is why you see cars with a bumper sticker of Darwin (the Ichthys Christian logo with two legs) and not with a bumper sticker of Newton or Einstein. This is because evolution can be undeniable and cannot be discussed in a classroom, only accepted without question. It is because it is not about science. It is about the cultural war.

 

Democracia: la opinión de un hereje (resumido)

Por Sam Gerrans, 4 mayo de 2004.

[Versión resumida. Versión completa aquí. Original en inglés aquí]

No creo en la democracia. En algunos círculos progresistas esto me hace un hereje que debería ser disparado. […]

La retórica de la democracia se basa en la idea de que la mayoría de personas son responsables y capaces de pensar por ellas mismas. Si esto fuera verdad, no se necesitaría un gobierno, nadie a quien pagar todos esos impuestos. No hace falta ser un genio para darse cuenta por qué esta idea no puede ni comenzar a funcionar.

«La mayoría» es una abstracción política necesaria dentro del marco de la hipocresía democrática, precisamente porque no puede pensar por sí misma. Es una fuerza ciega, divorciada de los hechos y fácilmente manipulable. Debe serlo. Su función es comprar cosas, pagar impuestos y distraerse – no atascar los mecanismos del poder.

Los gobernantes, por definición, forman una minoría. Bajo el sistema feudal, esto estaba completamente a la vista de todos. Bajo la democracia, tenemos que pretender que todos somos expertos en todo y que nuestra opinión cuenta. Ni somos expertos ni nuestra opinión cuenta y comenzamos, lentamente, a darnos cuenta de ello.

La diferencia básica entre el feudalismo y la democracia es de propaganda. Es parecido a cómo se crían los hijos. Es más eficiente que el niño crea que ordenar su habitación fue su idea. Es menos molestia. Pero el hecho es el mismo: habrá que ordenar la habitación.

Los que gestionan a la población muestran sus verdaderas intenciones cuando, de vez en cuando, la rueda se tuerce. Que Tony Blair ignoró la mayor concentración de personas de la historia en suelo británico (para protestar sus planes de lanzar una nueva ronda de genocidio en Irak) demuestra lo que realmente piensa de las opiniones de la gente.  Su trabajo, tal como lo ve, es gestionarlas, no llevarlas a la práctica.

Estamos empezando a despertar al hecho de que a nuestros gobernantes les importa un pito lo que pensamos. […] Por supuesto, esto ya ha sido previsto. No se iba a mostrar el puño de hierro que hay debajo del guante de seda sin tener funcionando todas las medidas necesarias. Por eso, la «Patriot Act» [que pone restricciones a la libertad en nombre de la seguridad], la obligación de tarjetas de identidad, las leyes contra «crímenes de odio», la vigilancia en todos lados y las iniciativas para prohibir las armas de fuego. Porque, puedes estar seguro, la guerra de verdad es contra nosotros – la gente que lo pagamos todo.

Estos terroristas, estos espantapájaros contra los que se nos debe proteger, son muy útiles para dar razones a la gente que gasta nuestro dinero para que reduzca nuestra libertad. No puedes evitar preguntarte quién los financia.

Pero no es este el tiempo de llorar por la democracia. No es que la democracia se convierta en algo diferente. La democracia se hace madura y revela  su verdadera naturaleza: la de una oligarquía [gobierno de pocos] brutal dedicada a destruir el orden natural [es decir, la forma en que las cosas deben ser, por ejemplo, la familia]. Su objeto: desconectarnos de la tierra y de la tribu y reemplazarnos por una casta sin raíces vigilada por medidas de seguridad de alta tecnología.

Este escenario no es antidemocrático. Es precisamente el resultado de la abdicación de la responsabilidad que es inherente en la democracia de masas. Así que acepta los hechos: el totalitarismo es la conclusión natural de la democracia [Nota del traductor: Platón ya detectó esto].

Sugiero que- sin importar las querellas internas – los fuertes y poderosos hacen más o menos lo que quieren y el resto es sólo propaganda. […] La ventaja principal de la democracia para quienes realmente tienen el poder es el hecho de que la creencia extendida de que somos libres es un medio eficiente de control. [Goethe lo puso así: «Nadie está más irremediablemente esclavizado que aquel que cree falsamente que es libre].  Pero la democracia nunca es y nunca ha sido la Libertad; es solo una dictadura «light». Y ahora que la infraestructura totalitaria está en su lugar, nuestros gobernantes ya no necesitan la propaganda.

Por supuesto, la democracia se aferrará a sus eslóganes cursis por tanto tiempo como sea útil. […] Lo que quiero no es llegar a conclusiones morales. Tengo mi opinión, por supuesto. Pero, para mí, todo se resume en lo siguiente: los fuertes y los astutos hacen lo que quieren y el resto de nosotros necesitamos decidir qué vamos a hacer con esto – si es que vamos a hacer algo.

Sólo no me pases el dogma de la democracia por delante de mi cara, porque no creo en él.

Así que dispárame.

Democracia: la opinión de un hereje

Por Sam Gerrans, 4 mayo de 2004.

[original en inglés aquí]

No creo en la democracia. En algunos círculos progresistas esto me hace un hereje que debería ser disparado.

Los progresistas menos reactivos sonrieron con cara de tonto cuando vieron mi consternación porque nuestro gobierno británico colaboraba con Estados Unidos en crear el infierno en Yugoslavia a base de bombardeos –  por razones humanitarias y adorables, por supuesto. Simplemente era demasiado bárbaro dejar que los yugoslavos se mataran entre ellos. Teníamos que hacerlo por ellos.

Entonces, después de una guerra que habíamos diseñado con la diplomacia, tuvimos nuestro genocidio largo y silencioso usando sanciones contra Irak, de lo que nadie quiso comentar entre gente educada. No importó que, para Madelaine Albright [secretaria de Estado de Estados Unidos], la muerte de medio millón de niños valiera la pena. Seguimos siendo los buenos.

Pero ahora los cambios en la forma de actuar estadounidense hacen que la gente simpática que viste cardigans y sirve crepas esté perdiendo la superioridad moral. La realidad de nuestras guerras […] está llegando a lo más hondo. Ya era hora.

Los progresistas permiten dos opiniones respetables sobre la democracia – y yo no acepto ninguna de ellas. La primera es que la democracia es algo bueno, pero el problema es que tenemos una versión imperfecta de ella. Todo estaría bien si pudiéramos tener una representación proporcional, un alto número de votantes y políticos decentes. La segunda es que la democracia es algo bueno que tenemos y que todo estaría bien si todos los otros pueblos lo tuvieran también. Para mí, las dos opiniones son dos variantes del mismo virus: el pensamiento confuso y lleno de fantasías.

La retórica de la democracia se basa en la idea de que la mayoría de personas son responsables y capaces de pensar por ellas mismas. Si esto fuera verdad, no se necesitaría un gobierno, nadie a quien pagar todos esos impuestos. No hace falta ser un genio para darse cuenta por qué esta idea no puede ni comenzar a funcionar.

«La mayoría» es una abstracción política necesaria dentro del marco de la hipocresía democrática, precisamente porque no puede pensar por sí misma. Es una fuerza ciega, divorciada de los hechos y fácilmente manipulable. Debe serlo. Su función es comprar cosas, pagar impuestos y distraerse – no atascar los mecanismos del poder.

Los gobernantes, por definición, forman una minoría. Bajo el sistema feudal, esto estaba completamente a la vista de todos. Bajo la democracia, tenemos que pretender que todos somos expertos en todo y que nuestra opinión cuenta. Ni somos expertos ni nuestra opinión cuenta y comenzamos, lentamente, a ser consciente de ello.

La diferencia básica entre el feudalismo y la democracia es de propaganda. Es parecido a cómo se crían los hijos. Es más eficiente que el niño crea que ordenar su habitación fue su idea. Es menos molestia. Pero el hecho es el mismo: habrá que ordenar la habitación.

Los que gestionan a la población muestran sus verdaderas intenciones cuando, de vez en cuando, la rueda se tuerce. Que Tony Blair ignoró la mayor concentración de personas de la historia en suelo británico (para protestar sus planes de lanzar una nueva ronda de genocidio en Irak) demuestra lo que realmente piensa de las opiniones de la gente.  Su trabajo, tal como lo ve, es gestionarlas, no llevarlas a la práctica.

Algo que da gusto del país en el que vivo ahora – Rusia – es que nadie confía en el gobierno. Es lo único en que todos están de acuerdo. Se acepta como una verdad evidente que los gobernantes gobiernan para su propio beneficio y que todos los demás deben apechugar con las consecuencias de este hecho. No se te excluye de reuniones sociales por decir que la democracia es una ilusión absurda que disfraza una demagogia brutal. Sólo te preguntan si quieres otro plato. Las conversaciones aquí carecen de la ceguera autoimpuesta que controla lo que se puede decir en las fiestas occidentales.

Vuelvo a lo que quería destacar. Aunque, no hay que decirlo, me duele lo que pase con la gente iraquí (sin mencionar con las divisiones de muchachos estadounidenses cuya única ocupación legítima sería defender su propia tierra), percibo una refrescante brisa de realismo que llega a las playas lujosas de la conciencia progresista. Estamos empezando a despertar al hecho de que a nuestros gobernantes les importa un pito lo que pensamos. La ironía de imponer la Libertad a naciones a base de bombas ha comenzado a ser detectada tímidamente en nuestro radar. Ha saltado el tapón de la retórica por exceso de uso y el motor pierde fuerza. Al fin, se está descubriendo el timo de la democracia.

Por supuesto, esto ya ha sido previsto. No se iba a mostrar el puño de hierro que hay debajo del guante de seda sin tener funcionando todas las medidas necesarias. Por eso, la «Patriot Act» [que pone restricciones a la libertad en nombre de la seguridad], la obligación de tarjetas de identidad, las leyes contra «crímenes de odio», la vigilancia en todos lados y las iniciativas para prohibir las armas de fuego. Porque, puedes estar seguro, la guerra de verdad es contra nosotros – la gente que lo pagamos todo.

Estos terroristas, estos espantapájaros contra los que se nos debe proteger, son muy útiles para dar razones a la gente que gasta nuestro dinero para que reduzca nuestra libertad. No puedes evitar preguntarte quién los financia.

Pero no es este el tiempo de llorar por la democracia. No es que la democracia se convierta en algo diferente. La democracia se hace madura y revela  su verdadera naturaleza: la de una oligarquía [gobierno de pocos] brutal dedicada a destruir el orden natural [es decir, la forma en que las cosas deben ser, por ejemplo, la familia]. Su objeto: desconectarnos de la tierra y de la tribu y reemplazarnos por una casta sin raíces vigilada por medidas de seguridad de alta tecnología.

Este escenario no es antidemocrático. Es precisamente el resultado de la abdicación de la responsabilidad que es inherente en la democracia de masas. Así que acepta los hechos: el totalitarismo es la conclusión natural de la democracia [Nota del traductor: Platón ya detectó esto].

Sugiero que- sin importar las querellas internas – los fuertes y poderosos hacen más o menos lo que quieren y el resto es sólo propaganda. Esta opinión es desagradable para aquellos atrapados en la retórica de la democracia, pero no se puede evitar. Sin embargo, felizmente para mí, conforme las cosas empeoran en el Oriente Medio, los progresistas encontrarán cada vez más difícil justificarse su visión del mundo. Es una pequeña satisfacción dadas las circunstancias, pero algo es algo.

La ventaja principal de la democracia para quienes realmente tienen el poder es el hecho de que la creencia extendida de que somos libres es un medio eficiente de control. [Goethe lo puso así: «Nadie está más irremediablemente esclavizado que aquel que cree falsamente que es libre]. Pero la democracia nunca es y nunca ha sido la Libertad; es solo una dictadura «light». Y ahora que la infraestructura totalitaria está en su lugar, nuestros gobernantes ya no necesitan la propaganda.

Por supuesto, la democracia se aferrará a sus eslóganes cursis por tanto tiempo como sea útil. Pero, como el verdadero plan estadounidense es subir las apuestas en el Oriente Medio al nivel de guerra necesario para completar el proyecto del Gran Israel  (y como la historia de los últimos cien años muestra que ningún sacrificio es demasiado grande para conseguir este fin), no te sorprendas si nuestros gobernantes dejan de fingir que es algo diferente que una masacre como la de los viejos tiempos y empiezan a arrasar ciudades iraquíes enteras.

Lo que quiero no es llegar a conclusiones morales. Tengo mi opinión, por supuesto. Pero, para mí, todo se resume en lo siguiente: los fuertes y los astutos hacen lo que quieren y el resto de nosotros necesitamos decidir qué vamos a hacer con esto – si  es que vamos a hacer algo.

Sólo no me pases el dogma de la democracia por delante de mi cara, porque no creo en él.

Así que dispárame.

 

Santo Tomás de Aquino sobre el Islam

En su «Suma contra los Gentiles» (1260-1264), Santo Tomás hace una pequeña anotación sobre el Islam, en una nota a pie de página, así como de pasada. 

Santo Tomás no era un experto del Islam  (aunque es un experto en filósofos islámicos, a los que conoce profundamente), pero se ve que conoce bastante bien esta religión:

Santo Tomás de Aquino, por Botticelli.

Esta conversión tan admirable del mundo a la fe cristiana es el más claro indicio de las señales que se dieron en el pasado [se refiere a los milagros de Jesús incluyendo su resurrección]; que no es necesario repetir de nuevo, pues son evidentes en su mismo efecto.

Pues sería el más admirable de los milagros que el mundo fuera inducido por los hombres sencillos y vulgares a creer verdades tan arduas, obrar cosas tan difíciles y esperar cosas tan altas sin señal alguna. Sin embargo, también es un hecho que, incluso en nuestros días, Dios no cesa de realizar milagros por medio de sus santos para la confirmación de la fe.

Pero quienes introdujeron los errores de falsas doctrinas, siguieron el camino opuesto. Por ejemplo, Mahoma sedujo al pueblo con promesas de placeres carnales [sexuales], a los que nos instiga la carne y la concupiscencia. Igualmente les dio una religión de acuerdo con dichas promesas, dando rienda suelta al placer carnal. En todo esto, como era de esperar, fue obedecido por hombres carnales.

Como prueba de la verdad de su doctrina, sólo presentó lo que puede ser entendido por la habilidad natural de cualquiera que tenga una sabiduría muy modesta. Además, las verdades que enseñó las mezcló con muchas fábulas y con doctrinas de la mayor falsedad.

No les dio señales sobrenaturales, única manifestación que puede demostrar una inspiración divina, pues una obra visible que sólo puede venir de Dios demuestra que un maestro de verdad está divinamente inspirado. Por el contrario, Mahoma afirmó que había sido enviado por las armas  – que son señales que no faltan ni a los ladrones ni a los tiranos.

[Santo Tomás alude al hecho de que los adversarios de Mahoma le reclamaron que hiciera milagros para demostrar que era el profeta de Dios y él fue incapaz de hacer milagros, como confirma el Corán en el capítulo 29, versículo 50]

Lo que es más importante: no le creyeron desde el principio hombres sabios, expertos en todas las cosas divinas y humanas. Los que creyeron en él fueron hombres bestiales y nómadas del desierto, completamente ignorantes de toda doctrina sobre Dios. Usando esta fuerza numérica y la violencia de sus armas, Mahoma forzó a que los demás se hicieran sus seguidores.

Tampoco ofrecen prueba alguna los oráculos de profetas anteriores. Por el contrario, desfigura el Antiguo y el Nuevo Testamento falsificándolos en una invención propia, como puede ver cualquiera que estudie su religión. Por lo tanto, fue una decisión astuta de su parte prohibir que sus seguidores leyeran el Viejo y el Nuevo Testamento, para que estos libros no demostraran su falsedad.

[Aquí Santo Tomás parece referirse a algunas decisiones jurídicas islámicas que prohíben que los musulmanes comunes lean la Biblia, basadas en Corán 29:51 y en dos hadices (Al-Bujari 4485, Ibn Hanbal 4736). En el último de estos, Mahoma dice que no hay que leer la Biblia pues ya el Corán tiene la verdad completa y la Biblia puede contener falsedades. Una discusión más extensa se encuentra en esta página islámica. ]

Por lo tanto, es claro que los que ponen fe en las palabras de Mahoma creen de forma tonta.

Summa Contra Gentiles, Libro 1, Capítulo 16, Artículo 4, Nota a pie de página 1

Nacho no huyó

[Tomado de La Tribuna del País Vasco]

Se llama Sadiq Khan, y es el alcalde que los londinenses eligieron democráticamente para dirigir su ciudad y destinos. Un destino que se me antoja muy incierto, ciertamente, salvo por el ejemplo de un español, Nacho, un ser humano ejemplar de los de antes.

“Corre, escóndete, avisa” son los consejos que el alcalde musulmán de Londres dio a sus ciudadanos ante los excesos del islam, esa religión que profesa y bajo la que en cumplimiento de sus mandatos se realizan los asesinatos terroristas, cuyos códigos de justicia (sharia) o suras violentas no condena. Los londinenses han de acostumbrarse a sufrir el terrorismo musulmán, con un par.

“Corre, escóndete, avisa” es el mensaje que envió a los londinenses utilizando nada menos que la cuenta oficial de la policía en Twitter. Unas órdenes que pretenden parecer de seguridad y civismo, pero que son de cobardía y rendicionismo ante el musulmán violento, mientras te sugieren que corras, en tu propia casa, ante quienes llegaron ayer, ¡quizás tus invitados!

En la perversión del orden natural de las cosas, debes huir de tu casa, debes aceptar culturas invasoras e intolerantes que oprimen la libertad en la mujer y al homosexual, mientras exigen respetes su derecho a preservar sus costumbres. Una cultura que rechazó unilateralmente y unánimemente la Carta de los Derechos Humanos de la ONU (derechos que ellos violan, pero que te exigen respetes con ellos) suscrita por todas las naciones.. menos las musulmanas: la Carta contraviene la sharia.

“Los ataques terroristas son parte de la cotidianidad de vivir en una gran ciudad”, afirma el alcalde de Londres. Nacho no hizo ni puñetero caso a esos consejos rendicionistas del alcalde Sadiq Khan, el musulmán. Sus armas, un simple monopatín, un par de bemoles y una educación occidental sólida, que seguro salvo vidas inglesas, cuya policía patrulla desarmada.

El día en que Europa deje el «Imagine» de John Lennon, los hashtags en Twitter (donde la censura a cuentas que proclaman esta realidad es un hecho) y los inútiles minutos de silencio como arma ante la intolerancia del islam, quizá los islamistas empiecen a respetar la tierra que les acoge, nuestras costumbres y si es preciso a temernos… al menos en nuestra casa.

Desde hace décadas nuestros políticos ofrecen de modo irresponsable a personas intolerantes derechos y estatuto de ciudadanía (los terroristas islámicos eran británicos) que no respetan e ingentes millonadas en ayudas sociales que no integran. Les protegen nuestros derechos humanos que exigen para ellos, pero que no respetan para nosotros, piden se nos aplique la sharia.

Una montaña de absurdos complejos que la izquierda fomenta y cosecha rompiendo nuestra unidad, junto a unas leyes que nos dimos en paz para tiempos de paz, son utilizados en su guerra contra nuestra civilización, mientras la parálisis de los políticos deja de facto a los europeos indefensos, desarmados, vendidos.

Anuncian que recuperarán Al-Andalus y, por supuesto, Israel. En los vídeos de musulmanes en Londres ves como insultan a Occidente mientras se ríen impunemente de su desarmada policía. El viernes dieron con Nacho armado con su monopatín. Su impagable ejemplo quizás despierte conciencias en Europa y la gente reaccione. Como con los comunistas de ETA, de nada sirvió acobardarse. El apaciguamiento es el único modo de dar alas al criminal.

Aún queda esperanza mientras alguien se revuelva y se enfrente a esta canalla, aunque solo sea con un patinete. Un abrazo, Nacho.

¿El motivo de los atentados? Crear una sociedad totalitaria.

Bruce Charlton

[Original en inglés aquí]

Esta semana [la del atentado de Manchester] el estado totalitario dio otra vuelta de tuerca en Gran Bretaña. Ahora el terrorismo se muestra como normal y se acepta como normal. La vigilancia de masas cada vez más completa (que pone como excusa el terrorismo, pero que no sirve para prevenirlo) es normal. Cerrar las ciudades de forma repetida es normal. Encontrar policía y tropas armadas en tropel es normal.

En una  micro-gerencia institucional, la propaganda penetrante, la supervisión constante y el control mental son ahora normales.

Se nos dice que los problemas deben continuar – pero, en la práctica, también se nos dice que debemos adaptarnos a ellos. Y resulta que debemos adaptarnos aceptando más totalitarismo.

Se nos martillea con el mensaje con palabras, obras y – de manera más poderosa – con rechazar cualquier cambio… excepto el cambio hacia más totalitarismo.

(El totalitarismo no funciona para prevenir los problemas. Pero eso está bien: de hecho, ¡de eso se trata! . Porque los problemas se crean como excusas para implantar más totalitarismo y, por lo tanto, no se quiere que los problemas se resuelvan)

La gente moderna tolera todo esto porque somos hombres huecos, rellenos de paja; hombres sin pecho; que no tienen ninguna religión, así que carecen de cualquier motivación para hacer algo inoportuno.

Tomar acciones eficaces sería producir represalias. Y sería soportar un sufrimiento a corto plazo para conseguir un bien a largo plazo… pero, para nosotros, no existe un bien a largo plazo. (Para nosotros, la muerte es el fin de todo; una vida cómoda es lo máximo a lo que podemos aspirar).

Somos cobardes. Porque el ateísmo nos hace cobardes a todos. Porque no ser un cobarde requiere un objetivo más allá de lo inmediato; y para que una población no sea cobarde se necesita algún objetivo social claro que sea frustrado por el totalitarismo. La gente sólo puede ser valiente cuando tienen algo por lo que ser valientes.

Para resistir el totalitarismo, se necesita valentía y un motivo; la valentía requiere ser capaz de imaginar y creer un objetivo mejor que el que promete el totalitarismo; un motivo requiere ser capaz de imaginar y creer que nosotros, ahora y personalmente, deberíamos trabajar por ese objetivo mejor.

(La valentía no puede producirse a partir del nihilismo. Y nosotros, los británicos/occidentales modernos no creemos en nada. [El historiador Glubb lo puso así: «Los ciudadanos de una nación [decadente] ya no hacen un esfuerzo para salvarse a sí mismos, porque no están convencidos de que merezca la pena salvar nada en la vida»]

El frenesí de una rata acorralada no es valentía; y, de cualquier manera, es completamente ineficaz contra un vasto sistema totalitario. Lo que se necesita para escapar es valentía desinteresada – la valentía más difícil de alcanzar, porque es consecuencia de altos ideales impersonales mantenidos firmemente).

Las sociedades ateas son utilitarias [creen que el bien máximo es aumentar el placer y disminuir el dolor] – al menos en sus intenciones explícitas. Todo lo que se hace se justifica haciendo que la gente (alguna gente) se sienta mejor. Pero si los sentimientos de la gente son la justificación última [de la sociedad], entonces el fin del gobierno es manipular los sentimientos de la gente – que es exactamente lo que pretenden los sistemas totalitarios; lo que tenemos ahora exactamente.

Pero,  ¿qué hay para aquellos líderes que crean a propósito las situaciones que generan terrorismo? Los que afirman que es imposible cambiar lo que han creado (porque un cambio real es impensable e indecible) así que, por lo tanto, debemos aceptar más de las mismas causas; así que, por lo tanto, debemos aceptar más de las mismas consecuencias: aceptar todo esto como normal.

(Incluso conforme «lo normal» empeora obviamente y rápidamente: haciéndose más totalitario.)

Lo que hacen en realidad – a propósito, planificadamente, deliberadamente- es crear un estado cada vez más totalitario. ¿Por qué es tan difícil  que la gente reconozca esta estrategia?

No son incompetentes, no son tontos con buenas intenciones, no son hipócritas que buscan enriquecerse: están haciendo lo que quieren hacer, y haciéndolo cada vez más y mejor: ¡están implementando el totalitarismo paso a paso y están ganando!

¿Por qué? Simple. El objetivo del totalitarismo, desde una perspectiva cristiana, no es matarnos ni hacernos infelices, sino hacer que nos condenemos. Este es el motivo por el que lo hacen. [El traductor piensa que, aunque el amo del circo obviamente tiene estas intenciones y este es el final del plan, los líderes son los payasos, que se mueven por motivaciones mezquinas diferentes al fin último del plan.]

Se quiere el control mental para que elijamos la condenación en vez de la salvación – nuestros pensamientos serán vigilados, nuestras mentes serán llenadas, nuestras acciones serán dirigidas, nuestros pensamientos serán manipulados hacia el pecado: pecados como el miedo, el rencor y la desesperación.

Esto es – en pocas palabras: infundir miedo, rencor y desesperación – todos pecados, todos llevando a la gente a elegir la condenación. Esto es, al rechazo activo del Bien porque ahora el Bien es considerado malo.

Esta es una guerra espiritual. Una guerra cristiana.

No podemos sacar valentía de cobardes – y la población occidental simplemente es cobarde: le falta valentía desinteresada. Porque no tiene ideales – de hecho, la gente moderna no puede imaginar nada mejor que el placer y la comodidad: esto es el colmo de la fantasía.

Para comenzar, necesitamos una base para la valentía. Lo que necesitamos es amor y esperanza, basada en la fe en Dios (no en sentimientos); y cuyo objetivo sea el gozo eterno (no la comodidad, la conveniencia, la diversión y evitar el sufrimiento).

Si el control mental totalitario se vuelve completo; será porque, en última instancia, no queríamos nada mejor.

Sobre el cambio climático

Que el clima está cambiando continuamente, nadie lo niega. Ha sido siempre así. Cambia en ciclos cortos dentro de ciclos largos dentro de ciclos muy largos. Otra cosa es si el cambio climático es real. La hipótesis del cambio climático afirma que el planeta se calienta de forma global a largo plazo y que esto se debe a las emisiones producidas por el hombre. Esto no es cualquier cambio sino un tipo de cambio muy específico.

Esta hipótesis no se puede comprobar con mediciones de un sitio en concreto, pues es algo global. Tampoco tenemos bastantes datos para saber si el fenómeno es a largo plazo y no uno de esos ciclos a corto plazo que tiene el clima. Además, no tiene por qué ser consecuencia de las emisiones producidas por el hombre.

Para comenzar, no ha habido aumento de temperatura los últimos 18 años, por lo que el aumento de temperatura está lejos de ser demostrado (http://www.climatedepot.com/…/no-global-warming-at-all…/) Tampoco se ha demostrado que es un fenómeno de largo plazo y debido al hombre.

Los modelos científicos que predicen el Armagedón han fallado una y otra vez en sus predicciones. Sin embargo, a muchos científicos les interesa recibir las jugosas subvenciones de dinero público para que hagan artículos a favor del cambio climático (y ha habido científicos que han llegado a falsificar sus datos).

Cuando yo era joven, nos decían que, a estas alturas, muchos países, como partes de Holanda o las Seychelles, estarían bajo del agua. Nada ha pasado, pero los profetas apocalípticos no rectifican sus profecías, sino que las reciclan. Como los testigos de Jehová (que ponían fechas para el fin del mundo y después cuando no pasaban, ponían otra fecha), los profetas del cambio climático nos amenazan con las más negras predicciones…que siempre están en el futuro. Cuando no pasan, vuelven a ponerlas en el futuro más lejano.

Obviamente, todo el machaqueo que hay sobre el cambio climático no es casualidad, pues otras hipótesis científicas no demostradas no reciben tanto fanatismo ni presiones de todas partes para que se tomen como la verdad absoluta que no se puede discutir. Se trata del proyecto de la élite internacional para ir sometiendo a la industria a una élite globalista, que tendrá también el poder sobre la empresa privada (ya que tiene el poder sobre muchos otros aspectos de nuestra vida). Esto es parte del proyecto de la élite de crear estructuras de gobierno supranacionales (como la Unión Europea) que no están sujetas al control democrático (si piensas que la UE está sujeta al control democrático, tienes que aprender más sobre un tema que desconoces).