{"id":5878,"date":"2023-10-15T16:53:44","date_gmt":"2023-10-15T16:53:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/?p=5878"},"modified":"2023-10-15T17:40:48","modified_gmt":"2023-10-15T17:40:48","slug":"la-historia-de-boota-singh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2023\/10\/15\/la-historia-de-boota-singh\/","title":{"rendered":"La historia de Boota Singh"},"content":{"rendered":"<p>[En <em>Esta noche, la libertad<\/em>, los dos maestros del <em>best-seller<\/em> Dominique Lapierre y Larry Collins cuentan c\u00f3mo la partici\u00f3n de la India brit\u00e1nica en dos estados, India [hind\u00fa y sikh] y Pakist\u00e1n [musulm\u00e1n], hizo a masas de poblaci\u00f3n desplazarse, dejar sus hogares y padecer todo tipo de desgracias.<\/p>\n<p>Ellos simbolizan este desgarro en la historia real de un campesino sikh enamorado de una musulmana que hu\u00eda. Una de las historias m\u00e1s conmovedoras que yo haya le\u00eddo.]<\/p>\n<p>El campesino sikh Boota Singh, antiguo soldado de [el \u00faltimo virrey ingl\u00e9s de la India] Mountbatten durante la campa\u00f1a de Birmania, trabajaba su campo una tarde de setiembre cuando oy\u00f3 gritos de terror. Vio a una adolescente correr desesperadamente arrancada a una columna de refugiados en marcha hacia el Pakist\u00e1n. Agotada, la desventurada se ech\u00f3 a sus pies: \u00ab\u00a1S\u00e1lveme, s\u00e1lveme!\u00bb, implor\u00f3.<\/p>\n<p>Esta intrusi\u00f3n en su trozo de tierra ofreci\u00f3 a Boota Singh la providencial ocasi\u00f3n de resolver el problema que m\u00e1s le abrumaba: su soledad. A los sesenta y cinco a\u00f1os, este hombre t\u00edmido no se hab\u00eda casado nunca. Se interpuso entre la muchacha y su raptor.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto quieres? \u2014pregunt\u00f3 a \u00e9ste.<\/p>\n<p>\u2014Mil quinientas rupias.<\/p>\n<p>Boota Singh no pens\u00f3 ni por un solo instante en regatear. Entr\u00f3 en su casa de barro y paja y regres\u00f3 con la cantidad exigida. Hija de un campesino del Rajast\u00e1n, la j oven musulmana ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os y se llamaba Zenib. Su llegada transform\u00f3 la solitaria existencia de su bienhechor ilumin\u00e1ndola con una presencia maravillosa. Boota Singh trat\u00f3 a su joven compa\u00f1era como a una princesa, colm\u00e1ndola de todos los regalos que le permit\u00eda su modesta condici\u00f3n: un sari, agua de rosas, sandalias incrustadas con lentejuelas.<\/p>\n<p>Para Zenib, que hab\u00eda sido arrancada de su familia, apaleada y violada, su tierna compasi\u00f3n y sus delicadas atenciones fueron tan reconfortantes como inesperadas. No tard\u00f3 en sentir un vivo afecto hacia el viejo sikh. \u00c9ste se convirti\u00f3 en el polo alrededor del cual gravit\u00f3 en lo sucesivo su vida. Le acompa\u00f1aba a los campos, orde\u00f1aba sus dos b\u00fafalos a la salida y a la puesta del sol, dorm\u00eda a su lado. A s\u00f3lo unos kil\u00f3metros de la tormenta del \u00e9xodo, Boota Singh le ofrec\u00eda un puerto de paz y de amor.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, mucho antes del amanecer, como lo exige la tradici\u00f3n sikh, son\u00f3 en el camino un alegre concierto. Escoltado por cantadores, flautistas y vecinos con antorchas, cabalgando una montura empenachada y engualdrapada de terciopelo, Boota Singh acud\u00eda para pedir su mano a la peque\u00f1a musulmana que hab\u00eda comprado. Un gur\u00fa que llevaba un ejemplar del Granth Sahib, el libro santo de los sikhs, le sigui\u00f3 al interior de la casa, donde, temblorosa en su sari de boda entretejido de oro, esperaba Zenib. Resplandeciente de felicidad, tocado con un nuevo turbante de intenso color roj o, Boota Singh se sent\u00f3 j unto a su futura esposa en el suelo de tierra aplastada. El gur\u00fa les record\u00f3 las obligaciones de la vida conyugal y ley\u00f3 los vers\u00edculos sagrados que ambos repitieron despu\u00e9s de \u00e9l. Luego, Boota Singh se levant\u00f3, tom\u00f3 el extremo de un pa\u00f1uelo bordado y tendi\u00f3 a Zenib el otro extremo. Unidos as\u00ed uno a otro, realizaron j untos cuatro lawan, describiendo cuatro c\u00edrculos m\u00edsticos en torno al libro santo. El gur\u00fa pudo entonces declararlos marido y mujer. Afuera, el sol se levantaba sobre los campos de Boota Singh.<\/p>\n<p>Sin\u00f3nimos de tantos sufrimientos para millones de penjab\u00edes, los d\u00edas venideros completar\u00edan la felicidad del viejo sikh. Su joven esposa esperaba un hijo. Esta bendici\u00f3n suprema parec\u00eda mostrar que la Providencia velaba sobre la tierra maldita del Penjab. Sin embargo, esta pareja feliz no se salvar\u00eda. Una cruel prueba habr\u00eda de afligirles muy pronto. Para sus divididos correligionarios, Boota Singh y Zenib encarnar\u00edan la tragedia de la partici\u00f3n.<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Foto: La hija de Boota Singh y Zenib, a\u00f1os despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5880\" src=\"http:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/boota.png\" alt=\"\" width=\"922\" height=\"856\" srcset=\"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/boota.png 922w, https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/boota-300x279.png 300w, https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/boota-768x713.png 768w\" sizes=\"(max-width: 922px) 100vw, 922px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero la restauraci\u00f3n de la paz no pod\u00eda borrar las dolorosas huellas dejadas por la pesadilla del \u00e9xodo. A ambos lados de la frontera trazada por el l\u00e1piz de Sir Cyril Radcliffe, subsist\u00edan el rencor e, incluso, el odio.<\/p>\n<p>El lastimoso destino de un hombre, Boota Singh, el campesino sikh que hab\u00eda comprado a una joven musulmana que hu\u00eda de su raptor, simbolizar\u00eda para millones de penjab\u00edes las tr\u00e1gicas consecuencias de sus escisiones, pero tambi\u00e9n la esperanza en que la capacidad del amor del hombre pudiera triunfar sobre los m\u00e1s tenaces odios.<\/p>\n<p>Once meses despu\u00e9s de su matrimonio, naci\u00f3 una ni\u00f1a en el hogar del sikh y la musulmana. Conforme a la costumbre, Boota Singh abri\u00f3 al azar el libro santo de lo sikhs, el Granth Sahib, y eligi\u00f3 para la ni\u00f1a un nombre que empezaba por la primera letra de la primera palabra de la p\u00e1gina. \u00c9sta era una \u00abT\u00bb. Puso a su hija el nombre de \u00abTanvir\u00bb, que significa \u00abMilagro del Cielo\u00bb o \u00abFuerza de la Gracia\u00bb.<\/p>\n<p>Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de este nacimiento, dos sobrinos de Boota Singh, furiosos por la merma que ello supondr\u00eda en su herencia, denunciaron a Zenib y su hija a las autoridades que buscaban a las muj eres raptadas durante el \u00e9xodo para proceder a su repatriaci\u00f3n. Zenib fue arrancada del lado de su marido y depositada en un campo de tr\u00e1nsito en espera de que fuesen hallados sus padres en el Pakist\u00e1n.<\/p>\n<p>Loco de dolor, Boota Singh corri\u00f3 a Nueva Delhi a realizar el acto m\u00e1s dif\u00edcil para un sikh. Se cort\u00f3 los cabellos y se hizo musulm\u00e1n en la gran mezquita. Convertido en Jamil Ahmed, se present\u00f3 entonces en el despacho del alto comisario del Pakist\u00e1n para pedir que le fuera devuelta su mujer. En vano. Los dos gobernadores hab\u00edan acordado aplicar una norma implacable: casadas o no, las mujeres raptadas deb\u00edan ser devueltas a su comunidad de origen.<\/p>\n<p>Durante seis meses, Boota Singh visit\u00f3 todos los d\u00edas a su esposa en el campo en que esperaba su traslado al Pakist\u00e1n. Permanec\u00eda sentado a su lado durante horas, llorando en silencio el sue\u00f1o perdido de su felicidad. Un d\u00eda, supo que hab\u00eda sido localizada su familia y que iba a ser enviada con ella. En una conmovedora escena de despedida, Zenib jur\u00f3 no olvidarle jam\u00e1s y regresar en cuanto pudiera.<\/p>\n<p>Proclamando su calidad de musulm\u00e1n, Boota Singh curs\u00f3 una solicitud para emigrar al Pakist\u00e1n. Fue denegada. Pidi\u00f3 un visado, pero recibi\u00f3 una nueva negativa. Reparti\u00f3 entonces todos sus bienes entre los pobres de su aldea, hizo un hatillo con un poco de ropa y varios utensilios, introdujo dos mil rupias en su cintur\u00f3n y cruz\u00f3 clandestinamente la frontera con su hija, rebautizada Sultana.<\/p>\n<p>Dejando a la ni\u00f1a en Lahore, se dirigi\u00f3 al pueblo en que se hab\u00eda establecido la familia de Zenib. Al llegar, descubri\u00f3 que su mujer se hab\u00eda vuelto a casar con un primo suyo a las pocas horas de bajar del cami\u00f3n que la hab\u00eda tra\u00eddo de la India. El pobre hombre gem\u00eda: \u00ab\u00a1Devolvedme a Zenib ! \u00a1Devolvedme a mi mujer !\u00bb Fue salvajemente apaleado por los hermanos y los primos de Zenib y, luego, denunciado a la Polic\u00eda por haber cruzado ilegalmente la frontera.<\/p>\n<p>Ante el tribunal, Boota Singh aleg\u00f3 que era musulm\u00e1n y suplic\u00f3 al juez que le devolviera su esposa, por lo menos que la de ara expresar libremente su voluntad. Conmovido por la aflicci\u00f3n del anciano, el juez acept\u00f3. El careo tuvo lugar una semana m\u00e1s tarde en una sala rebosante de una multitud advertida por los peri\u00f3dicos. Todo Lahore estaba ya al corriente y de parte de Boota Singh. Lleg\u00f3 Zenib, rodeada por todos los miembros de su familia. Parec\u00eda aterrorizada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfConoces a este hombre? \u2014le pregunt\u00f3 el juez.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 ella, temblorosa \u2014, es Boota Singh, mi primer marido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfConoces a esta ni\u00f1a?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Es nuestra hija.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDeseas volver a la India con ellos?<\/p>\n<p>Zenib volvi\u00f3 la cabeza hacia los miembros de su familia, que no apartaban los ojos de ella. Una insoportable tensi\u00f3n reinaba en la sala. Boota Singh conten\u00eda el aliento. Por fin, Zenib, bajando los ojos, murmur\u00f3 solamente:<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>Un grito de animal herido brot\u00f3 de la garganta de Boota Singh. Se tambale\u00f3. Cuando recuper\u00f3 el dominio de s\u00ed mismo, llev\u00f3 su hija hacia Zenib.<\/p>\n<p>\u2014No puedo privarte de tu hija. Te la dejo.<\/p>\n<p>Mientras hablaba, hab\u00eda sacado del bolsillo un fajo de rupias, que ofreci\u00f3 a su esposa.<\/p>\n<p>El juez pregunt\u00f3 a Zenib si aceptaba la custodia de su hija. De nuevo, un angustiado silencio llen\u00f3 la sala. Desde sus asientos, los hombres del clan de la joven le hicieron se\u00f1a de que rehusase. No quer\u00edan que su familia pudiera quedar contaminada con sangre sikh.<\/p>\n<p>Zenib mir\u00f3 a su hija. Tomarla consigo habr\u00eda sido condenarla a una vida de desdicha.<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>Boota Singh permaneci\u00f3 inm\u00f3vil largo rato, mir\u00e1ndola. Luego, cogi\u00f3 de la mano a su hija y sali\u00f3 del tribunal sin volver la vista atr\u00e1s.<\/p>\n<p>El pobre hombre pas\u00f3 la noche llorando y rezando en el mausoleo del santo musulm\u00e1n Data Ganj Bakhsh, mientras su hija dorm\u00eda al pie de una columna. Al amanecer, llev\u00f3 a la ni\u00f1a a un bazar pr\u00f3ximo. Con las rupias que su esposa no hab\u00eda aceptado, le compr\u00f3 un vestido nuevo y un par de sandalias bordadas con hilo de oro.<\/p>\n<p>Cogidos de la mano, el anciano y su hija caminaron hasta la cercana estaci\u00f3n de Shahdarah. En el and\u00e9n, explic\u00f3 a la ni\u00f1a que nunca volver\u00eda a ver a su mam\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando la locomotora entr\u00f3 en la estaci\u00f3n, Boota Singh levant\u00f3 dulcemente a su hija en brazos, la estrech\u00f3 contra s\u00ed y avanz\u00f3 hasta el borde del and\u00e9n. La ni\u00f1a tuvo la impresi\u00f3n de que se apretaba el abrazo de su padre. De pronto, se sinti\u00f3 caer hacia delante. Oy\u00f3 un pitido y un grito desgarrador. Luego se encontr\u00f3 al otro lado de la locomotora. Boota Singh hab\u00eda saltado a la v\u00eda. Muri\u00f3 instant\u00e1neamente, pero, por un milagro, la ni\u00f1a estaba ilesa. Sobre el cuerpo destrozado del viejo sikh, la Polic\u00eda encontr\u00f3 una carta de despedida manchada de sangre.<\/p>\n<p>\u00abMi querida Zenib, has escuchado la voz de la multitud, pero esta voz nunca es sincera. No te guardo rencor. Mi \u00faltimo deseo es estar cerca de ti. Quisiera que me enterrases en tu pueblo y que vinieras de vez en cuando a poner flores sobre mi tumba\u00bb.<\/p>\n<p>El suicidio de Boota Singh conmovi\u00f3 al Pakist\u00e1n. Sus funerales se convirtieron en una cuesti\u00f3n nacional. Sin embargo, aun en la muerte, continuar\u00eda siendo v\u00edctima del odio el viejo sikh que hab\u00eda cre\u00eddo escapar a la pesadilla comprando la felicidad por 1.500 rupias. La familia de Zenib y los habitantes de su pueblo le negaron el derecho a reposar en su cementerio. El 22 de febrero de 1957, una barricada defendida por todos los hombres del clan bajo el mando del segundo marido de Zenib se opuso al paso del f\u00e9retro.<\/p>\n<p>Temiendo que se produjeran disturbios, las autoridades ordenaron al cortejo f\u00fanebre, seguido por millares de paquistan\u00edes, que regresara a Lahore, donde los restos de Boota Singh fueron sepultados bajo una monta\u00f1a de flores.<\/p>\n<p>Furiosa por el honor que se hab\u00eda rendido al viejo sikh, la familia de Zenib envi\u00f3 un comando para profanar y arrasar su sepultura. Este gesto provoc\u00f3 la indignaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. De todas las ciudades y aldeas del Pakist\u00e1n afluyeron millares de rupias ofrecidas para que se edificara un grandioso mausoleo al m\u00e1rtir del amor. Boota Singh fue de nuevo enterrado bajo una monta\u00f1a de flores. Esta vez, centenares de musulmanes montaban guardia ante la sepultura del viejo sikh, afirmando con este gesto la esperanza de que, alg\u00fan d\u00eda, el tiempo acabar\u00eda quiz\u00e1 borrando del Penjab la cruel herencia del a\u00f1o 1947.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[En Esta noche, la libertad, los dos maestros del best-seller Dominique Lapierre y Larry Collins cuentan c\u00f3mo la partici\u00f3n de la India brit\u00e1nica en dos estados, India [hind\u00fa y sikh] y Pakist\u00e1n [musulm\u00e1n], hizo a masas de poblaci\u00f3n desplazarse, dejar sus hogares y padecer todo tipo de desgracias. 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