{"id":5409,"date":"2023-03-12T14:25:12","date_gmt":"2023-03-12T14:25:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/?p=5409"},"modified":"2023-03-12T14:48:22","modified_gmt":"2023-03-12T14:48:22","slug":"se-socava-la-iglesia-de-mary-ball-martinez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2023\/03\/12\/se-socava-la-iglesia-de-mary-ball-martinez\/","title":{"rendered":"Se socava la iglesia (de Mary Ball Mart\u00ednez)"},"content":{"rendered":"<p>En Roma las horas un poco antes del amanecer son apenas tibias aun en verano. Era la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s y casi pleno verano [\u2026] cuando unos cuatro mil hombres y mujeres de muchas partes del mundo pasaban la noche arrodillados sobre las baldosas fr\u00edas al pie de los escalones de la Bas\u00edlica de San Pedro. [\u2026]<\/p>\n<p>Apenas unos cuantos peregrinos podr\u00edan haber sabido que desde hac\u00eda m\u00e1s de medio siglo, tras la valiente fachada, ven\u00eda ocurriendo un proceso de ahuecamiento, de erosi\u00f3n de fuerza y substancia \u2014que la Iglesia Cat\u00f3lica hab\u00eda sido socavada.<\/p>\n<p>Todos ellos advert\u00edan que algo andaba mal, de otra forma no se hubieran unido a la peregrinaci\u00f3n. En Francia, Alemania, Inglaterra, Argentina, los Estados Unidos y Australia, a cada uno en su parroquia, lo hab\u00eda golpeado el cambio abrupto, la orden de adorar de manera nueva y extra\u00f1a. Casi la mitad de los peregrinos eran franceses que hab\u00edan llegado en trenes especiales desde Par\u00eds y todos hab\u00edan venido a suplicar al Santo Padre que restituyera la misa, los sacramentos y el catecismo para sus hijos [\u2026]<\/p>\n<p>Con el creciente fr\u00edo, se suministr\u00f3 grandes calderas de caf\u00e9. [\u2026] Se notaba que las ventanas tras las cuales dorm\u00eda Pablo VI, o no dorm\u00eda segu\u00edan cerradas. El d\u00eda anterior el Papa dio audiencia al n\u00famero acostumbrado de visitas, pero se neg\u00f3 categ\u00f3ricamente a admitir a los peregrinos \u00abtradicionalistas\u00bb.<\/p>\n<p>Han pasado cinco o seis a\u00f1os desde que los aproximadamente setecientos millones de cat\u00f3licos romanos dispersos por el mundo recibieron el primer impacto del cambio. Un domingo, a fines de los a\u00f1os sesenta (la fecha vari\u00f3 de pa\u00eds en pa\u00eds), fueron a la Iglesia para descubrir que el altar, la liturgia, el idioma y el ritual hab\u00edan sufrido una metamorfosis total. [\u2026].<\/p>\n<p>En los meses que se sucedieron, la incomprensi\u00f3n se volvi\u00f3 paulatinamente resignaci\u00f3n, y muy de cuando en cuando, en complacencia. Sin embargo, hubo uno que otro grito agudo de protesta, como cuando el novelista italiano Tito Casini, denunci\u00f3 a su obispo, el Cardenal Lercaro de Bolonia, que por casualidad tambi\u00e9n era quien encabezaba la Comisi\u00f3n Pontificia para la Liturgia: \u00abHa hecho usted lo que los soldados romanos al pie de la Cruz jam\u00e1s se atrevieron a hacer. Ha rasgado la t\u00fanica sin costura, el lazo de uni\u00f3n entre los creyentes en Cristo de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana, para dejarla en garras\u00bb. [\u2026]<\/p>\n<p>En Alemania el historiador Reinhardt Raffalt escrib\u00eda: \u00abAquellos de otra fe, contemplan horrorizados el ver c\u00f3mo la Iglesia Cat\u00f3lica se despoja de aquellos antiguos ritos que han vestido los misterios de la Cristiandad con una belleza eterna\u00bb.<\/p>\n<p>De Inglaterra lleg\u00f3 una plegaria apasionada, casi resentida, dirigida al Papa Pablo, suplic\u00e1ndole: \u00abRestaure la Misa tal y como se expresaba tan magn\u00edficamente en Lat\u00edn, la Misa que inspir\u00f3 innumerables obras de misticismo, arte, poes\u00eda, escultura y m\u00fasica, la Misa que pertenece no s\u00f3lo a la Iglesia Cat\u00f3lica y a sus fieles, sino a la cultura del mundo entero\u00bb. La petici\u00f3n la firmaron varias veintenas de escritores, artistas, fil\u00f3sofos y m\u00fasicos residentes en Londres, incluyendo a Yehudi Menuhin, Agatha Christie, Andr\u00e9s Segovia, Robert Graves, Jorge Luis Borges, Robert Lowell, Iris Murdoch, Vladimir Askanazy. [Nota: varios de estos personajes eran jud\u00edos o ateos] [\u2026]<\/p>\n<p>Aun antes de que concluyera el Concilio Vaticano II, un sector considerable del p\u00fablico franc\u00e9s ya estaba al tanto de la magnitud de la transformaci\u00f3n. El joven sacerdote, Georges de Nantes, empez\u00f3 a publicar una circular con el t\u00edtulo atrevido de <em>Le Contre-Reforme Catholique<\/em>. Se publicaron <em>Heresy of the Twentieth Century<\/em> de Madiran y <em>Subversion In the Liturgy<\/em> de Salieron, junto con una obra de gran peso del fil\u00f3sofo belga, Marcel de Corte, quien defin\u00eda las nuevas orientaciones como \u00abuna degradaci\u00f3n espiritual m\u00e1s profunda que cualquier otra cosa que haya experimentado la Iglesia en su historia, un padecimiento canceroso en el cual las c\u00e9lulas se reproducen r\u00e1pidamente para destruir lo que hay de sano en el Cuerpo M\u00edstico\u00bb; se\u00f1al\u00f3 que eran \u00abun intento de transformar el reino de Dios en el reino de la humanidad, de substituir una Iglesia consagrada a la adoraci\u00f3n de Dios por una Iglesia dedicada al culto del Hombre. \u00c9sta es la m\u00e1s temible, la m\u00e1s terrible de las herej\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto, un cura de pueblo en Borgo\u00f1a, Louis Coache, con t\u00edtulo en derecho can\u00f3nico, public\u00f3 una revista de cr\u00edtica dura intitulada C<em>artas de un sacerdote rural<\/em>, y reviv\u00eda una costumbre del lugar que hac\u00eda mucho hab\u00eda ca\u00eddo en desuso, la celebraci\u00f3n al aire libre de la procesi\u00f3n de Corpus Christi. La gente empez\u00f3 a llegar por cientos de todas partes de Francia al peque\u00f1o pueblo de Monjavoult, en la rica campi\u00f1a de Borgo\u00f1a, para caminar en procesi\u00f3n detr\u00e1s de la Sagrada Hostia en su relumbrante custodia cantando y rezando mientras los di\u00e1conos columpiaban los incensarios y las ni\u00f1as esparc\u00edan flores por el camino.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres procesiones de Corpus Christi, el obispo del Padre Coache [\u2026] ya\u00a0 no aguant\u00f3 m\u00e1s periodismo cr\u00edtico, ni devociones anticuadas. Orden\u00f3 el cese de las celebraciones y suspendi\u00f3 al Abb\u00e9 <em>a divinis<\/em>, una acta que prohibe a los sacerdotes ejercer sus funciones sacerdotales. [\u2026]<\/p>\n<p>A fines de los a\u00f1os sesenta, la revoluci\u00f3n, tanto tiempo en fase de socavamiento, se coloc\u00f3 en su lugar. Fue una operaci\u00f3n relativamente tranquila gracias a que se hab\u00eda llevado a cabo no por los enemigos declarados de la Iglesia, sino que por los que ostentaban ser sus amigos. A diferencia del sitio casi exitoso que se plante\u00f3 en el Siglo XVI [la Reforma protestante de Lutero], acompa\u00f1ado de un clamor para el quebrantamiento, la volcadura del Siglo XX se efectu\u00f3 en forma relativamente silenciosa, entre una combinaci\u00f3n ordenada de alteros de estudios, informes de situaci\u00f3n, agendas de conferencias y proyectos de curr\u00edcula, todos debidamente procesados por comit\u00e9s, comisiones, grupos de trabajo, sesiones de estudio, discusiones y di\u00e1logos.<\/p>\n<p>Una vez inaugurado el Concilio Vaticano II se promovi\u00f3 la volcadura asiduamente en art\u00edculos, conferencias de prensa, entrevistas, exhortaciones y enc\u00edclicas, todo en un ambiente de prudencia y discreci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Concluido el Concilio, sigui\u00f3 su turno a los comentaristas. En veloz sucesi\u00f3n en Europa y Am\u00e9rica aparecieron art\u00edculos y m\u00e1s art\u00edculos, libros y m\u00e1s libros que intentaban explicar lo sucedido. Relatos detallados de cada sesi\u00f3n del Concilio alegaban poder se\u00f1alar el momento preciso en el que cada uno de los cambios se efectu\u00f3.<\/p>\n<p>Mucho de lo escrito sali\u00f3 de las plumas de los te\u00f3logos y seglares liberales que ensalzaban lo que ellos proclamaban \u00abla gran obra de abrir la Iglesia al mundo\u00bb. M\u00e1s a\u00fan escribieron los conservadores que a la vez que aceptaban la legitimidad del Concilio Vaticano II, intentaban mostrar c\u00f3mo sus loables intenciones fueron distorsionadas.<\/p>\n<p>Estos escritores se mostraron especialmente duros con lo que llamaban el \u00abGrupo del Rhin\u00bb, unos cardenales, obispos y perita de pensamiento liberal, que proven\u00edan principalmente del norte de Europa, qui\u00e9nes, se alegaba, dominaban los debates, monopolizaban la atenci\u00f3n de los medios de difusi\u00f3n acabaron por influir sobre la mayor\u00eda silenciosa de Padres del Concilio para que votaran en su manera \u00abprogresista\u00bb. Los comentadores, a quienes se les comenzaba a llamar \u00abtradicionalistas\u00bb, mostraron una tendencia a hacer caso omiso del Concilio, alegando que se ve\u00eda un intento por destruir la Iglesia.<\/p>\n<p>En todo lo escrito, el Concilio Vaticano II o \u00abConcilio del Papa Juan\u00bb, como se le llamaba, era el protagonista. Lo ocurrido en la Bas\u00edlica de San Pedro entre octubre de 1962 y diciembre de 1965 abarca toda la historia. El Vaticano impuls\u00f3 esta idea y la sigue promoviendo hoy en d\u00eda, juzgando pr\u00e1cticamente todo problema que surge, \u00abde acuerdo con el Concilio\u00bb, haciendo referencia en ocasiones a la \u00abIglesia Conciliar\u00bb. En un sentido verdadero, los documentos del Vaticano II son las nuevas Escrituras Sagradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Roma las horas un poco antes del amanecer son apenas tibias aun en verano. 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