{"id":46,"date":"2016-11-04T19:44:22","date_gmt":"2016-11-04T19:44:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/?p=46"},"modified":"2018-05-12T12:03:34","modified_gmt":"2018-05-12T12:03:34","slug":"el-gran-reaprendizaje-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2016\/11\/04\/el-gran-reaprendizaje-2\/","title":{"rendered":"El Gran Reaprendizaje"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sacado del libro \u201cHooking up\u201d (\u201cenrollarse\u201d), Tom Wolfe, 2000<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1968, en San Francisco, me tropec\u00e9 con una curiosa nota a pie de p\u00e1gina al movimiento hippie. En la Cl\u00ednica Haight-Ashbury hab\u00eda m\u00e9dicos que trataban enfermedades que ning\u00fan doctor vivo hab\u00eda encontrado antes, enfermedades que hab\u00edan desaparecido hace tanto tiempo que nunca se les hab\u00edan dado nombres en lat\u00edn, enfermedades como la sarna, el \u201cgrunge\u201d, el picor, la sacudida, el \u201cafta\u201d, el \u201cscroff\u201d, el podrido. Y, \u00bfc\u00f3mo era que hab\u00edan vuelto ahora? Ten\u00eda que ver con el hecho que miles de j\u00f3venes de ambos sexos hab\u00edan migrado a San Francisco para vivir en comunas, en lo que creo que la historia registrar\u00e1 como una de las fiebres religiosas m\u00e1s extraordinarias de todos los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hippies no quer\u00edan otra cosa que desechar todos los c\u00f3digos y restricciones del pasado y comenzar desde cero. Una vez, el novelista Ken Kesey, l\u00edder de una comuna llamada los \u201cMerry Pranksters\u201d (\u201cbromistas felices\u201d), organiz\u00f3 un peregrinaje a Stonehenge con la idea de retornar al punto cero de la civilizaci\u00f3n anglosajona, que imagin\u00f3 que era Stonehenge y comenzar de nuevo para hacerlo mejor esta vez. Entre los c\u00f3digos y restricciones que desech\u00f3 la gente en las comunas \u2013 muy a prop\u00f3sito \u2013 estaban los que dec\u00edan que no debes usar los cepillos de dientes de otras personas o dormir sobre los colchones de otra gente sin cambiar las s\u00e1banas (o, lo que era m\u00e1s probable, sin usar ninguna s\u00e1bana), o que t\u00fa y otras cinco personas no deber\u00edan beber de la misma botella de Shasta o tomar chupadas del mismo cigarrillo. Y, ahora, en 1968, estaban reaprendiendo\u2026las leyes de la higiene\u2026por medio de enfermarse de la sarna, el \u201cgrunge\u201d, el picor, la sacudida, el \u201cafta\u201d, el \u201cscroff\u201d, el podrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece que este proceso, es decir, el reaprendizaje \u2013 que sigue un comienzo desde cero prometeico y sin precedentes \u2013 es el leitmotiv del siglo XX en Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cComenzar desde cero\u201d era el eslogan de la escuela Bauhaus. Por ser familiar, no volver\u00e9 a contar la historia de c\u00f3mo los Bauhaus (un movimiento diminuto de artistas en la Alemania de los a\u00f1os veinte) desech\u00f3 todos los estilos arquitect\u00f3nicos del pasado y cre\u00f3 la apariencia de caja de cristal de la ciudad americana moderna durante el siglo veinte [se refiere a los rascacielos]. Pero deber\u00eda mencionar la desorbitada exuberancia espiritual con la que el movimiento empez\u00f3, la convicci\u00f3n apasionada del l\u00edder de Bauhaus, Walter Gropius, que comenzar desde cero en la arquitectura y dise\u00f1o le liberar\u00eda de la mano muerta del pasado. Sin embargo, a finales de los a\u00f1os setenta, los mismos arquitectos comenzaron a quejarse de la mano muerta de la escuela Bauhaus: los techos planos (que ten\u00edan goteras con la lluvia y se derrumbaban con la nieve), los diminutos cub\u00edculos de oficina de color beis (que hac\u00edan que los trabajadores se sintieran como engranajes de una m\u00e1quina), las paredes de vidrio (que dejaban entrar demasiado calor, demasiado fr\u00edo, demasiado resplandor y nada de aire). Ahora el reaprendizaje est\u00e1 en proceso a toda marcha. Los arquitectos est\u00e1n ocupados rebuscando en lo que el artista Richard Merkin llama el Gran Armario [el gran cl\u00f3set]. Dentro del Gran Armario, en montones promiscuos, se amontonan los estilos abandonados del pasado. Los redescubrimientos favoritos de la actualidad son cl\u00e1sico, georgiano, secesi\u00f3n y Art D\u00e9co. Reaprendiendo sobre la marcha, los arquitectos est\u00e1n en una org\u00eda de eclecticismo [combinar elementos de varios estilos] comparable a la del periodo victoriano, hace 125 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pol\u00edtica, el gran comienzo desde cero del siglo XX fue el socialismo de un solo partido, tambi\u00e9n llamado \u201ccomunismo\u201d o \u201cmarxismo-leninismo\u201d. Dada la mala reputaci\u00f3n que tiene en la actualidad este sistema en Occidente, es instructivo leer \u201cDiez d\u00edas que cambiaron el mundo\u201d de John Reed &#8211; antes de pasar a \u201cArchipi\u00e9lago Gulag\u201d de Aleksandr Solzhenitsyn. El trabajador prometeico de camisa azul que se representaba en un poster rompiendo sus cadenas a lo largo de su pecho poderoso representaba claramente la libertad humana extrema en la que el movimiento cre\u00eda en un inicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los intelectuales occidentales, el doloroso amanecer empez\u00f3 con la publicaci\u00f3n de \u201cArchipi\u00e9lago Gulag\u201d en 1973. Solzhenitsyn insisti\u00f3 en que el villano que hab\u00eda detr\u00e1s de la red sovi\u00e9tica de campos de concentraci\u00f3n no era Stalin o Lenin (que invent\u00f3 el t\u00e9rmino \u201ccampo de concentraci\u00f3n\u201d), ni siquiera el marxismo. Por el contrario, era la extra\u00f1a noci\u00f3n del siglo XX por la cual los soviets pod\u00edan desechar no s\u00f3lo el viejo orden social sino tambi\u00e9n su \u00e9tica religiosa, que hab\u00eda ido desarroll\u00e1ndose durante milenios (\u201cdecencia com\u00fan\u201d, la llam\u00f3 Orwell) y reinventar la moral\u2026 aqu\u00ed\u2026 ahora\u2026 \u201ca punta de pistola\u201d, como dec\u00eda la famosa frase de los mao\u00edstas. Mucho antes de que cayera el muro de Berl\u00edn el 9 de noviembre de 1989, el reaprendizaje hab\u00eda alcanzado el punto en el que incluso los c\u00edrculos gobernantes de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China hab\u00edan empezado a preguntarse la mejor manera de convertir el comunismo en algo que no fuera un \u201cbarbarismo con rostro humano\u201d, para usar la frase memorable de Bernard Henri-Levy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran contribuci\u00f3n estadounidense al comienzo desde cero del siglo XX fue en el \u00e1rea de maneras y costumbres, especialmente en lo que remilgadamente se llam\u00f3 \u201cla revoluci\u00f3n sexual\u201d. En cada aldea, incluso en el antiguo \u201ccintur\u00f3n b\u00edblico\u201d [estados m\u00e1s religiosos de Estados Unidos] puede encontrarse el burdel del pueblo, que ya no est\u00e1 escondido en una casa de luces rojas o azules o detr\u00e1s de una puerta verde, sino publicitado de forma abierta a la orilla de una carretera con un letrero de pl\u00e1stico iluminado por detr\u00e1s con una luz de mil vatios: MASAJE DE MUCHACHAS COMPLETAMENTE DESNUDAS EN SAUNA Y MARAT\u00d3N DE SESIONES DE ENCUENTRO. Hasta 1985, los cines porno estaban tan extendidos como el 7-eleven, incluyendo autocines al aire libre con pantallas de seis, siete u ocho pisos de altura, para poder proyectar mejor todos los pliegues h\u00famedos, los n\u00f3dulos brillantes y los menudillos duros a unos campesinos estadounidenses jadeantes. En 1985, los cines porno comenzaron a ser reemplazados por el videocasete porno, que pod\u00eda llevarse a cualquier casa. En el estante de arriba de la sala de estar, al lado de los tomos de la \u201cWorld Book Encyclopedia\u201d y los \u201cClasicos Modernos de Biblioteca\u201d, uno ahora encuentra los videos: \u201cEl Callej\u00f3n de Asunci\u00f3n\u201d, \u201cBa\u00f1ada y colgada\u201d, \u201c\u00a1Oye! \u00a1Peque\u00f1a Rambo!\u201d y \u201cLa maestra latina: ella chupa, ella ha chupado, ella habr\u00e1 chupado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el oto\u00f1o de 1987, una secretaria de iglesia de 25 a\u00f1os llamada Jessica Hahn provoc\u00f3 un frenes\u00ed de risitas en la prensa sensacionalista cuando se anunci\u00f3 la noticia de que hab\u00eda posado desnuda para la revista Playboy. \u00bfSu castigo? Una gira triunfal por todos los programas televisivos de entrevistas y variedades de la naci\u00f3n. Por lo que a m\u00ed respecta, el punto m\u00e1ximo se produjo cuando una ni\u00f1a de diez a\u00f1os, una estudiante de escuela privada, que llevaba una blusa de bot\u00f3n de oro, una chaqueta de punto y una falda de su uniforme escolar, se acerc\u00f3 a ella en el exterior de un estudio de televisi\u00f3n con una pila de revistas Playboy que mostraban a la secretaria con los pechos desnudos y los muslos entreabiertos y le pidi\u00f3 que se las firmara. Con la bendici\u00f3n de sus maestros, pensaba llevar las copias firmadas a la escuela y montar all\u00ed una subasta p\u00fablica. Los beneficios se destinar\u00edan a los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, para la revoluci\u00f3n sexual, se produjo tambi\u00e9n un amanecer doloroso en los a\u00f1os ochenta, y as\u00ed empez\u00f3 el reaprendizaje, en forma de profilaxis. Todo ello puede resumirse en una \u00fanica palabra que no requiere explicaci\u00f3n: SIDA.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se deber\u00eda pensar en el Gran Reaprendizaje \u2013 si algo tan prosaico como las clases de recuperaci\u00f3n puede llamarse \u201cgrande\u201d \u2013 no tanto como el punto final del siglo XX como el tema del siglo XXI. No hay ninguna ley de la historia que diga que un nuevo siglo debe empezar diez o veinte a\u00f1os por adelantado, pero ha sido as\u00ed dos veces seguidas. El siglo XIX comenz\u00f3 con las revoluciones americana y francesa de finales del siglo XVIII. El siglo XX comenz\u00f3 con la formulaci\u00f3n del marxismo, el psicoan\u00e1lisis y el modernismo a finales del siglo XIX. Y el siglo XXI comenz\u00f3 con el Gran Reaprendizaje \u2013 en forma de la destrucci\u00f3n del muro de Berl\u00edn en un \u00fanico d\u00eda, escenificando el completo fracaso del comienzo desde cero m\u00e1s trascendental de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Predigo que el siglo XXI probar\u00e1 que es falsa la noci\u00f3n del siglo XX del Futuro como algo emocionante, novedoso, inesperado o radiante; como el Progreso, para usar una vieja palabra. Ya es claro que las ciudades, gracias al Reaprendizaje, ni siquiera tendr\u00e1n la apariencia de nuevas. Muy al contrario: las ciudades del a\u00f1o 2000 est\u00e1n comenzando a parecerse m\u00e1s a las de 1900 que a las de 1990. Del Sur del Bronx en Nueva York al Sudeste de Atlanta, las viviendas p\u00fablicas ya no se construyen con la apariencia de torres comerciales. La nueva apariencia: las villas suburbanas anchas y bajas con jard\u00edn de Hampstead Heath en Londres. El siglo XXI tendr\u00e1 un aire retrogrado y una atm\u00f3sfera mental retr\u00f3grada. La gente de nuestro mundo, acomodados en sus complejos de apartamentos de estilo neo georgiano, rememorar\u00e1n con asombro el siglo que acaba de finalizar&#8230; Contemplar\u00e1n el siglo XX como el siglo en que las guerras se volvieron tan enormes que fueron conocidas como guerras mundiales, el siglo en que la tecnolog\u00eda dio un salto adelante tan r\u00e1pido que el hombre desarroll\u00f3 la capacidad de destruir el mismo planeta \u2013 pero tambi\u00e9n la capacidad de escapar a las estrellas en naves espaciales si el planeta estalla \u2013 y de manipular sus propios genes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, por encima de todo, rememorar\u00e1n el siglo XIX como el siglo en que sus antepasados tuvieron la confianza asombrosa, el descaro prometeico de desafiar a los dioses e intentar empujar el poder y la libertad del hombre a extremos divinos, sin l\u00edmite. Mirar\u00e1n el pasado con asombro\u2026 sin la m\u00ednima tentaci\u00f3n de emular la osad\u00eda de los que quisieron desechar todas las reglas y quisieron comenzar desde cero. Por el contrario, se hundir\u00e1n cada vez m\u00e1s hondo en sus poltronas de estilo Luis XVI, navegando perezosamente entre la informaci\u00f3n de Internet, matando el tiempo como las matronas victorianas que hac\u00edan ganchillo, encaje, tejido, bordado y punto de cruz; satisfechos de vivir en lo que se conocer\u00e1 como el Siglo Somnoliento o la Resaca del Siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[Nota del traductor: el tiempo desde la escritura del art\u00edculo ha demostrado que el autor era demasiado optimista. El reaprendizaje s\u00f3lo se produce cuando las consecuencias de no hacerlo son abrumadoramente costosas. Para algunos aspectos muy b\u00e1sicos, el reaprendizaje requiere un derrumbamiento general de la civilizaci\u00f3n, como pas\u00f3 en la ca\u00edda del Imperio Romano.]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sacado del libro \u201cHooking up\u201d (\u201cenrollarse\u201d), Tom Wolfe, 2000 En 1968, en San Francisco, me tropec\u00e9 con una curiosa nota a pie de p\u00e1gina al movimiento hippie. 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