{"id":3097,"date":"2019-12-23T22:48:02","date_gmt":"2019-12-23T22:48:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/?p=3097"},"modified":"2019-12-23T23:01:17","modified_gmt":"2019-12-23T23:01:17","slug":"restauremos-el-estigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2019\/12\/23\/restauremos-el-estigma\/","title":{"rendered":"Restauremos el estigma"},"content":{"rendered":"<p><strong>Roger Scrutton.<\/strong><br \/>\n<strong>City Journal. Oto\u00f1o 2000<\/strong><\/p>\n<p><em>Sin \u00e9l, nos convertimos en una sociedad sin verg\u00fcenza \u2013 con algunas consecuencias desastrosas<\/em><\/p>\n<p>[Original en ingl\u00e9s <a href=\"https:\/\/www.city-journal.org\/html\/bring-back-stigma-11807.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">aqu\u00ed<\/a>]<\/p>\n<p><strong>En la actualidad, es normal considerar el estigma social como una forma de opresi\u00f3n, que debe ser descartada en nuestra b\u00fasqueda colectiva de libertad interior. Pero esa opini\u00f3n hubiera horrorizado a los fil\u00f3sofos pol\u00edticos y los novelistas de tiempos pasados.<\/strong> Para casi todos los asuntos relacionados con los requerimientos b\u00e1sicos del orden social, ellos cre\u00edan que la presi\u00f3n amable de maneras, morales y costumbres \u2013 impuesta por varias formas de desaprobaci\u00f3n, estigma, verg\u00fcenza y reprobaci\u00f3n \u2013 era una mejor garant\u00eda de conducta civilizada y legal que las mismas leyes. <strong>Las sanciones internas, afirmaban, manten\u00edan la sociedad de forma m\u00e1s segura que las sanciones externas como la polic\u00eda y los tribunales<\/strong>. Es por ello que, por ejemplo, los moralistas del siglo dieciocho apenas mencionaban de pasada el asesinato, el robo, la violaci\u00f3n o el enga\u00f1o delictivo. Por el contrario, estaban interesados apasionadamente en las peque\u00f1as costumbres de las que depende el orden social y las cuales, si se cumplen con propiedad, hacen que esos delitos sean impensables.<\/p>\n<p><strong>En nuestra era, se ha evaporado el estigma y, junto con \u00e9l, mucha de la autorregulaci\u00f3n constante de la comunidad a peque\u00f1a escala, que depende del respeto y miedo de cada individuo a c\u00f3mo lo juzgan los dem\u00e1s. En consecuencia, las leyes se han expandido, tanto en extensi\u00f3n como en complejidad, para llenar ese vac\u00edo. Sin embargo, como las sanciones han pasado de la sociedad al estado, la gente se siente mucho m\u00e1s libre de seguir sus propias tendencias, de no respetar las buenas costumbres y de ignorar el efecto de su conducta sobre los otros y sobre el bien com\u00fan.<\/strong> Pues, aunque la ley impacta mucho m\u00e1s en sus vidas, la experimentan como una fuerza externa sin ninguna autoridad moral aut\u00e9ntica. Adem\u00e1s, la ley distingue cada vez m\u00e1s el dominio p\u00fablico (en el cual es la \u00fanica autoridad objetiva) del dominio privado (en el que no puede entrometerse), dejando el dominio privado cada vez menos regulado, a pesar de que incluye la mayor\u00eda de asuntos de los que depende el futuro de la sociedad: la conducta sexual, la crianza de los hijos, la honestidad en los tratos y el respeto por uno mismo.<\/p>\n<p>Asimismo, no hay ninguna evidencia de que la ley pueda compensar realmente la p\u00e9rdida de sanciones sociales. La ley combate el delito, no eliminando los planes delictivos sino aumentando el riesgo asociado a ellos; el estigma combate el delito creando personas que, de entrada, carecen de planes delictivos. <strong>El hecho de que la ley sustituya de forma regular al estigma es una causa clave del aumento constante en el n\u00famero y la severidad de los delitos.<\/strong><\/p>\n<p>Se sabe que, hace medio siglo, la antrop\u00f3loga Ruth Benedict clasific\u00f3 las sociedades seg\u00fan si la verg\u00fcenza o la culpa gobernaba las vidas internas de sus ciudadanos, estando la verg\u00fcenza dirigida hacia fuera (hacia la sociedad) y la culpa dirigida hacia adentro (hacia el yo). Pero esta es una distinci\u00f3n irrelevante, pues la culpa es simplemente el residuo interior de la verg\u00fcenza. <strong>La culpa es una respuesta aprendida \u2013 una internalizaci\u00f3n de la desaprobaci\u00f3n, ira y ostracismo que los padres, los profesores y los vecinos dirigen al ni\u00f1o rebelde para moldear su conciencia. Por ello, la culpa existe donde la gente teme que le juzguen mal. La experiencia recogida en las sociedades modernas sugiere que, cuando la comunidad deja de responder a los fallos morales con sanciones p\u00fablicas, los individuos dejan de sentirse culpables por \u00e9stos y la conciencia se debilita. Si queremos que existan las sanciones internas, debemos respaldarlas con sanciones de un tipo m\u00e1s exterior y p\u00fablico. Tambi\u00e9n deben imponerse normas morales, que deben ser generadas colectivamente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La moral sexual proporciona un ejemplo particularmente claro e importante. El sexo es el pegamento de la sociedad y tambi\u00e9n la fuerza que la hace explotar.<\/strong> Si se gestionan correctamente, los sentimientos sexuales producen matrimonios duraderos, familias estables, ni\u00f1os con padres que los cuidan y el traspaso entre generaciones del tesoro del capital social. Si se gestionan de forma incorrecta, producen una sociedad \u2013 quiz\u00e1s se deber\u00eda decir \u201csociedad\u201d \u2013 de encuentros casuales, celos y agresiones, en la que no hay ni compromisos duraderos ni sacrificio por los hijos.<\/p>\n<p>La sociedad hace de la conducta sexual un asunto de conciencia y, de esta forma, la regula m\u00e1s efectivamente. Y esta moralizaci\u00f3n del sentimiento sexual tambi\u00e9n lo transforma, creando sentimientos que no s\u00f3lo son \u00fanicamente humanos sino vitales para nuestra felicidad. El amor er\u00f3tico, en contraste con el deseo animal, requiere distancia y que \u00e9sta sea vencida por la pasi\u00f3n. Esta distancia no existe en una sociedad en la que cualquiera puede obtener desahogo sexual en cualquier lugar y de cualquier persona sin ser penalizado con la culpa o la verg\u00fcenza, impuestas mediante el estigma u el ostracismo.<\/p>\n<p>Ti\u00f1endo los sentimientos sexuales con sanciones psicol\u00f3gicas, las sociedades tradicionales se aseguraban que eran controlados por la persona que los siente. Como resultado, estos sentimientos se integraban en el car\u00e1cter moral y no se gobernaban desde fuera con leyes y regulaciones, sino desde dentro con la voluntad. Este control interior pon\u00eda distancia entre las personas; tambi\u00e9n las proteg\u00eda de los dem\u00e1s asegur\u00e1ndose de que las iniciativas sexuales no eran robos rel\u00e1mpago para conseguir los bienes que est\u00e1n a la vista, sino los primeros pasos hacia el amor y el compromiso. <strong>Si se quita este control interior, lo que era antes una fuente de cohesi\u00f3n social se convierte en una causa de decadencia social.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace mucho tiempo, las sociedades reconocieron que no pod\u00edan catalogar el adulterio o el embarazo fuera del matrimonio como cr\u00edmenes sin dar lugar a injusticias intolerables; el mismo Cristo tom\u00f3 el primer paso hacia esta descriminalizaci\u00f3n cuando invit\u00f3 ir\u00f3nicamente a cualquiera que estuviera sin pecado a lapidar a la mujer acusada de adulterio. Sin embargo, incluso aunque la ley se retir\u00f3 de esas \u00e1reas, el c\u00f3digo moral permaneci\u00f3 y las comunidades pudieron protegerse de los excesos sexuales que amenazaban su existencia estigmatizando a aquellos que se permit\u00edan estos excesos. Si se quita el estigma, nos quedamos sin m\u00e9todos socialmente aceptables para hacer cumplir la moral sexual.<\/strong><\/p>\n<p>Esta p\u00e9rdida es especialmente significativa hoy, cuando comenzamos a darnos cuenta del da\u00f1o que la destrucci\u00f3n del matrimonio ha causado en la sociedad. La familia estable de padre y madre ya no parece [\u2026] una peculiaridad de la sociedad \u201cburguesa\u201d. Cada vez m\u00e1s, la reconocemos como la instituci\u00f3n que aseguraba la estabilidad, armon\u00eda y prosperidad de las sociedades occidentales y que permit\u00eda a una generaci\u00f3n transmitir su cultura e instituciones a la siguiente. <strong>No era la ley la que conservaba el matrimonio sino el estigma, el cual aseguraba que la mayor\u00eda de ni\u00f1os, incluso si no eran concebidos dentro del matrimonio, al menos nac\u00edan dentro de \u00e9l, disfrutando as\u00ed de la aceptaci\u00f3n social y el cuidado paterno que los ni\u00f1os necesitan para convertirse en ciudadanos seguros y decentes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por supuesto, la estigmatizaci\u00f3n de los hijos ileg\u00edtimos ten\u00eda efectos laterales crueles \u2013 como los ni\u00f1os a los que la gente ridiculizaba como \u201cbastardos\u201d. Mi abuelo fue uno de ellos [\u2026] Pero, como James Q. Wilson y otros han mostrado, la eliminaci\u00f3n del estigma sobre los hijos ileg\u00edtimos, no ha hecho nada para mejorar el car\u00e1cter y las perspectivas de \u00e9stos.<\/strong> Por ejemplo, los estudios estad\u00edsticos de prisioneros estadounidenses muestran que la ilegitimidad es, por mucho, el factor m\u00e1s importante que predispone a los ni\u00f1os a una vida de crimen \u2013 m\u00e1s significativo que el coeficiente intelectual, la raza, la cultura o cualquier otro factor investigado por crimin\u00f3logos. La funci\u00f3n del estigma era evitar que la gente se reprodujera en formas socialmente destructivas. <strong>Con el estigma desaparecido, cada vez m\u00e1s ni\u00f1os nacen fuera del matrimonio y las ayudas sociales a las madres solteras hacen que tomar este atajo al \u00e9xito reproductivo sea ventajoso econ\u00f3micamente. Esto es una cat\u00e1strofe<\/strong> en los barrios marginales de hoy en d\u00eda; ser\u00e1 una mayor cat\u00e1strofe en Gran Breta\u00f1a de aqu\u00ed 20 a\u00f1os, cuando los ni\u00f1os nacidos dentro del matrimonio sean minor\u00eda.<\/p>\n<p>El caso no es muy diferente del adulterio. La gente de la generaci\u00f3n de mis padres no confesar\u00eda p\u00fablicamente este tipo de transgresiones; si lo comet\u00edan, lo hac\u00edan en secreto [\u2026] Hoy, sin embargo, alguien invitado a una cena con su esposa puede aparecer, en cambio, con su amante \u2013 incluso una amante que nadie conoce todav\u00eda \u2013 sin producir m\u00e1s que una ligera curiosidad.<\/p>\n<p><strong>El efecto sobre el matrimonio es evidente.<\/strong> En Gran Breta\u00f1a, como en Estados Unidos, casi la mitad de todos los matrimonios acaban en divorcio [\u2026] El matrimonio ya no es la norma socialmente aceptada que se\u00f1ala la verdadera conclusi\u00f3n del desarrollo sexual, sino una opci\u00f3n individual, que no es asunto de nadie sino de la pareja que lo contrae. Por lo tanto, ning\u00fan estigma se asocia al divorcio. La poligamia secuencial es la norma entre hombres exitosos y, a los que pierden en ese estado de cosas \u2013 las mujeres y ni\u00f1os que estos hombres abandonan \u2013, se les ha privado de su protecci\u00f3n m\u00e1s importante, que eran los castigos sociales que sufr\u00eda el malhechor. Nuestra sociedad prodiga generosamente simpat\u00eda sentimental a v\u00edctimas imaginarias (cuya conducta irresponsable es la causa real de su infortunio), pero es completamente indiferente a las v\u00edctimas de verdad, como los ni\u00f1os abandonados o ileg\u00edtimos (cuya desgracia resulta de la negativa de la sociedad a juzgar a los malhechores). [\u2026]<\/p>\n<p>Se suele considerar que el ataque al estigma comienza con los grandes dramas de culpa protestante \u2013 con \u201cLa Letra Escarlata\u201d de Hawthorne o \u201cJohn Gabriel Borkman\u201d de Ibsen \u2013 pero ya est\u00e1 presente en el \u00e9nfasis que pone la Ilustraci\u00f3n en la libertad individual como objetivo de la vida social y en la concepci\u00f3n rom\u00e1ntica del marginado social. [\u2026]<\/p>\n<p><strong>Por lo tanto, para la imaginaci\u00f3n moderna posrom\u00e1ntica, la disposici\u00f3n a mantener normas sociales usando el estigma y la verg\u00fcenza parece aberrante, una forma de mala conducta m\u00e1s que una cura para \u00e9sta.<\/strong> La cultura estadounidense actual se ha posicionado firmemente contra las formas antiguas de estigma social, desprendi\u00e9ndose de su herencia puritana [\u2026]. La guerra del siglo XX sobre la culpa ha acelerado este proceso. Debido en parte a la lectura incorrecta y a la vulgarizaci\u00f3n de Freud por los que ve\u00edan la \u201crepresi\u00f3n\u201d como un mal y la \u201cliberaci\u00f3n\u201d como cura para ella, y en parte a la creencia existencialista en la \u201cautenticidad\u201d y la \u201cbuena fe\u201d, la culpa pas\u00f3 a ser vista como una fuerza negativa, una fuente de sufrimiento que no produce beneficios que compensan este sufrimiento.<\/p>\n<p>Muchos te\u00f3ricos presionaron para avanzar hacia esta conclusi\u00f3n. Por ejemplo, el disc\u00edpulo de Freud, Wilhelm Reich atac\u00f3 la \u201cfamilia patriarcal\u201d como la fuente de represi\u00f3n sexual y de deformaci\u00f3n de la libido del individuo \u2013 como si la represi\u00f3n sexual fuera algo incuestionablemente malo. Su \u201cFunci\u00f3n del Orgasmo\u201d ofreci\u00f3 liberar nuestros impulsos sexuales, proporcion\u00e1ndoles un objetivo sencillo y moralmente neutral \u2013 no el amor y el compromiso o la procreaci\u00f3n y la familia, sino un breve espasmo de la carne. Herbert Marcuse vendi\u00f3 la misma mercanc\u00eda en el lenguaje del humanismo marxista, mientras Sartre desarrollo una completa teolog\u00eda de liberaci\u00f3n, dise\u00f1ada para representar a la sociedad convencional (junto con sus normas, sanciones y convenciones) como la fuente de todo mal, la cual nos impide florecer en nuestra libertad y disfrutar los frutos de nuestras verdaderas elecciones. El mayor pecado, seg\u00fan Sastre, era la \u201cmala fe\u201d \u2013 la obediencia a una autoridad externa al propio yo. La mala fe era la voz del Otro, y el principal enemigo de la libertad humana es la comunidad de gente honrada, que cumple las leyes y se vigila mutuamente.<\/p>\n<p><strong>Atacar la culpa incluye negar la verg\u00fcenza en la misma medida.<\/strong> Por ejemplo, si no debemos sentirnos culpables sobre nuestras aventuras sexuales, entonces tampoco podemos sentirnos avergonzados de las mismas. Adem\u00e1s, cualquier intento de avergonzarnos, de tratar con desd\u00e9n y desprecio nuestras seducciones, org\u00edas y excesos, es un acto de opresi\u00f3n, una negaci\u00f3n de nuestros derechos fundamentales. Por consiguiente, se ha asumido que debemos considerar las excentricidades de nuestros vecinos como un asunto completamente privado y \u00e9stas no deben ser m\u00e1s criticadas o ridiculizadas que el contenido de su carro de la compra cuando llegan a la caja del supermercado. En la esfera sexual, como en la esfera de la compra, la \u00fanica ley vinculante es la ley del mercado.<\/p>\n<p><strong>Sin embargo, el extra\u00f1o resultado de este movimiento para rechazar el estigma ha sido la introducci\u00f3n de un estigma de otro estilo. La gente \u201cmoralista\u201d (\u201cjudgmental\u201d) se ve condenada con una vehemencia que hubiera sido apropiada en [el juicio de las brujas de] Salem.<\/strong> Los que viven seg\u00fan la moral tradicional acaban siendo clasificados con etiquetas abusivas; si lamentas la ilegitimidad y la dependencia de las ayudas sociales que \u00e9sta frecuentemente produce, demuestras ser un \u201cmiserable\u201d y una persona a que le falta \u201ccompasi\u00f3n\u201d; [\u2026]; si crees en la cultura occidental eres un \u201celitista\u201d \u2013 todas estas son etiquetas que pueden da\u00f1ar una carrera profesional. <strong>El estigma flota libremente en el mundo an\u00e1rquico de los estilos de vida individualistas, listo para adherirse a cualquiera que defienda el autocontrol.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es en este contexto en el que deber\u00edamos entender la correcci\u00f3n pol\u00edtica [es decir, lo pol\u00edticamente correcto].<\/strong> El nuevo tipo de estigma crea un nuevo tipo de miedo. La correcci\u00f3n pol\u00edtica no es una moral en el sentido tradicional: no requiere que cambies tu vida, que hagas sacrificios o que vivas seg\u00fan un c\u00f3digo exigente de conducta. Te dice que cuides tu lenguaje, para evitar que te juzguen negativamente de la \u00fanica manera posible, que es juzgar a aquel que juzga negativamente. [\u2026]<\/p>\n<p><strong>Sin embargo, al contrario que las formas antiguas de estigma, cuya funci\u00f3n era unir a una comunidad y ligar cada miembro al destino com\u00fan, esta nueva forma de estigma tiene exactamente el objetivo opuesto: permitir la fragmentaci\u00f3n social.<\/strong> La menci\u00f3n de \u201cla inclusi\u00f3n social\u201d es una m\u00e1scara que oculta lo contrario. La correcci\u00f3n pol\u00edtica no busca incluir el Otro en nuestra comunidad sino aceptar sus diferencias y permitirle vivir fuera de la comunidad. <strong>En efecto, intenta crear una sociedad de extra\u00f1os<\/strong>, donde cada uno persigue su propia gratificaci\u00f3n en la manera que ha escogido libremente y no responde de lo que hace a nadie sino a s\u00ed mismo. Por supuesto, hay l\u00edmites: a\u00fan est\u00e1n prohibidas las actividades que amenazan la vida o la propiedad. Pero es la ley la que las proh\u00edbe y no la moral [\u2026]<\/p>\n<p>Sin embargo, hay una gran excepci\u00f3n a esta actitud y va al coraz\u00f3n de nuestra naturaleza moral. Esta excepci\u00f3n es la pedofilia [\u2026] La histeria sobre la pedofilia indica una sociedad que ha llegado al borde de la autodestrucci\u00f3n y se encuentra all\u00ed mirando al vac\u00edo. [\u2026] Si la correcci\u00f3n pol\u00edtica se convirtiese tambi\u00e9n en la norma en esta \u00e1rea [\u2026] entonces la \u201csociedad de extra\u00f1os\u201d ser\u00eda, por fin, una realidad. La \u201cinclusi\u00f3n social\u201d significar\u00eda atomizaci\u00f3n social: a nadie le importar\u00eda lo m\u00ednimo la conducta del otro, siempre que no fuera amenazado directamente por ella y nadie har\u00eda nada para asegurarse de que se transmiten los beneficios y las cargas de la civilizaci\u00f3n.[\u2026]<\/p>\n<p>Por supuesto, todav\u00eda no hemos llegado a esta etapa. Sin embargo, las formas permitidas de estigma est\u00e1n disminuyendo [\u2026] <strong>La disminuci\u00f3n del estigma significa inevitablemente que la tarea de asegurar el control social es dejada al estado. Por lo tanto, el estado se ha convertido en el guardi\u00e1n del orden social.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero esto ha pasado en el momento preciso en el que el estado no ve otro remedio a los males sociales que no sea la \u201ccompasi\u00f3n\u201d, lo que quiere decir subsidiar a los malhechores. El estado ya no representa una sociedad burguesa normal, con sus convenciones y su decoro. Se ha hecho subversiva de todo ello y se dedica a monopolizar las sanciones morales, mientras que, al mismo tiempo, las vac\u00eda de toda su fuerza.<\/strong> Los castigos son cada vez m\u00e1s leves, las excusas son cada vez m\u00e1s aceptables y una niebla de correcci\u00f3n pol\u00edtica asfixia todas las oportunidades para condenar o juzgar.<\/p>\n<p>Reprochar [la conducta de] tu vecino es arriesgarte a perder su buena disposici\u00f3n, defender las convenciones es exponerte a la burla de los \u201cliberados\u201d.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, el bien de la sociedad puede requerir que la gente corriente tome estos riesgos \u2013 riesgos que, si se van a gestionar correctamente, requieren valor, justicia e incluso un toque de humildad. La literatura moderna no ha cantado a menudo el hero\u00edsmo de la conciencia convencional. Pero los griegos cantaron bellamente ese hero\u00edsmo, tanto en los coros de las tragedias como en los personajes, como Cre\u00f3n en la Ant\u00edgona de S\u00f3focles, que intenta mantener a flote la nave del estado a pesar de las apasionadas transgresiones de sus ciudadanos.<\/p>\n<p>No hay nada que nos ser\u00eda m\u00e1s \u00fatil que esa forma antigua de hero\u00edsmo \u2013 el hero\u00edsmo de la reprobaci\u00f3n, por el que la gente se arriesga a ser condenada por el hecho de condenar. <strong>El estigma no es un acto de agresi\u00f3n sino un signo de que nos preocupamos por la vida y acciones de los vecinos. Expresa el hecho de estar consciente de otra gente, de desear su buena opini\u00f3n y de esforzarse para defender las normas sociales que hacen que juzgar sea posible. Es la expresi\u00f3n exterior de un orden interior &#8211; y una declaraci\u00f3n de fe en la naturaleza humana.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roger Scrutton. City Journal. Oto\u00f1o 2000 Sin \u00e9l, nos convertimos en una sociedad sin verg\u00fcenza \u2013 con algunas consecuencias desastrosas [Original en ingl\u00e9s aqu\u00ed] En la actualidad, es normal considerar el estigma social como una forma de opresi\u00f3n, que debe ser descartada en nuestra b\u00fasqueda colectiva de libertad interior. Pero esa opini\u00f3n hubiera horrorizado a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2019\/12\/23\/restauremos-el-estigma\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Restauremos el estigma<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3097","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3097"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3097\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3101,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3097\/revisions\/3101"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}