{"id":2911,"date":"2019-11-28T17:56:59","date_gmt":"2019-11-28T17:56:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/?p=2911"},"modified":"2019-11-28T18:27:18","modified_gmt":"2019-11-28T18:27:18","slug":"la-heterosexualidad-es-peligrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/2019\/11\/28\/la-heterosexualidad-es-peligrosa\/","title":{"rendered":"La heterosexualidad es peligrosa"},"content":{"rendered":"<p>BEATRIZ PRECIADO (Hoy quiere que le llamen \u00abPAUL B. PRECIADO\u00bb)<\/p>\n<p>Publicado en \u00abEl Pa\u00eds\u00bb el 25 noviembre 2019<img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2915\" src=\"http:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/800px-Paul_B._Preciado_New_York_2016-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/800px-Paul_B._Preciado_New_York_2016-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/800px-Paul_B._Preciado_New_York_2016-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.thetruthcounts.com\/blogtraducciones\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/800px-Paul_B._Preciado_New_York_2016.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<p>(Texto original del art\u00edculo publicado en https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/11\/24\/opinion\/1574609789_778125.html . Ahora censurado).<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas m\u00e1s recientes revelan que cada d\u00eda siete mujeres mueren a manos de sus maridos, exmaridos, padres de sus hijos, compa\u00f1eros sentimentales o novios en uno de los pa\u00edses de la comunidad econ\u00f3mica europea. La mayor\u00eda de estos asesinatos se producen dentro del espacio dom\u00e9stico o a menos de 300 metros de \u00e9ste y tienen lugar, en su mayor parte, despu\u00e9s de que las mujeres hubieran denunciado, al menos una vez, la violencia de sus compa\u00f1eros, sin que estas denuncias hubieran dado lugar a medidas preventivas o cautelares, jur\u00eddicas o policiales que pudieran evitar la repetici\u00f3n y la amplificaci\u00f3n de esa violencia. Hasta la muerte. Esto, se\u00f1al\u00e9moslo por si hubiera podido pasarnos por alto, ocurre en pa\u00edses occidentales que tradicionalmente se presentan como desarrollados y que se rigen por constituciones as\u00ed llamadas democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Estudiar de cerca las estad\u00edsticas de feminicidios nos permite sacar algunas conclusiones sobre la relaci\u00f3n entre necropol\u00edtica y g\u00e9nero, entre gobierno de la vida y la muerte y gesti\u00f3n de la sexualidad. <strong>En primer lugar: ser un cuerpo identificado como \u201cmujer\u201d sobre el planeta Tierra en 2019 es una posici\u00f3n pol\u00edtica de alto riesgo. Y digo \u201cposici\u00f3n pol\u00edtica\u201d y no posici\u00f3n anat\u00f3mica porque no hay nada, emp\u00edricamente hablando, que permita establecer una diferencia sustantiva entre hombres y mujeres.<\/strong> No conozco mujeres que sean agredidas porque se paseen con una carta cromos\u00f3mica XX dibujada sobre la frente, ni actos de violencia machista que requieran un examen del \u00fatero como condici\u00f3n previa para llevar a cabo el ataque.<\/p>\n<p>Las mujeres son objeto de violencia porque son culturalmente situadas en una posici\u00f3n pol\u00edtica subalterna frente al hombre hetero-patriarcal. Las mujeres transexuales, los hombres afeminados y las personas cuya coreograf\u00eda corporal o c\u00f3digo vestimentario no corresponde a lo que en t\u00e9rminos de g\u00e9nero se espera de ellas en un contexto social y pol\u00edtico dado, son tambi\u00e9n objeto de violencia. En este contexto de violencia, resultan no s\u00f3lo emp\u00edricamente err\u00f3neas sino tambi\u00e9n pol\u00edticamente obscenas las cr\u00edticas de las feministas conservadoras espa\u00f1olas como Amelia Valc\u00e1rcel o Lidia Falc\u00f3n contra las mujeres trans. No s\u00f3lo las mujeres trans no son agentes de violencia, sino que, al contrario, son uno de los sujetos pol\u00edticos m\u00e1s vulnerables frente a la violencia hetero-patriarcal.<\/p>\n<p><strong>Vivimos, como afirma la feminista boliviana Mar\u00eda Galindo, en \u201cmachocracias\u201d, o por decirlo con Cristina Morales, culturas \u201cmacho facho neoliberales\u201d donde la violencia se ejerce sobre todas las mujeres y sobre todos los cuerpos no-binarios y no heteronormativos<\/strong>, ya sean cis (se denominan \u201ccis\u201d aquellas personas que se identifican como el g\u00e9nero que les fue asiganado en el nacimiento, a diferencia de las personas \u201ctrans\u201d o \u201cno-binarias\u201d que no se identifican con el g\u00e9nero que les fue asignado) o trans y en esto en reg\u00edmenes pol\u00edticos aparentemente tan distintos como Bolivia, Ir\u00e1n y Francia. La revoluci\u00f3n feminista ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de todes o no ser\u00e1.<\/p>\n<p>No caigamos ni en una oposici\u00f3n binaria, maniquea y gen\u00e9rica, entre hombre-violentos y mujeres-v\u00edctimas de violencia, ni en argumentos naturalistas que har\u00edan que los cromosomas y no las relaciones de poder determinen nuestra posici\u00f3n pol\u00edtica. Si la violencia fuera s\u00f3lo cosa de hombres entonces, cada d\u00eda morir\u00edan tambi\u00e9n siete hombres a manos de sus amantes, compa\u00f1eros o novios dentro de relaciones homosexuales. Miremos atentamente las cifras de feminicidios. La segunda conclusi\u00f3n que emerge del examen de estas cifras es que los ataques, abusos y asesinatos de mujeres en el \u00e1mbito dom\u00e9stico se producen dentro del marco de la relaci\u00f3n heterosexual. Este dato no es nunca mencionado cuando se habla de feminicidio, pero es quiz\u00e1s pol\u00edticamente el m\u00e1s importante. La heterosexualidad es un r\u00e9gimen sexual necropol\u00edtico que sit\u00faa a las mujeres, cis o trans, en la posici\u00f3n de v\u00edctima y erotiza la diferencia de poder y la violencia. La heterosexualidad es peligrosa para las mujeres.<\/p>\n<p>El reconocimiento de esta relaci\u00f3n silenciada entre violencia y heterosexualidad exige el cambio de nuestros objetivos pol\u00edticos. Mientras el movimiento gay y lesbiano se ha concentrado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os en la legalizaci\u00f3n del matrimonio homosexual, <strong><span style=\"color: #ff0000;\">un movimiento de liberaci\u00f3n somatopol\u00edtica se dar\u00eda hoy como objetivo la abolici\u00f3n del matrimonio heterosexual como instituci\u00f3n que legitima esa violencia<\/span>.<\/strong> Del mismo modo, el reconocimiento del hecho de que la mayor parte de los abusos y las violencias sexuales contra ni\u00f1os, ni\u00f1as y ni\u00f1es tienen lugar en el seno de la familia heterosexual <span style=\"color: #ff0000;\"><strong>llevar\u00eda a la abolici\u00f3n de la familia como instituci\u00f3n de reproducci\u00f3n social,<\/strong><span style=\"color: #000000;\"> en lugar de a la demanda de legalizaci\u00f3n de la adopci\u00f3n por parte de las familias<\/span><\/span> homoparentales. <span style=\"color: #ff0000;\"><strong>No necesitamos casarnos. No necesitamos formar familias. Necesitamos inventar formas de cooperaci\u00f3n pol\u00edtica que excedan la mon\u00f3gama, la filiaci\u00f3n gen\u00e9tica y la familia hetero-patriarcal.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Si las mujeres trans fueran el problema del feminismo, entonces, d\u00e9jenme decirles que no habr\u00eda problema. Las mujeres trans no son el agente de la violencia, del abuso o del maltrato. Pero les es m\u00e1s f\u00e1cil a las feministas naturalistas acusar a las mujeres trans en lugar de se\u00f1alar un problema que concierne a sus propias vidas y requiere cuestionar sus propias camas: la heterosexualidad normativa. El car\u00e1cter constitutivamente violento de la heterosexualidad normativa fue denunciado desde mediados del siglo pasado por buen n\u00famero de feministas radicales, sin embargo, esas cr\u00edticas no pudieron ser o\u00eddas a causa de la lesbofobia que atraviesa el sistema patriarcal y que impregna tambi\u00e9n el feminismo, una lesbofobia s\u00f3lo equiparable a la transfobia del feminismo actual.<\/p>\n<p>Tratemos de escuchar ahora a las guerrilleras de finales del siglo XX que habiendo sido situadas en la posici\u00f3n heterosexual (muchas de ellas lo fueron) se afirmaron como \u201ccimarronas\u201d y escaparon hacia el lesbianismo pol\u00edtico: En 1968, Ti-Grace Atkison se define como lesbiana y rompe con el movimiento feminista americano NOW presidido por Betty Friedan, denunciando la defensa que NOW hac\u00eda del matrimonio, una instituci\u00f3n que para Atkinson legitima la expropiaci\u00f3n del trabajo de las mujeres y les somete a la voluntad y al deseo masculinos. Betty Friedan ver\u00e1 en las lesbianas una \u201camenaza violeta\u201d a los valores heterosexuales de su feminismo. Jill Johnston, la primera lesbiana que sali\u00f3 del armario en las columnas del Village Voice en Estados Unidos, sol\u00eda presentarse en las reuniones y en las fiestas con su pelo largo y su camisa entreabierta dirigi\u00e9ndose a las chicas heterosexuales con una actitud jovial e irreverente que ella misma denominaba \u201cseducci\u00f3n como protesta pol\u00edtica contra la heterosexualidad.\u201d <strong><span style=\"color: #ff0000;\">Es as\u00ed como surgi\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cel feminismo es la teor\u00eda, el lesbianismo es la pr\u00e1ctica.<\/span>\u201d<\/strong> <strong>Y algunas chicas pasaron a la pr\u00e1ctica<\/strong>.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Monique Wittig <strong>define la heterosexualidad no como una pr\u00e1ctica sexual sino como un r\u00e9gimen pol\u00edtico<\/strong>. La afirmaci\u00f3n de que hay mujeres que son naturalmente heterosexuales es tan falaz como la de que los hombres son por naturaleza violentos. Para Adrienne Rich, la heterosexualidad no es una orientaci\u00f3n o una opci\u00f3n sexual, sino una obligaci\u00f3n pol\u00edtica para las mujeres. No hay deseo, hay norma. Rich denomina a esa ley no escrita heteronormatividad. Audre Lorde examina la relaci\u00f3n entre heterosexualidad y racismo y nos ense\u00f1a a detectar las violentas formas de erotizaci\u00f3n de los cuerpos subalternos en las culturas hegem\u00f3nicas. Si para Virginia Woolf una mujer necesitaba una habitaci\u00f3n propia para escribir, para Audre Lorde esa habitaci\u00f3n, si es libre y segura, no puede estar en el domicilio heterosexual y mucho menos conyugal.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de las primeras guerrilleras, las mujeres heterosexuales siguen siendo asesinadas por sus maridos y por sus novios. Si es cierto que hoy es m\u00e1s f\u00e1cil afirmarse como lesbiana que en 1960, la heterosexualidad recalcitrante no ha dejado de ser por ello igualmente mort\u00edfera. Gayle Rubin, Pat Califia y Kate Bornstein, influenciadas por la cultura BDSM y trans, dan una vuelta m\u00e1s de tuerca y sugieren no entrar en relaciones heterosexuales, sea con quien sea. Esto exige una des-identificaci\u00f3n previa tanto de los hombres, como de las mujeres. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda una relaci\u00f3n heterosexual en la que aquel que supuestamente ocupa la posici\u00f3n pol\u00edtica de hombre renuncia a la definici\u00f3n soberana de la masculinidad como detentora de poder? \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda una relaci\u00f3n supuestamente \u201cheterosexual\u201d, pero sin hombres y sin mujeres? Son los hombres cis los que deben iniciar ahora un proceso de des-identificaci\u00f3n cr\u00edtica con respecto a sus propias posiciones de poder en la heterosexualidad normativa. Des-machificarse, des-fachoizarse, des-neoliberalizarse.<\/p>\n<p>Con las pol\u00edticas de g\u00e9nero nos ocurre lo mismo que con las pol\u00edticas del medioambiente: sabemos muy bien lo que est\u00e1 ocurriendo y nuestra propia responsabilidad en ello, pero no estamos dispuestos a cambiar. Esta resistencia al cambio se manifiesta no s\u00f3lo por parte de aquellos que ocupan posiciones hegem\u00f3nicas, sino tambi\u00e9n por parte de los cuerpos subalternos, aquellos que sufren de forma m\u00e1s directa las consecuencias de un r\u00e9gimen de poder. Nos da miedo perder privilegios, o renunciar a lo poco que tenemos, tememos reconocernos en lo abyecto. Pero lo supuestamente abyecto es mejor que la norma. <strong>S\u00f3lo la transformaci\u00f3n del deseo podr\u00e1 movilizar una transici\u00f3n pol\u00edtica.<\/strong> Imagino que lo que estoy diciendo no genera un entusiasmo inmediato en las masas, pero es preciso afrontar colectivamente las consecuencias de la herencia necropol\u00edtica del patriarcado \u2014si fuera un disco lo habr\u00edan llamado <em>Expansive shit\u2014<\/em>. <strong>S\u00f3lo la des-patriarcalizaci\u00f3n de la heterosexualidad permitir\u00e1 redistribuir las posiciones de poder, s\u00f3lo la des-heterosexualizaci\u00f3n de las relaciones har\u00eda posible la liberaci\u00f3n no s\u00f3lo de las mujeres, sino tambi\u00e9n y parad\u00f3jicamente, de los hombres. <span style=\"color: #ff0000;\">Entre tanto, que cada mujer tenga una pistola y sepa usarla. No hay tiempo que perder. La revoluci\u00f3n ya ha comenzado.<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BEATRIZ PRECIADO (Hoy quiere que le llamen \u00abPAUL B. PRECIADO\u00bb) Publicado en \u00abEl Pa\u00eds\u00bb el 25 noviembre 2019 (Texto original del art\u00edculo publicado en https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/11\/24\/opinion\/1574609789_778125.html . Ahora censurado). 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